Para Dudamel, graduado más famoso del proyecto y hoy director de la Filarmónica de Los Ángeles y próximo titular de la Filarmónica de Nueva York, El Sistema es más que una cantera de talentos: “El Sistema te enseña sobre la disciplina de la comunidad. Tienes que aprender cuándo ser parte del equipo y cuándo ser líder”, afirma.
Ciudad de México, 27 de agosto (MaremotoM).- La música, en sus mejores momentos, logra traspasar fronteras políticas, sociales y culturales. Un ejemplo de ello es la alianza entre Gustavo Dudamel y Chris Martin, líder de Coldplay, cuya amistad se transformó en un puente que hoy lleva a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela a compartir escenario con la banda británica en su residencia de diez noches en el estadio de Wembley, Londres.
Según reporta BBC News Mundo (Mark Savage, 26 de agosto de 2025), este encuentro no es casual: tiene raíces que se remontan a 2007, cuando Martin asistió fascinado al debut de la orquesta en los BBC Proms, un concierto en el que los jóvenes venezolanos, vestidos con chaquetas tricolor, revolucionaron al público con un vibrante “Mambo”, de West Side Story. Allí nació una complicidad que años más tarde cristalizó en la participación de Dudamel en el show de medio tiempo del Super Bowl 2016 de Coldplay y que hoy culmina con esta colaboración histórica en Londres.
Historias de sacrificio y esperanza
La crónica de la BBC se detiene en la experiencia de Pathrycia Mendonça, violinista de 26 años, formada en El Sistema. La joven viajó 12 horas desde Venezuela a Inglaterra, cuenta la BBC, para cumplir un sueño que empezó cuando tenía apenas 12 años: recorría de madrugada los caminos de Barquisimeto a Caracas en un autobús, acompañada por su madre, para asistir a sus clases semanales de música.
Hoy, como madre, profesora y músico profesional, Mendonça reconoce que su esfuerzo cobra sentido al ver su nombre en la gira de Coldplay: “Yo escuchaba a la banda en mi casa y siempre soñé con tocar Viva la Vida. Es tan icónica, con cuerdas de principio a fin. Esto es un sueño hecho realidad”.

El poder de El Sistema
El Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, fundado en 1975 por José Antonio Abreu, es la semilla de historias como la de Mendonça y la de millones de jóvenes. Creado para combatir la pobreza y la violencia a través de la música, el programa ha formado a más de tres millones de niños en medio de un país en crisis.
Para Dudamel, graduado más famoso del proyecto y hoy director de la Filarmónica de Los Ángeles y próximo titular de la Filarmónica de Nueva York, El Sistema es más que una cantera de talentos: “El Sistema te enseña sobre la disciplina de la comunidad. Tienes que aprender cuándo ser parte del equipo y cuándo ser líder”, afirma.
El director venezolano no ha dejado de buscar cruces inusuales. A inicios de este año llevó a la Filarmónica de Los Ángeles al festival de Coachella, donde mezcló a Beethoven y Wagner con estrellas pop como Dave Grohl y LL Cool J. Ahora, en Wembley, repite la fórmula: la orquesta tocará la Quinta Sinfonía de Beethoven, el tema de Star Wars y La Primavera de Vivaldi, antes de acompañar a Coldplay en su espectáculo multitudinario.
Para Chris Martin, la alianza es un acto de coherencia con su creencia en la música como vehículo social: “Cuando toca música, su deseo es ayudar, sanar y transformar y eso conecta con nuestros valores”, dijo Dudamel sobre el cantante.
Las actuaciones en Wembley no son solo un despliegue artístico: simbolizan, para Dudamel, una respuesta a los tiempos actuales.

“No es ingenuo decir que vivimos en una crisis de empatía. La música tiene que ver con crear armonía juntos. Es el mejor ejemplo de cómo comportarse como comunidad”, afirmó.
El optimismo de Dudamel contagia a sus músicos, que celebran cada ensayo como si fuera un concierto. Para Mendonça y sus compañeros, representar a Venezuela frente a casi un millón de personas es más que un logro personal: es una manera de mostrar que la música puede ser un antídoto contra la desesperanza.











