El éxito comercial de ambas también radica en que han sabido crear comunidad con sus lectoras: Dahlia desde el activismo feminista y la denuncia, Alma Delia desde la confesión y la vulnerabilidad compartida. La venta de sus libros no responde únicamente a la calidad literaria —siempre en discusión—, sino a la potencia de sus voces y su capacidad de representar lo que muchas mexicanas sienten, pero pocas veces leen en papel.
Ciudad de México 22 de agosto (MaremotoM).- En el panorama actual de la literatura mexicana, dos voces femeninas han conseguido conectar con miles de lectoras y posicionarse entre las autoras más vendidas: Dahlia de la Cerda y Alma Delia Murillo. Aunque sus estilos son distintos y sus temas transitan por senderos diversos, ambas comparten una certeza: han logrado ocupar un lugar en el imaginario de mujeres que buscaban verse reflejadas en la literatura.
Dahlia de la Cerda: la voz radical de las periferias
Nacida en Aguascalientes, Dahlia de la Cerda (1985) se formó en Filosofía y antes de dedicarse de lleno a la escritura trabajó en call centers, bares y fábricas. Ganadora del Premio Nacional de Cuento Joven Comala 2019, su libro Perras de reserva (Sexto Piso) irrumpió con fuerza en el panorama editorial por su tono desafiante, oralidad callejera y personajes femeninos que habitan la violencia y el deseo desde perspectivas incómodas para la crítica tradicional.
“Para mí era muy importante recuperar la voz de las mujeres, porque históricamente han sido narradas desde la voz de otros. Había un objetivo político”, sostiene la autora. Su literatura no pretende obedecer a cánones académicos: “La crítica de que lo que escribo no es literatura no me interesa. Yo le hablo principalmente a las mujeres, sobre todo a quienes nunca estuvieron representadas por la literatura y mientras ahí resuene mi voz, estoy satisfecha”.

La crítica más ortodoxa ha calificado su obra de “mal escrita” o “estridente”, mientras que un público joven la ha adoptado como referencia generacional. Su tono directo, el humor negro y el cuestionamiento al machismo han hecho que muchas lectoras encuentren en sus páginas una especie de espejo. “Me sorprende mucho la cantidad de mujeres que me escriben y me dicen que se han identificado con mis textos. Esos textos están resonando mucho entre las mujeres”, afirma.
Alma Delia Murillo: autoficción y búsqueda de origen
Por su parte, Alma Delia Murillo (Ciudad Nezahualcóyotl, 1979) ha transitado por la narrativa desde sus primeras publicaciones hasta llegar a la autoficción con La cabeza de mi padre (Alfaguara). La novela narra un viaje personal y familiar en busca de un padre ausente, un tema que ha tocado fibras colectivas en un país donde la orfandad paterna es un relato común.
“No sólo es una realidad la ausencia del padre en México, es milenaria, es arquetípica. El 95 % de la gente con la que he hablado me dice: ‘Mi padre se fue’. Estoy encontrándome con la cercanía de un montón de gente y que no habíamos relatado todo esto”, comenta Murillo.

Su apuesta narrativa parte de la experiencia íntima y se nutre de los intertextos literarios que la formaron. “Es la primera vez que escribo en este registro. La sensación de estar expuesta hay que tratar de acallarla, porque de otro modo no escribes”, confiesa. Para ella, la escritura es un oficio de riesgo: “Soy muy kamikaze. Escribo con cierta carga emocional y no tengo la menor duda de que escribir es mi oficio”.
Si a Dahlia algunos críticos le reprochan la falta de “pulcritud literaria”, a Alma Delia se le ha cuestionado el exceso de intimidad en la autoficción, pero al mismo tiempo, se le reconoce haber construido una narrativa transparente, accesible y profundamente emotiva.
¿Por qué venden tanto?
En tiempos donde la literatura escrita por mujeres ocupa cada vez más espacio en librerías y ferias, ambas escritoras representan fenómenos distintos pero complementarios. Dahlia de la Cerda interpela a un público joven, irreverente y crítico que busca ver retratadas sus realidades sin filtros. Alma Delia Murillo, en cambio, construye puentes emocionales con quienes han vivido ausencias y rupturas familiares, con una prosa que invita a reconocerse en lo cotidiano.

El éxito comercial de ambas también radica en que han sabido crear comunidad con sus lectoras: Dahlia desde el activismo feminista y la denuncia, Alma Delia desde la confesión y la vulnerabilidad compartida. La venta de sus libros no responde únicamente a la calidad literaria —siempre en discusión—, sino a la potencia de sus voces y su capacidad de representar lo que muchas mexicanas sienten, pero pocas veces leen en papel.
Voces disonantes, mismas lectoras
Al final, Dahlia de la Cerda y Alma Delia Murillo son dos caras de un mismo fenómeno: la necesidad de nuevas narrativas femeninas en México. Sus estilos no podrían ser más distintos —una desde la crudeza, otra desde la intimidad—, pero ambas han conseguido algo fundamental: dar voz a miles de mujeres que estaban al margen de la literatura canónica.
“Las mujeres somos mucho más que la violencia con que se nos identifica. También somos toda la potencia para actuar y resistir”, asegura Dahlia. Mientras que Alma Delia sentencia: “La ausencia es la que hace la literatura, esa aventura de averiguar de dónde carajo vengo”.
Ese diálogo, entre la rabia y la ternura, entre la calle y la autoficción, explica por qué son hoy las autoras mexicanas más vendidas.
Alma Delia Murillo ha escrito recientemente Raíz que no desaparece (Alfaguara) y Dahlia de la cerda escribió el año pasado Medea me cantó un corrido (Sexto Piso).

Dahlia de la Cerda — Perras de reserva
Ventas e impacto editorial
Publicado originalmente en 2019 por Tierra Adentro y reeditado en 2022 por Sexto Piso con relatos adicionales. La edición en inglés, Reservoir Bitches, fue incluida en la lista larga del Premio Booker Internacional 2025, posición históricamente destacada para una autora mexicana.
Aunque no hay cifras exactas de ventas disponibles, fue descrito como “un pequeño gran fenómeno editorial” por El País.
La crítica ha sido polarizada: medios como Volcánicas o La Jornada valoraron su potencia política y estética, mientras que otros como Milenio cuestionaron su estilo directo, incluso acusándolo de “machismo al revés”. Ana Negri, en Revista de la Universidad, resalta su configuración narrativa audaz y su lenguaje oral cargado de humor negro
Alma Delia Murillo — La cabeza de mi padre
Desde su publicación en 2022 (Alfaguara), la novela ha sido descrita como un éxito de ventas en México y ha comenzado a expandirse internacionalmente.

También se ha destacado como una de las lecturas más poderosas y recomendadas en 2025, como en la revista Presente, que la consideró “de lo mejor que he leído en 2025”.
Valoraciones positivas en medios como La Jornada Morelos, que la llamó “un parte de guerra, maldecir al padre que te abandonó, resultado de un acto amoroso”. En La Cerbatana, Samuel Whelpley subraya su potencia narrativa y su visión crítica del México mítico y fracturado
Presente rescata su autenticidad, pasión y capacidad de resonar colectivamente: “transmite valentía, denuncia, catarsis y ternura, cada mexicana debería tenerlo como libro de cabecera”.

Dahlia de la Cerda ha logrado convertir su libro en un fenómeno cultural, con fuerte impacto internacional gracias a Booker, y mantiene una recepción crítica polarizada que refleja la radicalidad de su propuesta.
Alma Delia Murillo ha conseguido una recepción más unánime, con un público sensible a su emotividad y sinceridad. Su obra ha trascendido rápidamente, tanto a nivel nacional como en reseñas literarias.











