Este año, que es el último que se realiza con el patrocinio de la Universidad de Guadalajara, aunque lo veremos mañana, domingo, que es la final y donde se darán a conocer las novedades, además del autor premiado, tienen como condimento político la disputa que hay con Andrés Manuel López Obrador y la muerte de Raúl Padilla López, a quien está dedicada la Bienal.
Ciudad de México, 26 de mayo (MaremotoM).- Hoy fue el segundo día de la V Bienal Mario Vargas Llosa, un encuentro literario, donde es cierto, hay una competencia para ver quién se llevará el primer premio, pero al mismo tiempo hay un encuentro de escritores latinoamericanos y que hablan también el español, donde autores como Olga Merino, Juan Tallón, Aroa Moreno, entre otros, vienen en representación de España.
Fue precisamente hacia dónde y con qué miradas veremos a la literatura en español la última conferencia del día, con la participación de la argentina Claudia Piñeiro, el español Miguel Ángel Oeste, la peruana Teresa Ruiz Rosas y la mexicana Ana García Bergua, con la moderación de la editora de Alfaguara, Mayra González.

“Yo quería traer a esta mujer que terminó presa por haber matado a la amante de su marido, sale de la cárcel y se enfrenta a un mundo totalmente distinta. Ella misma dice: yo sabía ser mujer y ahora no sé cómo ser mujer”, comienza a hablar Claudia Piñeiro, acerca de su novela El tiempo de las moscas (Alfaguara).
Además de la diferencia del lenguaje, no se hace cargo de Tuya, la novela anterior, escrita hace 17 años, porque “cada novela se escribió en cada contexto y en esos tiempos históricos”, afirma.
Teresa Ruiz Rosas se mostró emocionada por la presencia de Mario Vargas Llosa y dijo que siempre escribió desde la insatisfacción de ser mujer y habló desde sus novelas, una de las cuales, la última, la escribió oponiendo psiquiatría y antipsiquiatría. Dijo que “la distancia y las otras lenguas obliga a mezclar sintaxis en su narrativa. Mi prosa es abigarrada, pues el ejercicio de la traducción es meterse a fondo con las lenguas”, afirmó.

“El humor no es deliberado, es una manera de ver y ni modo. Me he hecho a la idea, que aunque me ponga yo muy seria, no hay manera. Esta novela Waikiki, escrita con Alfredo Núñez Lanz, investiga sobre el asesinato de una bailarina exótica y alrededor de este asesinato queríamos hablar de los cabarets de esa época en México. Aunque es una novela escapista, fue una manera de sobrevivir y de irse a otra parte en tiempos difíciles, sí hay cosas como de lenguaje, de la lógica del melodrama, había cosas que enfocábamos desde nuestro tiempo, por más que quisieras algo como de museo”, expresa Ana García Bergua, también muy emocionada por la presencia del Nobel peruano.
El español Miguel Ángel Oeste, preguntado sobre el lenguaje por Mayra González, dijo que no tener estilo y al estilo lo marcan las historias que escribe. “La memoria siempre tiene mucho que ver en todas mis novelas, pues para mí la memoria es una forma de ficción”, afirma.
Los cuatro escritores contaron sus experiencias narrativas en el marco de una Bienal que ha interesado poco en los medios nacionales, aunque se ha difundido el discurso polémico del escritor Mario Vargas Llosa en la inauguración, entre ellas la de su compatriota y colega Gabriela Wiener, quien rechazó el apoyo del autor de La ciudad y los perros “al gobierno necropolítico del Ecuador”, encabezado por Guillermo Lasso.

“En estos días tiene lugar la Bienal Vargas llosa de novela. Como escritora no puedo no sentirme indignada al ver cómo desde un escenario literario se justifica una dictadura asesina de indígenas como la de Dina Boluarte”, ha expresado la autora de Huaco retrato.
“En la Bienal que lleva su nombre, Mario Vargas Llosa respalda la dictadura asesina de Dina Boluarte, que carga con 60 asesinados sobre sus espaldas. No en nuestro nombre, no en nombre “de la literatura”. Con ustedes, Perú”, dijo la escritora ecuatoriana Cristina Burneo Salazar.
Este año, que es el último que se realiza con el patrocinio de la Universidad de Guadalajara, aunque lo veremos mañana, domingo, que es la final y donde se darán a conocer las novedades, además del autor premiado, tienen como condimento político la disputa que hay con Andrés Manuel López Obrador y la muerte de Raúl Padilla López, a quien está dedicada la Bienal.











