En los márgenes

En los márgenes, la falta de solidaridad en el capitalismo galopante

Y es ese vértigo por la falta de solidaridad que trasluce muy bien el filme. A veces es más importante lo que quiere decir, que hacérselo decir a los actores, aunque para ser la ópera prima de Botto, pelea con dignidad en las películas bien hechas.

Ciudad de México, 3 de abril (MaremotoM).- Dicen por ahí que antes se terminará el mundo, que el capitalismo. Para muestra, la película dirigida por Juan Diego Botto, que también actúa como marido de Penélope Cruz, en el filme, En los márgenes. Ahora se puede ver por Netflix y es expresión de los desahucios que ha padecido y padece la sociedad española.

Habíamos visto este tema con la entrevista a la periodista y escritora Cristina Fallarás, que publicó el libro A la puta calle, para demostrar en qué consisten esas maniobras arteras de los bancos.

“Ustedes dicen prima de riesgo, treinta mil seiscientos millones, subasta de deuda. Pero nada dicen de la madre encogida en la cocina agarrada a la enésima patata, de la llamada amenazante de la voz del banco en el buzón del móvil, del vértigo que provoca en la mirilla el operario de la luz armado con una orden de oscuridad”, empieza el libro de Fallarás.

Quedarse sin trabajo, sin casa, es algo muy común en la España contemporánea. Contarlo en un libro que sirve de espejo para miles y miles de ciudadanos tanto fuera como dentro de su país, constituye un acto de valentía y honestidad brutales, como un mazazo de realidad que nos hace sentir menos solos en los constantes dramas cotidianos a que nos vemos enfrentados como producto de “la crisis”.

Hacer una película, como en la que se ha embarcado Juan Diego Botto con su ópera prima, también revela también un gesto de honda profundidad en la realidad de su país, aunque ya sabemos que este famoso actor nació en la Argentina, pero de muy chico (por razones de exilio de sus padres que huían de la dictadura) se afincó en España.

En los márgenes
La ópera prima de Juan Diego Botto. Foto: Cortesía

“La labor fue de años. Tuvimos una primera idea Olga Rodríguez (la guionista y su esposa) y yo cuando empezamos a hablar con gente de distintas asambleas de vivienda, personas que estaban en un proceso de desahucio o lo habían pasado; con distintos abogados, trabajadores sociales… Incluso hemos visto la separación de parejas: un proceso de desahucio es una cosa muy dolorosa y difícil, y muchas terminan separándose porque la presión es insoportable. Con todo eso fuimos confeccionando el puzzle”, afirma Juan en una entrevista llevada a cabo por FlixOlé: https://flixole.com/especial-operas-primas/flixole-entrevista-a-juan-diego-botto/.

“Nosotros jerarquizamos las historias. La de Luis Tosar empuja la trama hacia delante; es la historia que más ocupa. Luego está la de Azucena, interpretada por Penélope y finalmente la de Teodora. Lo que intentamos desde el principio fue ser muy honestos con nuestra historia, muy fieles a la realidad. Queríamos que todo estuviese al servicio de la trama. Es cine: tiene que tener una trama y una historia que despierte el interés del espectador, construyendo todo en 24 horas”, expresa.

Lo cierto es que los actores son monumentales y entre todos ellos sobresale Luis Tosar, quien cumple el rol de un abogado que se desespera por ayudar a las personas que sufren el desahucio y la falta de solidaridad del Estado, poniendo en riesgo a su propia familia.

“Ustedes dicen y escriben diferencial en máximos, test de confianza, rentabilidad del bono. Pero nada escriben de la vuelta al jabón de sebo en pastilla, de la leche alargada con agua, del agujero en cada camiseta. Ustedes manejan el spread y el bund, la emisión de deuda, los fondos de inversión. Pero nada saben del pánico a septiembre sin batas de colegio, del mamá ¿otra vez arroz?, de la bota infantil robada en mercadillo”, sigue el libro de Cristina Fallarás.

Y es ese vértigo por la falta de solidaridad que trasluce muy bien el filme. A veces es más importante lo que quiere decir, que hacérselo decir a los actores, aunque para ser la ópera prima de Botto, pelea con dignidad en las películas bien hechas.

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