Enrique Mendoza

Escribir desde Baja California o desde Tijuana crea ese combate al centralismo: Enrique Mendoza

Tijuana, a 3.000 kilómetros de distancia, vive prácticamente aislada y en consecuencia, los escritores obviamente hablan de Tijuana. No se habla mucho de la frontera o la migración y está tan alejada que no habla del centro del país, que no habla del sureste. Tijuana está cercana a Estados Unidos y los escritores se sienten más influidos por autores estadounidenses.

Ciudad de México, 13 de noviembre (MaremotoM).- Una generación de poetas nacidos en las décadas de 1940 y 1950 en Tijuana o radicados por decisión propia o, inicialmente de sus familias, en la ciudad fronteriza, converge en Poetas de frontera. Anécdotas y otros diálogos con poetas tijuanenses nacidos en las décadas de 1940 y 1950.

Se reúnen en Poetas de frontera diversas entrevistas realizadas a nueve poetas tijuanenses, publicadas entre 2021 y 2023 en la Sección de Cultura de Semanario ZETA, por el periodista Enrique Mendoza.

La aparición de un poemario, la realización de un homenaje o algún aniversario, por ejemplo, fueron algunas de las motivaciones para dialogar con ellos; a veces, la conversación ocurrió por el solo placer de escucharlos, sin motivo coyuntural.

En orden cronológico acorde al año de su nacimiento, se escuchan aquí las voces de Francisco Morales (El Campanero, Sonora, 1940), Estela Alicia López Lomas “Esalí” (Tlaquepaque, Jalisco, 1944), Ruth Vargas Leyva (Culiacán, Sinaloa, 1946), Víctor Soto Ferrel (San Miguel del Cantil, Durango, 1948), Eduardo Hurtado (Ciudad de México, 1950), Roberto Castillo Udiarte (Tecate, Baja California, 1951), Luis Cortés Bargalló (Tijuana, Baja California, 1952), Rosina Conde Zambada (Mexicali, Baja California, 1954) y José Javier Villarreal (Tijuana, Baja California, 1959).

No es Poetas de frontera un volumen académico, tampoco de historia ni de teoría literaria fronteriza o que responda a un formato, más bien –como todo diálogo con digresiones–, se trata de un libro de anécdotas y recuerdos, memorias o vivencias ocurridas entre las décadas de los 50 y 80 (cuyos diálogos con los autores ocurrieron cuarenta o hasta cincuenta años después del inicio de sus trayectorias), donde los autores entrevistados lo cuentan de viva voz tal como lo recuerdan.

–Tu libro, muy elogiado, tendría que haberse editado mucho tiempo antes, ¿verdad?

–Fíjate que este libro fue escrito precisamente porque ya se debió haber escrito desde hace años, pero fueron los mismos escritores, los mismos entrevistados, los que me empujaban. Recuerdo, por ejemplo, en 2020, cuando entrevisté a Francisco Morales, en el inicio de la colección de La Rumorosa en la Secretaría de Cultura de Baja California, lo entrevistéy me dijo: oye, pues ya tienes muchas entrevistas con escritores tijuanenses, deberías hacer un libro. Finalmente, lo que hice es animarme a participar en la convocatoria de los premios estatales y fue así como se publicó. La verdad es que quedó muy bien. Rosa Espinoza, por ejemplo, a quien le fue asignado el trabajo de edición por parte de Javier Fernández y Elma Correa, hizo un libro fantástico. El libro, por otro lado, puede hacernos conocer a poetas increíbles y al mismo tiempo pienso que Tijuana es un poco una historia de sí misma.

–Dos por tres aparece alguien como tú que dice, vamos a hablar de los poetas, vamos a hablar de los que hacen comida china, vamos a hablar de quien hizo la ensalada César. Tijuana siempre habla de sí misma. ¿Lo sientes así?

Claro, Tijuana, a 3.000 kilómetros de distancia, vive prácticamente aislada y en consecuencia, los escritores obviamente hablan de Tijuana. No se habla mucho de la frontera o la migración y está tan alejada que no habla del centro del país, que no habla del sureste. Tijuana está cercana a Estados Unidos y los escritores se sienten más influidos por autores estadounidenses.

–También es cierto que al estar tan lejos de México, me resulta mucho más mexicana que otras

–Hay como una normatividad de defender a Tijuana. Aquí está la frase Aquí empieza la patria, como una forma de resistencia al gran imperio y es de este lado donde precisamente se forma ese sentimiento nacionalista, frente a Estados Unidos, frente al poderío de la gran nación.

Enrique Mendoza
El libro ganó el Premio al Libro Sonorense de Periodismo. Foto: Cortesía

–Eres un periodista cultural, ¿a qué medio perteneces? ¿Hace cuánto que estás haciendo esto?

–Entré al Semanario ZETA en 2004. El 30 de agosto precisamente cumplí 20 años aquí en el Semanario Z y obviamente todo el tiempo estamos haciendo entrevistas. Las primeras entrevistas que hice de escritores tijuanenses fue precisamente a Rosina Conde, allá por 2006-2007 y los fui conociendo también. Rosina Conde, Rafa Saavedra, Heriberto Yepes, Luis Humberto Crosthwaite, conforme me fui adentrando en el periodismo también fui conociendo más su obra y obviamente el libro nada más reúne una pequeña parte de entrevistas que realicé en los últimos años de 2021 a 2023.

–Nos vas a dar una primicia con Luis Humberto Crosthwaite

–Sí, Luis Humberto acaba de ganar el Premio Nacional Letras de Sinaloa 2024en su Facebook: “No estoy acostumbrado a ganar premios, raza, así que todavía ando medio mareado”. Siempre hay mucho movimiento por acá, por Tijuana y esta es una gran noticia, no sólo para las letras de Baja California en general, sino para las letras de nuestro país.

–Luis Humberto Crosthwaite ha estado un poco alejado en estos últimos años y ha regresado con mucho

–Estuvo ausente, viviendo en Estados Unidos y recientemente regresó con El último show del elegante Joan (Random House) y le ha ido muy bien. Ha estado haciendo alguna gira en los estados y ahora con este gran premio, el Premio Nacional de Letras de Sinaloa 2024.

Enrique Mendoza
Enrique Mendoza presenta en Tijuana su gran libro. Foto: Cortesía

–Ahí también está Elma Correa, una artista súper premiada. Siempre aparece Elmer Mendoza, hay mucha gente que está en el norte y que aparece un poco como defensoras de una literatura nacional que se apunta por ahí, por el norte

–Lo siento así, precisamente por ese centralismo que caracteriza al país. Entonces, escribir desde Baja California, desde Tijuana o desde Mexicali, crea ese combate al centralismo. Están las grandes editoriales Penguin, Planeta, las grandes transnacionales, pero también en los estados hay una gran literatura que se está escribiendo. Mencionaste el caso de Elma Correa, una gran cuentista, tiene premios importantes como el Amparo Dávila, por ejemplo, el Juan José Arreola y así podemos estar mencionando a autores tanto de Tijuana como de Mexicali, que están haciendo un gran trabajo. Hay grandes novedades de las grandes editoriales, pero también hay escritores jóvenes que están siendo publicados por las universidades, por los institutos de cultura estatales o municipales, editoriales independientes…

–¿Qué te ha agregado el libro a ti, en tu quehacer periodístico?

–El libro ha sido bien recibido y precisamente en el centro del país he obtenido varias entrevistas, ha habido algunas reseñas también en medios nacionales, precisamente por ese interés que hay del centro del país de voltear hacia otras zonas de la república.

 

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