Guillermo del Toro, fiel a su oscura elegancia visual, presenta Frankenstein, su esperada adaptación de la novela de Mary Shelley. Tras más de dos décadas gestando el proyecto, el filme tendrá un estreno limitado en cines, el 17 de octubre, antes de lanzarse el 7 de noviembre por Netflix.
Ciudad de México, 25 de agosto (MaremotoM).- El estreno de Frankenstein: ¿bendición o sentencia para el cine?
Guillermo del Toro, fiel a su oscura elegancia visual, presenta Frankenstein, su esperada adaptación de la novela de Mary Shelley. Tras más de dos décadas gestando el proyecto, el filme tendrá un estreno limitado en cines, el 17 de octubre, antes de lanzarse el 7 de noviembre por Netflix.
Actores como Oscar Isaac y Jacob Elordi insisten en que la obra —una mezcla de horror emocional y poesía cinematográfica— debe vivirse colectivamente: “Es una maravilla que hay que experimentar en pantalla grande” dice Isaac, mientras Elordi evoca el encanto nostálgico del cine
La realidad es que Netflix da prioridad a su plataforma y, salvo excepciones como esta, sus películas suelen pasar escasamente por la cartelera. Frankenstein, con su gran atractivo visual, necesitaba impactar al cine; sin embargo, su paso por salas será más simbólico que masivo.
A favor del cine tradicional
El cine sigue ganando terreno: la asistencia global se acerca a niveles previos a la pandemia, especialmente en festivales como Cannes que exigen estreno en cines antes de streaming.
Directores como Rian Johnson y actores como Daniel Craig se han pronunciado contra la visión de Netflix como el futuro exclusivo del cine, defendiendo el valor cultural y comunitario del estreno en salas.

Para figuras como Tim Robbins, el modelo algorítmico de las plataformas mina la diversidad artística, pues tiende a priorizar el gusto mayoritario sobre la calidad o la sorpresa
A favor del streaming
La realidad es que muchas personas no van al cine. Plataformas como Netflix democratizan el acceso cultural, especialmente para quienes viven lejos o no pueden costear salas.
El streaming permite financiar proyectos como el de Del Toro: sin Netflix, ¿hubiera conseguido el presupuesto de 120 millones para esta Frankenstein con efectos prácticos y diseño artesanal? Probablemente no.
Usuarios en foros como Reddit lo expresan con claridad: mejor verlo en casa que no verlo nunca. La opción de streaming asegura que la obra alcance a más personas.
Guillermo del Toro siempre ha rechazado el uso de inteligencia artificial en sus efectos, apostando por lo artesanal —una elección posible gracias al respaldo financiero de Netflix. “He visto una demo de IA y pensé: eso es lo que la gente cree que es animación: solo pedirlo al computador”, declaró, dejando claro su apuesta por lo hecho a mano.

El cine no está muriendo, pero su formato y función están evolucionando: Está surgiendo el cine‑evento: estrenos que convienen en salas por su espectacularidad. Frankenstein podría ser uno de ellos.
Mientras tanto, el streaming amplía y diversifica la pantalla individual, pero puede reducir la dimensión comunitaria.
La clave está en la convivencia: algunas películas pueden vivir mejor en el cine, otras solo existen gracias al cine en casa. Lo ideal sería que haya vías híbridas flexibles, según cada obra y público.
Es válido perder interés si una película saldrá solo por streaming, pero también es una oportunidad para revalorizar el ritual colectivo de ir al cine.
Quizás el desafío sea que el público y las plataformas encuentren un equilibrio: estrenos impactantes en salas, respaldados por la accesibilidad masiva del streaming.











