La crisis en Gaza es un desastre provocado por el hombre, agravado por un lenguaje deshumanizador y por el uso de alimentos, agua y combustible como instrumentos de guerra. La operación humanitaria se ha convertido en una de las más complejas y difíciles del mundo.
FRANJA DE GAZA, 31 de enero de 2024.– “La muerte masiva, la destrucción, el desplazamiento, el hambre, la pérdida y el dolor sufridos en la Franja de Gaza en los últimos 100 días están dañando nuestra humanidad compartida.
“Han pasado 100 días desde que comenzó una guerra devastadora que ha provocado la muerte y el desplazamiento de civiles en Gaza, tras los horribles ataques que Hamás y otros grupos llevaron a cabo contra la población de Israel. Han sido 100 días de calvario y ansiedad para los rehenes y sus familias.
“En los últimos 100 días, los bombardeos constantes en la Franja de Gaza han provocado el desplazamiento masivo de una población que se encuentra en un estado de incertidumbre: constantemente desarraigada y forzada a marcharse de la noche a la mañana, sólo para trasladarse a lugares igual de inseguros. Ha sido el mayor desplazamiento del pueblo palestino desde 1948. Esta guerra ha afectado a más de 2 millones de personas, toda la población de Gaza. Muchos llevarán cicatrices de por vida, tanto físicas como psicológicas. La gran mayoría, incluidos los niños y las niñas, están profundamente traumatizados.

FOTO:©UNRWA/Ashraf Amra
“Los refugios de UNRWA, superpoblados e insalubres, se han convertido en el “hogar” de más de 1,4 millones de personas. Carecen de todo, desde comida hasta higiene e intimidad. Viven en condiciones inhumanas, donde las enfermedades se propagan, incluso entre los niños y las niñas. Viven en condiciones invivibles, cada vez más cerca de la hambruna.
“La situación de los menores en Gaza es especialmente desgarradora. Toda una generación de niños y niñas traumatizados que tardará años en sanar. Miles han sido asesinados, mutilados y han quedado huérfanos. Cientos de miles están privados de educación. Su futuro está en peligro con consecuencias de largo alcance y a largo plazo.
“La crisis en Gaza es un desastre provocado por el hombre, agravado por un lenguaje deshumanizador y por el uso de alimentos, agua y combustible como instrumentos de guerra. La operación humanitaria se ha convertido en una de las más complejas y difíciles del mundo; en gran parte debido a los complejos procedimientos para la entrada de ayuda en la Franja de Gaza y los numerosos obstáculos para la distribución segura y ordenada de la ayuda, así como por las hostilidades en curso. La ayuda humanitaria por sí sola no será suficiente para revertir una hambruna inminente. También debe permitirse la entrada de productos comerciales.
“El Derecho Internacional Humanitario, establecido para proteger a los civiles y regular el desarrollo de las hostilidades, se está incumpliendo. Civiles e infraestructuras civiles, incluidos hospitales y refugios de UNRWA, fueron atacados en los últimos tres meses, matando a cientos de civiles e hiriendo a miles. Las instalaciones de UNRWA deben estar protegidas en todo momento, y proporcionar la protección que buscan los civiles. Nunca deben ser utilizadas con fines militares por ninguna de las partes.
“A pesar de los reiterados llamamientos, sigue sin producirse un alto el fuego humanitario que ponga fin a la muerte de personas en Gaza y permita el suministro seguro de alimentos, medicinas, agua y refugio. La llegada del invierno hace la vida aún más insoportable, especialmente para quienes viven a la intemperie.
“Hay trabajadores humanitarios, entre ellos 146 de mis propios compañeros de UNRWA, que han sido asesinados junto a médicos, periodistas y niños: nadie se libra. Barrios residenciales enteros, lugares de culto y edificios históricos fueron arrasados, borrando siglos de historia, civilización y recuerdos.
“Para la población de Gaza estos últimos 100 días se han sentido como 100 años. “Es hora de que volvamos a darle valor a la vida humana.” (COMISIONADO GENERAL DE UNRWA, PHILIPPE LAZZARINI)
Fuente: UNRWA / Original aquí.











