Max Velthuijs

AZOTEA DE LIBROS | La obra de Max Velthuijs en su centenario

Al inicio de su carrera como artista gráfico, Velthuijs se desempeñó como diseñador de revistas y otras publicaciones, además de realizar viñetas de índole político, en 1969 comenzó a ilustrar libros para niños, labor que seguiría por el resto de su vida y que lo llevó, en 2004, a obtener el Premio Hans Christian Andersen como ilustrador, el más prestigiado galardón en materia de literatura infantil.

Ciudad de México, 30 de enero (MaremotoM).- Comienza 2023, aparecen listas de las efemérides que han de celebrarse a lo largo de este año. El campo de la literatura infantil tiene, también, una apretada agenda de festejos y conmemoraciones. Me detengo hoy en un centenario, el del nacimiento de Max Velthuijs, escritor e ilustrador holandés, fallecido en 2005, que legó una gran obra a niñas y niños del mundo entero gracias a que sus libros han sido traducidos a varios idiomas.

Al inicio de su carrera como artista gráfico, Velthuijs se desempeñó como diseñador de revistas y otras publicaciones, además de realizar viñetas de índole político, en 1969 comenzó a ilustrar libros para niños, labor que seguiría por el resto de su vida y que lo llevó, en 2004, a obtener el Premio Hans Christian Andersen como ilustrador, el más prestigiado galardón en materia de literatura infantil.

La gráfica de Velthuijs sorprende por la sencillez de los trazos y la utilización de recursos mínimos para construir personajes, plantear una escena y recrear secuencias narrativas claras y concisas que atrapan a lectores que pueden seguir la trama de un libro sin, incluso, saber leer aún, de hecho, mucho antes de aprender a hacerlo.

Max Velthuijs
Los amigos del sapo

Quizá, la influencia más notable de Velthuijs en el ámbito de los libros para niñas y niños sea la serie de Sapo, un batracio verde, flacucho de ojos saltones y una gran expresividad en su rostro debido a la gran línea que es su boca, cuya forma cambia de curva a recta, se torna un zigzag o una serie de diminutas curvas, según la emoción que el personaje tenga.

Sapo es sapo, Sapo enamorado, Sapo y el forastero, Sapo tiene miedo, Sapo en invierno, Sapo y el ancho mundo y Sapo y la canción del mirlo, publicados en español por la editorial venezolana Ekaré, son ejemplos de que la fábula sigue siendo un género vivo, leído y requerido por lectores de corta edad, quienes, gracias a los animales humanizados pueden ir ordenando su universo, conociendo sus propias emociones y relacionándose con los demás como Sapo, un solitario personaje, en medio de un mundo a veces hostil, pero al que siempre le encuentra el lado amable.

No es casualidad que varios de estos libros han sido seleccionados en diversos programas estatales de lectura en toda Latinoamérica, son libros que, tras su primera lectura se vuelven entrañables y, aunque todos son protagonizados por Sapo, quien interactúa con patas, ratones, cerdos y con el bosque mismo, pueden leerse de manera independiente, disfrutarse de las aventuras como una serie y, encontrar en las historias distintas formas de resolver conflictos sin dejar de sonreír. Las ilustraciones que replican lo que dice el texto y la claridad y sencillez de éste, vuelven estos libros un espacio seguro y divertido para quienes se estrenan en el desciframiento del código escrito.

En El dragón rojo, publicado en español por Libros del Zorro Rojo, Velthuijs vuelve un poco más recargado y detallado su trazo, sin dejar de evocar el dibujo infantil, por el uso de la perspectiva y las dimensiones de los elementos de composición de las ilustraciones. La historia también se vuelve más complicada que las de los libros de la serie de Sapo, aparecen más personajes y un choque de fuerzas que no permitirían un final maniqueo: los habitantes de una aldea se dan cuenta de una serie de estropicios que afectan sus plantaciones, a sus animales y al bosque en el que habitan, y descubren que el culpable de todo es un dragón, un lindo dragón rojo.

Las ilustraciones muestran con cierta candidez, pero con mucho humor, el absurdo de las situaciones que se desencadenan, los rostros -una vez más- tienen una gran fuerza expresiva que indica al lector pistas sobre lo que va sucediendo en las escenas. La sorpresa del final le da a lo lectores la oportunidad de la risa, no importa las veces que se haya leído el libro previamente.

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