Jorge Pimentel

JORGE PIMENTEL Y JARDÍN DE UÑAS: EL FCE RESCATA UNA JOYA DE LA POESÍA PERUANA

Jardín de uñas fue escrito entre los noventa y dos mil, pero permaneció inédito hasta ahora. En sus páginas, Pimentel regresa a los temas que lo obsesionan: el cuerpo, la muerte, el amor como combustión, la ciudad que devora, la memoria que sangra. No hay complacencia ni nostalgia, sino una música que vibra entre lo desgarrado y lo trascendente.

Ciudad de México, 6 de noviembre (MaremotoM).– A veces la poesía necesita tiempo, décadas incluso, para encontrar su territorio. En el caso del peruano Jorge Pimentel, ese territorio es hoy México, donde el Fondo de Cultura Económica acaba de publicar Jardín de uñas, un libro que ya ha sido calificado como el poemario más importante escrito por un poeta peruano del siglo XX.

Una afirmación que no parece exagerada: la obra de Pimentel, escrita con la rabia, la ternura y el vértigo de quien camina por el borde, irrumpe en las mesas de novedades mexicanas con la fuerza de una voz que se resistía a quedar en los márgenes.

En los setenta, Pimentel fundó junto a Enrique Verástegui, Juan Ramírez Ruiz y otros la mítica corriente Hora Zero, un movimiento que buscaba devolverle a la poesía su poder vital, su respiración callejera. Desde entonces, su nombre ha estado ligado a una idea radical de escritura: una poesía que respira polvo, que huele a panadería, a noche de Lima, a sudor de juventud. “Queríamos destruir los viejos templos de la poesía peruana —dijo alguna vez— y construir otros donde la vida pudiera entrar descalza.”

Jardín de uñas fue escrito entre los noventa y dos mil, pero permaneció inédito hasta ahora. En sus páginas, Pimentel regresa a los temas que lo obsesionan: el cuerpo, la muerte, el amor como combustión, la ciudad que devora, la memoria que sangra. No hay complacencia ni nostalgia, sino una música que vibra entre lo desgarrado y lo trascendente.

“He dormido en las ruinas de mi nombre /

y todavía hay una voz que me llama /

desde el hueco que deja el fuego.”

El libro, publicado por el Fondo de Cultura Económica en Perú y ahora en circulación en México, abre una nueva etapa en la recepción de su obra. El sello mexicano, que desde su fundación ha sido una casa para las voces latinoamericanas más exigentes, apuesta por una poesía que no teme al abismo. En la portada, el título mismo es una provocación: Jardín de uñas, un oxímoron entre lo delicado y lo brutal, entre la flor y la herida.

En Perú, los críticos lo han llamado “una elegía de la materia y del espíritu”, una obra donde “el lenguaje se deshace y se rehace en cada verso”. En México, su llegada es un descubrimiento. El lector que abra el libro encontrará un universo de imágenes en combustión:

“Las calles de Lima arden en los ojos del que no ha dormido /

el poema es el único que todavía respira.”

Jorge Pimentel
Ya circula el nuevo libro de este importante poeta peruano. Foto: Cortesía

Pimentel y la herencia del fuego

Jorge Pimentel no pertenece a una generación, sino a una constelación de poetas insumisos. Su obra ha dialogado con la contracultura, con los movimientos sociales, con la rabia del siglo. “Pimentel escribió la ciudad antes de que la ciudad se lo tragara”, ha dicho un crítico limeño. Es cierto: su poesía no describe, encarna.

Que hoy el Fondo de Cultura Económica lo publique en México no es solo un gesto editorial: es un acto de justicia poética. El libro llega en un momento donde la poesía latinoamericana vuelve a mirar hacia sus raíces más salvajes y Pimentel, con sus 80 años, emerge como un faro encendido en medio del ruido.

“Yo no soy el poeta que escribe /

soy el que intenta sobrevivir al poema.”

Su escritura —que parece un eco remoto de la violencia verbal de Efraín Huerta y la hondura existencial de Jaime Sabines— nos recuerda que el poema, cuando nace de la entraña, no conoce fronteras. En Jardín de uñas conviven la crudeza y la compasión, la furia y la ternura, el verbo que ruge y el silencio que acompaña.

La edición mexicana del FCE cuenta con un prólogo del escritor y crítico José Carlos Yrigoyen, quien sitúa el libro en el corazón de la tradición poética peruana y a la vez lo proyecta como una obra que desborda cualquier geografía. “Jardín de uñas —escribe Yrigoyen— es la culminación de una voz que se negó a envejecer. En sus páginas, Pimentel se enfrenta al tiempo, lo araña, lo abre, lo hace sangrar para que de su herida nazca una belleza indómita.”

Ese gesto —el de herir al tiempo para salvar el lenguaje— resume la vida entera de Jorge Pimentel. En sus poemas todavía late el espíritu del movimiento Hora Zero: una poesía viva, urgente, insumisa, que habla con las palabras de la calle y los relámpagos de la conciencia.

Jorge Pimentel Vásquez nació en Lima, Perú, en 1944. Poeta, editor y fundador del movimiento Hora Zero (1970), es una figura central de la poesía peruana contemporánea. Su escritura, caracterizada por la intensidad emocional y la exploración de lo marginal y lo urbano, ha influido en varias generaciones de poetas latinoamericanos.

Entre sus libros más importantes se cuentan Kenacort y Valium 10 (1970), Ave Soul (1973), Tromba de agosto (1992) y Jardín de uñas (2024). También ha sido editor de revistas literarias y antologías, además de promotor cultural. Su obra ha sido traducida al inglés, francés y portugués.

Pimentel vive en Lima y continúa escribiendo con la misma rabia lírica de siempre. “La poesía no es un oficio —ha dicho—, es un incendio que uno aprende a no apagar.”

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