Adriana Ayala

RESEÑA: ¿Y SI ME TIRO AL VACÍO?, DE ADRIANA AYALA

Escrito por Adriana Ayala, autora de la novela Cómo llegaste aquí. Historia de una madre adolescente y galardonada con una mención honorífica en 2018 en el Premio Nacional de Cuento “Beatriz Espejo” con su cuento titulado “El pez más chico”. ¿Y si me tiro al vacío? nos presenta una mirada que desmenuza el camino para tomar las decisiones más difíciles.

Por Bella G. M.

Ciudad de México, 22 de noviembre (MaremotoM).-Escrito por Adriana Ayala, autora de la novela Cómo llegaste aquí. Historia de una madre adolescente y galardonada con una mención honorífica en 2018 en el Premio Nacional de Cuento “Beatriz Espejo” con su cuento titulado “El pez más chico”. ¿Y si me tiro al vacío? nos presenta una mirada que desmenuza el camino para tomar las decisiones más difíciles.

La obra trae a la mesa cinco historias entrelazadas por el impacto que deja un personaje en la vida de otro; dentro de estas cinco voces apreciamos la intensidad con que narran sus vidas y eventos íntimos. El hilo conductor de las historias es la toma de decisiones, aquellas que cambian irremediablemente el curso de sus vidas. Los personajes se desenvuelven hasta llegar al punto de quiebre con ese sí o no que liberará un peso de sus hombros.

Dentro los cinco capítulos que conforman la obra, escuchamos la voz de: un hijo, una madre, un donjuán, un hermano mayor y una chica enferma. Ellos se plantean sucumbir al vacío, como una forma de adentrarse a un terreno completamente desconocido así como de solución existencial.

Como ejemplo, en el relato “La cuerda floja”, tercer capítulo de este libro, conoceremos a Richard a través de la carta que redacta a su hermano. La misma es escrita desde el hospital psiquiátrico donde pasó algunas semanas internado por un intento de suicidio. Se trata de un capítulo destacado por su forma de tratar el suicidio como una decisión válida, planteada al individuo como una salida del dolor que vive. Gracias a su voz narrativa apreciamos su anhelo de libertad y su determinación ante la decisión tomada:

Pero yo no sé volar en todas direcciones como los colibríes y no soy tan fuerte como hago creer que soy. Si te veo, me quebraré y no me puedo dar el lujo de dar marcha atrás. (Pág. 58)

Adriana Ayala
Editó NitroPress. Foto: Cortesía

Richard escribe esta carta para exponer los sucesos que lo han llevado ahí, se expresa con sinceridad, pero sin culpa por la decisión incluso antes de plantearse el acto suicida. Es decir, decide tomar su tiempo internado como el espacio de reflexión que necesita antes de partir.

También observamos cómo Richard cuidó a Darío manteniendo una imagen de fortaleza casi impenetrable, evitando tocar temas como el mismo suicidio de su madre. Por lo que esta carta externa todas las dudas, miedos y secretos que habían sido contenidos.

Por eso te digo que mamá se suicidó, tal como yo lo intenté. ¿Y tú, Darío?, ¿alguna vez lo has considerado?(Pág. 66)

Esa es la maestría que Adriana Ayala tiene en su literatura: la habilidad de exponer la complejidad de los personajes que conforman su libro, constituidos en los matices del ser humano. Además, es notable el impacto que cada decisión tomada tiene dentro de su propia vida y de quienes le rodean.

La novela se nutre de los lazos formados por la intimidad, aquella que solo los momentos vulnerables otorgan. Nos demuestra la fortaleza de los vínculos por la construcción de éste, desde la responsabilidad, empatía y amor.

Sin embargo, la novela no se queda con la parte embelesada del destino perfecto, se permite tocar fibras sensibles dentro de hechos que te hacen cuestionar el sentido de existir y la indiferencia que puede mostrar la vida ante nuestros deseos de permanecer o construir lo que amamos. De frente a los hechos incontrolables y dolorosos que puede plantear la vida, los personajes se afirman como poseedores de su destino, con la determinación de decidir la forma en que continuarán viviendo.

¿Y si me tiro al vacío? es un libro cautivante por el detalle dentro de la construcción de sus personajes y escenarios, ese dinamismo para tejer una red que conecta las historias con ecos sutiles pero imponentes. La novela nos demuestra la capacidad que tiene el cuadre de una foto para presenciar más que un beso o que las notas de una investigadora cuenten más que solo investigación.