La poesía de todos modos es más osada para hablar de la realidad mexicana. La poesía contemporánea mexicana habla sin miedo de feminicidios, violencia, desapariciones, migración, desigualdad, racismo, disidencias sexuales y también de la vida cotidiana con un filo crítico. La condensación del lenguaje poético y su libertad estructural permiten tratamientos más radicales que en la narrativa comercial.
Ciudad de México, 8 de agosto (MaremotoM).- La buena poesía en México tiene una tradición poética muy sólida —desde Sor Juana hasta Octavio Paz, pasando por Rosario Castellanos, Xavier Villaurrutia y Jaime Sabines—, sin olvidar a José Emilio Pacheco, Eduardo Lizaldi, esa herencia sigue viva. Hoy existe una generación plural, con voces muy distintas que experimentan con el lenguaje, dialogan con lo político, lo íntimo y lo social y que no temen romper formas clásicas.
Con el tiempo, México fue perdiendo “formalidad” para atreverse a ser más libre, sin rimas y sin estructuras cerradas.

La poesía mexicana contemporánea no se ata a un canon de “alta cultura” o “lenguaje elevado”. Se mezclan registros: coloquial, académico, popular, incluso expresiones de redes sociales y oralidad callejera.
Hay poetas que saltan de un tono lírico refinado a expresiones crudas o violentas sin pedir permiso.
La narrativa o la poesía, suele decirse que este último género es más auténtico, pues no obedece a las leyes del mercado. Ahora bien, no se trata tanto de “mejor” o “peor”, sino de visibilidad e intensidad. La narrativa suele tener más mercado y circulación editorial, pero la poesía actual en México está atravesada por una libertad formal y temática que le da una potencia que a veces la narrativa no alcanza. Además, los recitales, festivales y redes sociales han permitido que poetas jóvenes lleguen a públicos que antes eran impensables.
La poesía de todos modos es más osada para hablar de la realidad mexicana. La poesía contemporánea mexicana habla sin miedo de feminicidios, violencia, desapariciones, migración, desigualdad, racismo, disidencias sexuales y también de la vida cotidiana con un filo crítico. La condensación del lenguaje poético y su libertad estructural permiten tratamientos más radicales que en la narrativa comercial.

POETAS DESTACADOS EN MÉXICO
La intensidad lírica y el compromiso con la exploración del lenguaje, con muchos premios en los últimos tiempos destacan a Coral Bracho (Ciudad de México, 1951).
Pura López Colomé. (México, 1952)
Luis Felipe Fabre: (México, 1974)
María Baranda: (Ciudad de México, 13 de abril de 1962)
Sara Uribe: Nació en Querétaro, en 1978.
Hernán Bravo Varela. Nació en la Ciudad de México, el 10 de noviembre de 1979.
Natalia Toledo: Nació en Juchitán, Oaxaca, en 1967.
Balam Rodrigo: Nació en Villa de Comaltitlán, Chiapas, 11 de octubre de 1974.
Rocío Cerón: (Ciudad de México, 1972):
María Rivera: (Ciudad de México, 1971)
Armando Alanís Pulido: (Monterrey, 1969)
Jorge Humberto Chávez: (Ciudad Juárez, México; 1959)
Luis Armenta Malpica: (Ciudad de México, 1961)
Ángel Ortuño: (Guadalajara, 1969-Guadalajara, 24 de septiembre de 2021)
José Eugenio Sánchez: Nació en Jalisco, en 1965.

LA POESÍA, NUESTRO SUSTENTO
La poesía mexicana actual se desarrolla en un terreno complejo: un país marcado por la violencia, la desigualdad y la polarización, pero también por la diversidad cultural, lingüística y la efervescencia artística.
En este escenario, la poesía ha encontrado un lugar privilegiado para decir lo indecible y para explorar nuevas formas de comunidad a través del lenguaje.

Está la poesía política y testimonial, que surge de la urgencia por narrar la violencia, las desapariciones y la injusticia. Los poemas de María Rivera (“Los muertos”), hasta David Huerta en su vertiente más cívica.
Luego la poesía de la memoria y lo íntimo. Trabaja lo personal como espejo de lo colectivo. Coral Bracho, María Baranda, Hernán Bravo Varela son ejemplos de esta vertiente.
Hay muchas corrientes en la poesía, desde las lenguas originarias para expresarse: Crece la visibilidad de poetas que escriben en náhuatl, zapoteco, maya, mixe, entre otras, hasta la poesía experimental y visual.

La Feria Internacional del Libro de Guadalajara (espacios de poesía), Festival Internacional de Poesía de la Ciudad de México, Encuentro Internacional de Poesía de Morelia, FIP Monterrey. Con editoriales como Ediciones Era, Almadía, Sexto Piso, Mantis Editores, Bonobos, Cuadrivio, Sur+, Mantarraya Ediciones, la poesía mexicana se desenvuelve libre y esperanzadora.
Hay voces nuevas, como la de Xitlálitl Rodríguez Mendoza, la de Antonio León, la de Javier Raya y todas ellas tienen un mundo literario propio. Habrá que leerlos, claro.











