Donald Trump

¿HASTA CUÁNDO SOPORTAREMOS A DONALD TRUMP?

¿Hasta cuándo soportaremos a Donald Trump? La respuesta no puede ser “para siempre”. No es inevitable. Frente a su imperio de cinismo, existen la resistencia, la dignidad y la memoria. El mundo está cansado, sí, pero también sabe que no se trata solo de aguantar, sino de levantar la voz y decir basta.

Ciudad de México, 24 de septiembre (MaremotoM).- La pregunta me la hago con un nudo en la garganta y la hago también como ciudadana del mundo. ¿Hasta cuándo soportaremos a Donald Trump? ¿Hasta cuándo vamos a dejar que un hombre que niega la ciencia, que criminaliza a los migrantes, que justifica masacres y que desprecia la memoria, siga ocupando la escena global como si fuese inevitable?

Su discurso en la Asamblea General de la ONU no fue un gesto de estadista, sino un mitin electoral cargado de odio. Trump, desde Nueva York, atacó el reconocimiento de Palestina, burlándose de la tragedia de Gaza donde más de 65.000 personas han muerto en menos de dos años bajo bombardeos israelíes. Lo redujo todo a un eslogan: “premiar a Hamás”. Ni una palabra de los niños muertos, ni de los hospitales arrasados, ni de las ciudades convertidas en polvo.

Mientras António Guterres pedía que la ONU fuera brújula moral y recordaba la necesidad de detener los horrores, Trump ridiculizaba al organismo: “cartas enérgicas, palabras vacías”, dijo. El cinismo es brutal: el único espacio que queda para documentar y denunciar los crímenes contra el pueblo palestino es, para Trump, “un premio a los terroristas”.

No solo fue Palestina. Su discurso volvió a ser la letanía supremacista de siempre. Señaló a Europa como “invadida” por migrantes ilegales, a quienes describió como violadores y delincuentes, repitiendo las mismas fake news que ya escuchamos en 2016. Señaló a Irán como patrocinador del terrorismo, sin mencionar que Estados Unidos sigue siendo el país con más ojivas nucleares del planeta. Exigió a Europa cortar el gas ruso, sin pensar en los millones de hogares que dependen de esa energía para sobrevivir al invierno. Dijo, en una mentira feroz tal cual lo denunciara luego el presidente de Chile, Gabriel Boric, que el cambio climático es “el mayor fraude de la humanidad”. En 2025, con incendios, inundaciones y olas de calor históricas, Trump decide negar la ciencia.

Como si no bastara con incendiar la geopolítica mundial, Trump se permite intervenir en las miserias latinoamericanas. Con un préstamo directo y descarado, ha salido en auxilio de Javier Milei, despreciando la realidad política y social de la Argentina, con tal de salvar a un gobierno que tambalea. Una jugada que no tiene nada de altruista: responde al mismo guion imperial que utiliza a países vulnerables como laboratorio de sus experimentos económicos.

Donald Trump
Trump, inevitable, pero no obligatorio. Foto: Cortesía

Lo escucho y no puedo dejar de sentir fatiga. Una fatiga mundial. Un hombre que presume de pacificador mientras aplaude genocidios. Que habla de fraude climático mientras la tierra arde. Que criminaliza migrantes mientras su país ha bombardeado medio planeta y que ahora presta dinero a un gobierno en crisis para evitarle la catástrofe, mientras exige sacrificios al pueblo argentino.

Ahí sigue. Con el micrófono de la ONU en las manos, con cadenas transmitiendo su discurso, con el aura de inevitabilidad que le dan los medios y el poder.

¿Hasta cuándo soportaremos a Donald Trump? La respuesta no puede ser “para siempre”. No es inevitable. Frente a su imperio de cinismo, existen la resistencia, la dignidad y la memoria. El mundo está cansado, sí, pero también sabe que no se trata solo de aguantar, sino de levantar la voz y decir basta.

  • Este artículo se inspira en el análisis en 10 claves publicado por Spanish Revolution, que disecciona con lucidez el discurso de Trump en la ONU.

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