Gaza

HANNAH Y EL GENOCIDIO: LA COLUMNA DE JONATAN FRÍAS

Una nación libre que está siendo oprimida no en tanto una característica particular de un pueblo, sino en tanto su cualidad de ser humano. Lo que ocurre en Palestina es un genocidio: es un crimen contra la humanidad.

Ciudad de México, 14 de agosto (MaremotoM).- Durante el verano de 1962 y hasta 1963, Hannah Arendt escribe una serie de artículos encargados por New Yorker y al mismo tiempo comienza la redacción de un libro. Se sabe que en los fondos de New School existen dos versiones del texto que muestran la lucha interna.

La tensión en las ideas no es necesariamente una contradicción o, si lo es, esto no necesariamente es un tropiezo de la lógica.

Fue el escritor Francis Scott Fitzgerald quien dijo que la prueba de una inteligencia de primer nivel es la capacidad de tener dos ideas opuestas en la mente al mismo tiempo y seguir funcionando. Se debate entre juicios y llega a afirmar: veremos que estamos frente a un criminal que nadie había previsto. Desde Tel Aviv se escribe con Karl Jaspers, su mentor y confesor, y plantea sus inquietudes. ¿Si estamos frente a un nuevo tipo de criminal, no necesitamos entonces un nuevo tipo de justicia?

Hannah Arendt
Hannah Arendt

Hannah Arendt se va a plantear entonces la pregunta fundamental del siglo XX: ¿realmente existen los crímenes contra la humanidad? ¿realmente son posibles? ¿el genocidio cometido en la segunda guerra no será acaso una singularidad en la larga cadena de barbarie humana? Ella no estuvo presente hasta el final del juicio y ciertamente no presenció la sentencia contra Eichmann ni su posterior ejecución el 1 de junio del 62. Ella no quería verse influida por las emociones, sino por las ideas.

Es a partir del juicio de Eichmann que empieza a ser popular el término de Holocausto o SHOAH dentro de las voces internacionales. Es la primera vez que el mundo entero escucha los testimonios, los horrores a las que fueron sometidos todos los sobrevivientes. Pero para la filósofa alemana, la dimensión de la masacre experimentada en los campos de concentración no podía ceñirse a un grupo de personas, porque no los estaban despojando de su capacidad de ser judío: los despojaban de su humanidad.

En Nuremberg la idea de crimen contra la humanidad se entendió esencialmente como un crimen contra la paz, y es desde este terrible fallo de definición —cuántas cosas no pueden entenderse como crimen contra la paz— que los juicios internacionales han ejercido sus edictos sobre las naciones de formas poco menos que arbitrarias. Para Arendt un crimen contra la humanidad tendría que ser un crimen que atentara directamente contra la esencia misma de ser humano, contra “la cualidad de ser humano”. Su punto de vista era frío, lógico, analítico: jurídico. Fue juzgada por eso: por todos. Su definición de la banalidad del mal, encarnada en ese hombrecillo delgado, de nariz afilada, que esperaba sentado sin ningún tipo de expresión, generó mucha incomodidad. Era más fácil pensar que un mal de esas proporciones no podría ser ejecutado más que por un monstruo inhumano y no, ¡cómo podría ser!, por un burócrata cualquiera.

Franz Kafka, quizá el mejor escritor del siglo XX, fue quien mejor entendió la naturaleza de su siglo, quien mejor pudo leer sus signos, descifrar su álgebra. Textos como La condena, En la colonia penitenciaria o incluso El proceso, pueden leerse hoy como testimonios del pensamiento totalitarista que se impuso en todo el mundo.

Hannah Arendt era una devota lectora de Kafka y pudo entender que los crímenes cometidos contra un pueblo, no representaban a la humanidad entera; que lo que los nazis habían hecho era atentar contra la cualidad del ser humano y que entonces así debían entenderse.

Que la barbarie nazi atentaba contra todos y por tanto se debían fundar bases que nos protegieran a todos; que, para juzgar crímenes contra la humanidad, era necesaria una Corte que representara a la humanidad entera, en toda su diversidad, en toda su complejidad. Si entendemos esto, quizá entonces también podamos entender las dimensiones de lo que ocurre hoy en Palestina. Una nación libre que está siendo oprimida no en tanto una característica particular de un pueblo, sino en tanto su cualidad de ser humano. Lo que ocurre en Palestina es un genocidio: es un crimen contra la humanidad.

Comments are closed.