La mestra i la Bèstia, en catalán y La maestra y la Bestia en castellano, de Imma Monsó, traducida por la propia autora. Una gran obra de memoria e imaginación escrita con humor e inteligencia por una de las voces más sólidas e innovadoras de la narrativa catalana contemporánea.
Ciudad de México, 24 de febrero (MaremotoM).- Cuando empecé esta novela, hace casi cuatro años, en mi cabeza había un personaje muy distinto de mis personajes anteriores: mujeres arrolladoras, insumisas, a menudo paradójicas… El nuevo personaje, en cambio, era un ser frágil, inocente, inseguro, arrasado por dos pérdidas importantes en la adolescencia. Contaba sólo con la fuerza de la edad: con diecinueve años, Severina tenía todo el futuro por delante y un planteamiento de vida aparentemente sencillo.
Pero Severina se me complicó. Me quedé absorta observando cómo intentaba desesperadamente proyectar su vida interior hacia el exterior con resultados poco alentadores, y ahí empezó todo. Lo cierto es que, observados a través del efecto lupa que genera la escritura, comportamientos a primera vista excéntricos se revelan cargados de razones cuando la lente permite apreciar cada punto de la trama, y a la inversa.

UNA CASA PROPIA DESDE DONDE VER NEVAR
Severina llega a un pueblo del Pirineo ribagorzano con expectativas modestas y realistas: ver nevar desde la ventana de una habitación propia y “conocer gente”. Ni siquiera pretende encontrar el amor, aunque vivirá ahí su primera y fundamental fascinación erótica. Su lado oscuro la lleva a conectar con dos personajes del pueblo singulares, que le proporcionan las claves para entender qué había tras el misterioso humor negro de sus padres y para situarse en el curso de la Historia. Su estancia en Dusa es un rito de iniciación a la vida social del que no saldrá indemne, aunque sí más lúcida.
EN EL ORIGEN…
Creo que en el origen de esta historia está la necesidad de recuperar la voz de las mujeres de mi familia cuando contaban anécdotas de sus estancias como maestras rurales en el Pirineo. Mi madre conoció ahí a mi padre. En relación con él, un azar hizo avanzar la novela: en 2019 encontré en un libro el nombre de mi padre, y eso me llevó a buscarlo en las listas de represaliados de la dictadura. Obtuve el expediente del Consejo de Guerra al que fue sometido al final de la guerra por haber sido secretario de la CNT en su pueblo, pero lo que realmente me sorprendió fue no haber sabido absolutamente nada de ello hasta entonces.
Sin embargo, lo que alimenta el deseo de seguir contando una larga historia va más allá de los hechos reales en que se inspira, y es la avidez por explorar ciertas cuestiones. Por ejemplo, el papel de la lectura en el siglo pasado como la forma más sublime de invertir el tiempo (Severina, de hecho, no solo lee libros, lo lee todo, y en su infancia tiene una adicción algo absurda a la lectura de cualquier pedazo de papel o de rótulo con letra impresa). O también la observación del “sufrimiento por anticipado” como especificidad femenina. O las dificultades para socializarse de las personas con una vida interior muy poblada. O la compleja relación de la mujer con el espacio público…

La mestra i la Bèstia, en catalán y La maestra y la Bestia en castellano, de Imma Monsó, traducida por la propia autora. Una gran obra de memoria e imaginación escrita con humor e inteligencia por una de las voces más sólidas e innovadoras de la narrativa catalana contemporánea.
La montaña mágica de Thomas Mann
Esta obra aparece a menudo en mis novelas. Tiene una morosidad maravillosa y es ideal para las convalecencias de cualquier naturaleza, aunque en la novela, la madre de Severina le da otra utilidad.
Las flores del mal
En concreto “Au Lecteur”, es un poema que marcó obsesivamente mi adolescencia. Severina es incluso más precoz en su amor por Baudelaire, y escandaliza a su vecino con su recitar itinerante y siniestro.
Fahrenheit 451
Es el primer libro que, antes de marcharse de la casa de la carretera, Severina decide aprenderse de memoria para llevarse incorporada la modesta biblioteca familiar y combatir así la Revelación que tuvo a los siete años. Lo releí mientras escribía la novela y me sorprendió su tremenda actualidad.
“Sophisticated Lady”
En la versión grabada en 1940 por Duke Ellington junto a Harry Carney, es una pieza que si te atrapa no te suelta. Es la canción de la casa de la carretera, la de las despedidas apasionadas de los padres de Severina bailando sobre una baldosa.
“Chega de saudade”
Es la canción de la Bestia, la canción de la pereza, de la delicadeza y de la luz al final del túnel. Conecta directamente con el “cantar baixinho” y con la seducción que ha ejercido sobre muchos de nosotros João Gilberto no solo como músico, sino fundamentalmente como personaje:











