Todavía no me la creo que se hayan animado a darnos el primer lugar. Es un corto de humor muy negro, muy ácido y corrosivo, una crítica a la ciudad, al sistema y a las personas. Parafraseando a los Sex Pistols, ellos no escribían canciones porque odiaran a Inglaterra, las hacían porque amaban a su país y sus ciudadanos
Ciudad de México, 5 de mayor (MaremotoM).- Ezequiel Cruz Romo acaba de ganar el Primer Lugar en la Convocatoria Cuéntame una historia: Al estilo Jalisco, en cortometraje documental, organizado por el Sistema Jalisciense de Radio y Televisión y la dirección Filma Jalisco.
Lo sorprendente es que a pesar de no contar con los medios económicos para una gran producción, logró que su trabajo sobresaliera de entre más de 230 proyectos, gracias a su talento, cualidades creativas y su larga experiencia como reportero de la nota roja, desde la realización del guión, hasta la producción del mismo, junto a Aldo Fabio Lozano, un artista de collage con quién trabajó en la parte gráfica y la producción del mismo.
—¿Cómo fue tu proceso para pasar del periodismo a la producción de cortometrajes?
—La transición fue muy fluida aunque algo accidentada por la pandemia. Estudié periodismo en el Centro Universitario de la Ciénega en Ocotlán, de la Universidad de Guadalajara, luego empecé a colaborar en varios medios, entre ellos Radio Universidad y medios digitales, también hice algo de marketing y trabajé como reportero en Grupo Reforma, también en el Diario NTR en cultura, salud, ayuntamiento y nota roja. Dónde más me desarrollé fue en la nota policiaca. De ahí se vino la crisis de medios en 2022 y tuve que andar de freelance. Así me invitan a trabajar en una productora audiovisual haciendo guiones para televisión, radio y medios. Yo no había trabajado para productos audiovisuales tal cual, pero ahí aprendí cómo crear estás propuestas y luego un amigo me contó de la convocatoria. Primero pensé que sólo sería hacer el guión, pero era entregar un trabajo completo, así que le pedí a Aldo, por su experiencia, que trabájaramos la parte gráfica juntos.
—¿Cómo fue que elegiste el tema para tu cortometraje documental?
—La historia se inspira en un hecho ocurrido en el 2018, yo cubría la nota policiaca y me tocó cubrir una serie de asesinatos, desde el primero hasta que atraparon al homicida. Los asesinatos se llevaron a cabo en el primer cuadro de la ciudad de Guadalajara, el último de ellos ocurrió a la vuelta de mi casa, en calle Rayón cerca del antiguo Cine Lux. Yo me dirigía al trabajo cuando escuché las sirenas y al dar la vuelta ya vi el acordonamiento de los oficiales. Este ataque era a personas sin hogar, aunque no era algo nuevo ya se había dado algo similar en los 90, los mataban mientras dormían, a pedradas, desafortunadamente vivimos en una ciudad muy violenta. La historia la tenía en mente y la quería retomar de alguna manera. Hice varias entrevistas a gente de las calles y albergues y mi personaje principal, que no tiene nombre, se basa en esas entrevistas. Luego se dio la oportunidad del corto y quise aprovechar esta historia que a mi me parecía muy tapatía, aunque del otro lado de la ciudad que no queremos ver, pero también existe. La ciudad tiene muchas cosas buenas, pero también tiene esta otra cara violenta y cruda. Guadalajara se cree una ciudad progresista y muy en onda, pero también es una ciudad caótica, mocha, es una ciudad que también se muestra indiferente a las minorías. Mi historia es un reflejo de la ciudad, la mayoría de los hechos sucedieron en el Centro Histórico y en el cortometraje pasamos por varios puntos como el Teatro Degollado, El parque Morelos, el antiguo Cine Lux. Quisimos hacer un recorrido por nuestra ciudad, por los puntos por los que pasamos pero nunca vemos con claridad o a los cuales no les prestamos la atención que se merecen.

—¿Tenías la intención de crear conciencia o deseabas tocar fibras sensibles con este trabajo?
—Ojalá mi corto sirva para hacer más visible esta clase de hechos. Aunque no tenía muy claro lo que podía cambiar, sí quería poner en la mira a estas minorías. Muchas veces vemos por debajo del ojo a la ciudad, a cada persona que existe, no vemos lo que hay detrás de cada problemática, de cada hecho y de cómo repercute en nuestro estilo de vida. Quise hacer un gran recorrido sobre la ciudad y explorarla desde otra perspectiva y que la gente conectara con eso.
—¿Cómo fue la producción del cortometraje?
—La verdad cuando empezamos con el proyecto hicimos un listado de nuestras limitaciones Ni Aldo ni yo contábamos con equipo de ningún tipo, pero tampoco con limitaciones creativas, visuales o de lenguaje. Yo me di a la tarea de buscar en la FIL, libros que tuvieran imágenes de la ciudad y lo más chido es que conseguí imágenes de los 50, de los 20, de la Guadalajara moderna y pudimos plasmar una ciudad atemporal en el corto. La voz en off la grabé en el clóset con técnicas que aprendí en radio. Todo lo grabamos con el celular, revistas, tijeras y pegamento. Estábamos muy limitados y lo hicimos de manera muy primitiva, pero asumimos que ese iba a ser nuestro lenguaje, nuestro hilo de narración. El tema de por sí es escabroso y no es cómodo de ver o escuchar, así que no pensamos que fuéramos a ganar. Nos interesaba dar el mensaje y nos dimos carta abierta, nos quitamos el miedo a la imagen, a las palabras, nos inspiramos en los cartones de Trino y Jis, en los libros de Antonio Ortuño que hablan mucho de la ciudad como Olinka (Seix Barral) y El buscador de cabezas (Tusquets Editorial) y en lo visual de Monty Python. Cuando vimos que quedamos en los primeros veinte seleccionados nos alegramos y fue una gran sorpresa. El día de la premiación yo fui a ver los trabajos que se habían seleccionado y ahí me di cuenta que Lloviendo piedras, nuestro cortometraje, había quedado entre los tres primeros. Por el contenido y el contexto de esta animación en stop motion, me sorprendió que se animaran a seleccionarlo y proyectarlo, porque es fuerte visualmente y no es algo bonito de ver, es muy agresivo como el mismo tema lo es. Todavía no me la creo que se hayan animado a darnos el primer lugar. Es un corto de humor muy negro, muy ácido y corrosivo, una crítica a la ciudad, al sistema y a las personas. Parafraseando a los Sex Pistols, ellos no escribían canciones porque odiaran a Inglaterra, las hacían porque amaban a su país y sus ciudadanos y eso fue lo que hicimos nosotros, a veces necesitamos esos fregadazos de realidad para dar paso al cambio.
—¿Dónde podremos ver el corto?
—Por el momento Filma Jalisco junto con el sistema Jalisciense de Radio y Comunicación le van a dar distribución al cortometraje, pero nos pueden seguir en Instagram como @ezequielcruzromo y @mierdotecanacional y así estar al pendiente de su distribución y de nuestros próximos proyectos. Ojalá mucha gente pueda ver nuestro trabajo.











