Bill Frisell Trío

El Trío de Bill Frisell, un equilibrio perfecto ante la llegada de un tsunami

Hay público conocedor para este músico increíble, como lo demostró el lleno del teatro y uno a veces se pregunta por qué las minorías no son atendidas por la sociedad. ¿Por qué no podemos ver a un Pat Metheny, a un Herbie Hancock? Pero, en fin, pudimos ver a Bill, un músico ha alternado con John Zorn, Norah Jones y Ron Carter.

Ciudad de México, 2 de octubre (MaremotoM).- Llega a la guitarra como si recién la conociera y de pronto lanza una serie de sonidos que llegan al alma. Somos los frascos de ensayo de Bill Frisell, un genio que anoche ha presentado la Sala Nezahualcóyotl de la UNAM, con un sonido perfecto y un clima de emoción permanente.

Hay público conocedor para este músico increíble, como lo demostró el lleno del teatro y uno a veces se pregunta por qué las minorías no son atendidas por la sociedad. ¿Por qué no podemos ver a un Pat Metheny, a un Herbie Hancock? Pero, en fin, pudimos ver a Bill, un músico ha alternado con John Zorn, Norah Jones y Ron Carter.

Llegó por primera vez a la Ciudad de México, había estado ya en Guadalajara y una de las primeras cosas que tenemos para decir es la salud de su columna, porque dio el concierto totalmente parado alrededor de casi dos horas.

“Es un gran desafío físico, al lado de dos músicos que son más jóvenes, para una persona que tiene 74 años, eso me sorprendió mucho”, opina la cantante Tonana, quien fue la que me acompañó al concierto.

Su banda es Thomas Morgan en el contrabajo y Rudy Royston en las percusiones, unos músicos excepcionales. Los tres presentaron el nuevo material Valentine, con temas como “Baba drame”, Hour Glass”, Valentine”, Levees”, “Winter Always turns to spring”, Keep your eyes ipen”, “A flower is a lovesome thing”, “Electricity”, “Wagon Whelles”, “Aunt Mary”, “What the world needs now”, “Is love”, “Where do we go?”, “Whe shall overcome”.

 Bill Frisell Trío
Uno de los genios del jazz moderno. Foto: Cortesía

En el concierto no era nada fácil distinguir tema por tema, porque insisto, somos los tubos de ensayo de este músico que conversa con la guitarra, incluso en los momentos más álgidos donde no la entiende y a partir de ahí desata una tormenta que al entrar en nuestro cuerpo lo revoluciona y lo desconoce.

A Tonana le hizo acordar en algunos tramos a Ry Cooder (ese sonido imperfecto y a veces áspero), aunque creo que Ry es más expansivo y Bill Frisell mucho más refinado.

Para el guitarrista estadounidense  (Baltimore, 1951), el trío de jazz tiene una precisión matemática que lo dota de equilibrio. Es un triángulo de tres lados separados: los músicos, cada uno con su propia sensibilidad, conectados por tres vértices que son la armonía, las melodías y los tempos del material.

“La música se trata de que todos confíen entre sí hasta el punto en que estén en un estado mental en el que no saben qué va a pasar a continuación y se sientan lo suficientemente seguros como para intentar cualquier cosa”, consideraba Bill Frisell en el boletín entregado por la UNAM.

Hubo eso: perfecto equilibrio en un maremoto voraz que el músico fue domesticando con su arte y su exquisitez narrativa.

Bill Frisell Trío
Thomas Morgan, en el contrabajo y Rudy Royston, en las percusiones, complementan el trío cuya solidez musical está basada en el equilibrio y la confianza. Foto: Cortesía

Thomas Morgan, en el contrabajo y Rudy Royston, en las percusiones, complementan el trío cuya solidez musical está basada en el equilibrio y la confianza. Frisell ha señalado que tocar juntos “es como cuando sueñas y estás al borde de un acantilado: sabes en cierto nivel que es un sueño, así que puedes saltar. Con esta música podríamos hacer eso. Los tres podríamos correr grandes riesgos y siempre seríamos rescatados. Se trata de la confianza que hace que los riesgos sean posibles”.

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