Salman Rushdie

LAS CRÍTICAS DE JONATAN FRÍAS | Hablemos de Cuchillo, de Salman Rushdie

¿De qué va Cuchillo? Cuchillo es este libro que escribe Salman Rushdie a partir de que se recupera de ese ataque en Nueva York, que paradójicamente la conferencia que iba a dar era sobre una serie de casas, asilo, que estaban promoviendo para que hubiera más ciudades en el mundo, que les garantizaran seguridad a los escritores perseguidos.

Ciudad de México, 24 de octubre (MaremotoM).- La tolerancia es una idea, es un concepto, un acuerdo que diseñamos entre las personas y las naciones para poder convivir en paz, para poder respetar nuestra pluralidad, pero no es una idea vaga ni vacía, aunque hoy esté muy manoseada. Es decir, que tolerar no implica bajo ninguna circunstancia soportar de manera indefinida algún dolor, alguna pena o algún abuso.

Al contrario, lo que lo que implica es un límite tajante que dice a partir de aquí ya no tolero. Y esto es así porque hay cosas que no se pueden tolerar bajo ninguna circunstancia. Hay cosas en las que siempre cabe primero la discusión, el debate, el intercambio de ideas, pero hay otras que han probado que no se pueden tolerar bajo ninguna circunstancia. Es decir, cualquier discurso de odio, cualquier discurso que le niegue el derecho a alguien de ejercer su libertad, su libertad de ser, su libertad de pensar, su libertad de elegir, su libertad de expresar sus opiniones, su libertad de expresar su sexualidad, su religión, etcétera, etcétera. Eso es algo que no se puede tolerar.

No se puede tolerar bajo ninguna circunstancia que alguien quiera coartar esos derechos. Y sin embargo, hay un hecho peligroso en este asunto de la tolerancia, porque también posibilita el discurso de muchos que frente a la idea de la libertad de expresión exigen que se les tolere y que se les respete su derecho a opinar, a decir y a elegir. Y esto de pronto parecería una contradicción.

No lo es. Es decir, que alguien salga y diga que en respeto a la libertad de expresión vamos a tolerar que alguien salga en la televisión o que alguien salga en la radio o que alguien salga en alguna de las redes sociales a decir discursos antisemitas o islamofóbicos o catolofóbicos o homofóbicos solo porque piensa que tiene derecho a decir y que tiene derecho a elegir. Eso no es tolerar o en todo caso es una forma muy pobre de entender la palabra tolerancia y de entender la libertad de expresión.

Y esto hoy en redes sociales se ha magnificado, no ha cambiado la conducta. Esencialmente seguimos siendo las mismas personas y pensamos en más o menos igual y nos comportamos más o menos igual los últimos 300, 400 años. Lo único que ha cambiado es el alcance que tenemos para decir las cosas, para que las cosas que pensamos o decimos lleguen más rápido y más lejos.

Salman Rushdie
Editó Random House

Esta situación en la que estamos ahora con las redes sociales posibilita que cualquier persona abra una cuenta en YouTube o abra una cuenta en TikTok y diga lo que quiera y se defienda bajo la libertad de expresión y eso esto es una idea muy pobre porque a partir de ahí se puede empezar a adoctrinar y se puede seguir alimentando hogueras que no son nada deseables, que no contribuyen nada a estos acuerdos que hemos hecho entre personas y entre naciones para convivir mejor estableciendo que todas y cada una de las personas tenemos exactamente los mismos derechos, que tenemos derechos que son inalienables y que nadie tiene derecho a coartarlos. Es decir, que la libertad de expresión es un que es algo de fondo tan bello y tan hermoso, una idea tan civilizada, ha sido tan manoseada que ya como discurso nos queda corto, por eso, porque se ha empobrecido y hoy tenemos que empezar a hablar de responsabilidades de expresión. No se puede decir por decir sin asumir consecuencias e insisto en este momento de redes sociales con la cultura de la cancelación esto ha sido cada vez más evidente.

La sociedad no está dispuesta a tolerar ningún discurso de odio, ningún discurso que pretenda coartar algún derecho humano y yo celebro que justamente no toleremos nada de eso y que empecemos a cancelar. ¿Dónde están los riesgos de todo esto? Los grandes riesgos que corremos es que siempre también hay gente que piensa que su sensibilidad propia, que su forma de pensar individual es la única forma correcta y entonces empezamos a caer en el discurso de la cancelación por el mero hecho de que a mí no me pareció algo y esto tampoco funciona así. Los acuerdos sociales se toman en sociedad no son a contentillo individual, es decir que justamente hay que ser civilizados y hay que tolerar ciertas cosas para que estos acuerdos funcionen, porque si no lo que va a seguir es una serie de imposiciones donde nadie llega al final a poder expresarse en libertad y entonces no podemos distinguir entre esta lluvia de cosas cuáles discursos si merecen ser cancelados, censurados o cuáles merecen ser escuchados y por tanto discutidos.

Esto que insisto no es nada nuevo este tipo de persecuciones movidas desde el despecho individual, desde el odio individual, desde la forma de pensar individual que dice que sólo yo tengo la razón ha sido básicamente la comidilla de los seres humanos desde que tenemos libertad. Quienes han padecido de forma particular, en general todo mundo lo hemos padecido, pero de forma particular y visible quien ha padecido de manera muy dramática este tipo de persecuciones siempre han sido los escritores, los pintores, los músicos, los artistas en general que son las primeras voces críticas en salir y denunciar cuando algo no está bien.

Salman Rushdie
Imagen del atentado. Foto: Cortesía

Podemos recurrir a miles de ejemplos, podemos pensar en lo que le ocurrió a Boris Pasternak, en lo que le ocurrió a Vasili Grossman, en lo que le ocurrió a Fiodor Dostoyevski que tuvo que sobrevivir a su propio fusilamiento por el mero hecho de participar en unas marchas donde ellos se manifestaban en contra de el zar Nicolás I. Le pasó por supuesto actualmente, por decir lo menos, el escritor y periodista Roberto Saviano que vive oculto, que no puede hacer vida porque sobre él cuelga una amenaza de muerte por parte de la de la mafia italiana.

Y esto le pasa también de forma particular y la ha padecido de una forma muy específica este tipo de odio y este tipo de censura desde el egoísmo es el escritor Salman Rushdie, quien recientemente ha publicado un nuevo libro que se llama Cuchillo y de eso de eso hablamos hoy.

¿Quién es Salman Rushdie? Salman Rushdie es un escritor nacido en la ciudad de Bombay en 1947 pero que muchos años después él iba a tomar la ciudadanía británica y también la estadounidense. Es un escritor que salta a la fama internacional con su segunda novela ya por el año del 81, una maravillosa obra que se llama Hijos de la medianoche, una obra que posteriormente fue convertida en película y que lo hace empezar a destacar en un género literario que pareciera de pronto que nos ha sido depositado a los latinoamericanos y que es el realismo mágico. Siempre que pensamos en obras del realismo mágico pensamos en las obras de Carpentier, en las obras de Elena Garro, en las obras de por supuesto Gabriel García Márquez.

Entonces que de pronto haya un escritor en otra parte del mundo, en otra lengua que haga realismo mágico es algo que resultaba extraordinario y que de pronto se salía de cualquier guión, se salía de cualquier parámetro esperado. Eso sí, es un realismo mágico atípico en la forma en la que tenemos en América Latina de comprenderlo. De hecho creo que en la obra de Salman Rushdie aplica muy bien aquella precisión que alguna vez hizo Octavio Paz sobre esta nomenclatura que es el realismo mágico y que a él no le parecía del todo exacta y él decía que era porque justamente en este tipo de literatura o que este tipo de literatura no estaba fundada en ningún tipo de magia, sino que estaba fundada en algo que era aún más profundo y que nos era común a todos los hombres que era el mito y así que él proponía que se le empezara a llamar realismo mítico y algo de razón tiene cuando empezamos a ver justamente la obra de Salman Rushdie que está fundamentada en mucha mitología, que es un realismo mitológico que tiene que ver con todas estas formas de pensamiento mágico que tenemos para entender, para comprender y para asimilar la realidad.

Los hijos de la medianoche es una novela extraordinaria que tiene que ver con dos niños que nacen en el mismo momento y que son intercambiados en el hospital y que esto tiene que ver con que la enfermera que hace este intercambio decide que por una vez en la vida estaría bien que ganaran los pobres, entonces saca de un cunero de una familia muy pobre a uno de los bebés y lo intercambia con otro que viene de una familia sumamente adinerada, que está bien posicionada y que ya tiene la certeza de que le van a dar una vida próspera y holgada a este niño, mientras que el otro va a tener una serie de dones que le van a permitir ver cosas, intuir cosas. No digo más sobre ese libro que es una maravilla, pero el libro que realmente lanza a la fama y ahora sí al escándalo mundial a Salman Rushdie llega unos años después que es Los versos satánicos, una novela que fue considerada en su momento un libro contra el Islam, contra el profeta y contra el Corán y a partir de ese fatídico 14 de febrero de 1989 sobre la cabeza de Salman Rushdie colgaba una fatua que había sido declarada e impuesta por el Ayatollah Khomeini y esto hizo que Salman Rushdie viviera a partir de ese momento durante más de una década oculto y que tenía que moverse, tuvo que vivir oculto, protegido por ejércitos, siempre con una con guardaespaldas particulares y a partir de ese momento tuvo que cambiar su identidad y empezó a llamarse Joseph Anton, un nombre que eligió basado en dos de sus escritores favoritos que son Joseph Conrad y Anton Chekhov y es ahí que el nombre de Salman Rushdie se vuelve mítico porque no solo esta fatua colgaba sobre su cabeza que eso yo imagino que cualquier persona valiente en el mundo capaz de decir y de imponerse a las censuras, esas que pretenden violentar nuestros derechos y que pretenden violentar nuestras capacidades, cualquier persona valiente se atreve a desafiar pero lo que también cualquier persona consciente sabe que no puede soportar es cuando esa pena de muerte se extiende a otras personas, a la familia, a la gente que queremos, a la gente con la que convivimos. ¿Por qué digo esto? Porque a partir de esa fatua hubo atentados contra los editores, contra los traductores, contra libreros que se atrevieron a vender el libro de los versos satánicos.

Pasaron más de diez años en que Salman Rushdie vive bajo el nombre de Joseph Anton, vive oculto, moviéndose y un día después de eso vuelve a salir a la luz, escribe justo una primera biografía que fue publicada en México, una biografía que se llama Joseph Anton, que fue publicada en México, no sé si en el resto de América Latina igual, supongo que así fue bajo el sello de literatura Penguin Random House, que es este de las memorias de Joseph Anton, donde contaba justamente todo lo que fue vivir oculto, todo lo que pasó a partir de que se declaró la fatua en su contra.

Salman Rushdie
Salman Rushdie

Y muchos años después uno pensaría que el odio tiene límites, que el odio también caduca, que el odio también logra disolverse en la larga noche y uno descubre tristemente que no es así y eso lo descubrió de la manera más atroz Salman Rushdie la mañana del 12 de agosto del 2022. Hay fechas, creo, que a nadie se le olvidan, que quedan impregnadas en nosotros como el olor a quemado, ese olor que cada vez que uno pasa por ahí, aunque las casas hayan sido ya restauradas y que la pintura haya vuelto a cubrir las paredes, uno pasa y sigue percibiendo ese olor que uno sabe que nunca, nunca va a desaparecer, porque no está impregnado en las cosas, sino que lo llevamos grabado por dentro.

Hay fechas que uno lleva así, por ejemplo, si yo en este momento digo 11 de septiembre, todo mundo evoca un evento y un lugar, todo mundo evoca ese ataque a las torres gemelas, al World Trade Center en la ciudad de Nueva York, pero ese recuerdo viene atado al momento en el día, dónde estábamos nosotros, qué estábamos haciendo nosotros cuando ocurrió eso. Creo que esa fecha, el 12 de agosto de el 2022, a todos los que leemos y admiramos al escritor Salman Rushdie, se nos quedó grabado. Ese momento en el que todos estábamos tomando un café o en el trabajo, acaso leyendo un libro y en las noticias se anuncia, empieza a correr por todas las redes sociales, que había sufrido un ataque por un hombre, que de momento llamaremos a, ahora diré por qué, que atacó a punto de dar una conferencia en Nueva York a Salman Rushdie, un ataque que duró 27 segundos, 27 larguísimos segundos, en el que pudo asestar docenas y docenas de puñaladas sobre el escritor.

Quedó sumamente lastimado, perdió un ojo, su vida corrió muchos riesgos, fue lesionado de manera muy severa en el cuello, en su pecho, en su abdomen, en sus brazos y durante semanas todo mundo estuvimos un poco en vilo, a esperas de saber qué iba a ocurrir con Salman Rushdie, si iba a sobrevivir a este ataque. Cuando uno piensa que los versos satánicos fueron publicados en 1989 y que esa fatua fue impuesta a partir de ese 14 de febrero, si uno piensa en el tiempo, transcurrido desde ese momento hasta ese 12 de agosto del 2022, uno pensaría qué sentido tendría ahora, que el mundo no sólo era otro, que no sólo estábamos en otro siglo y en otro milenio, sino que estábamos en otra realidad, en una realidad más plural, en una realidad un poco más tolerante y un poco más abierta y de golpe con un cuchillo cruel nos damos cuenta que no, que seguimos viviendo en un mundo donde el odio no conoce de tolerancia, donde el odio no tiene límites. ¿De qué va Cuchillo? Cuchillo es este libro que escribe Salman Rushdie a partir de que se recupera de ese ataque en Nueva York, que paradójicamente la conferencia que iba a dar era sobre una serie de casas, asilo, que estaban promoviendo para que hubiera más ciudades en el mundo, que les garantizaran seguridad a los escritores perseguidos.

Salman Rushdie habla aquí de este lugar en el que la gente que lo había invitado estaban construyendo una serie de casas y estaban invitando eso a escritores y escritoras que vivían en el exilio, que vivían perseguidas ya sea por la mafia o que vivían perseguidas ya sea por los estados, para que pudieran estar en un lugar seguro y sobre eso iba esa conferencia que iba a dar en ese momento Salman Rushdie para seguir promoviendo que los estados, que los gobiernos, que las instituciones privadas donaran dineros para poder generar espacios seguros para esos escritores.

Así de paradójica y así de fuerte es el humor que tiene la vida que en un momento así es cuando Salman Rushdie sube este ataque y entonces él pasa todo este tiempo de hospitalización reflexionando sobre lo que iba a ser el momento más cruel de su vida que era el momento de su muerte y paradójicamente lo que termina siendo es un momento de absoluta luminosidad y de profunda reflexión sobre la vida y eso es eso es en el fondo este libro de Salman Rushdie,  Cuchillo, que es en el fondo una profunda reflexión un enorme esfuerzo por entender qué pasó ese 12 de agosto Salman Rushdie decide no nombrar a la persona que intentó matarlo simplemente lo va a llamar a a lo largo de todo este libro que es bastante corto es un libro que se pueden leer en un par de sentadas llega apenas a las 215, 220 páginas. En el libro comienza, el inicio del libro es una detallada descripción de hechos todo lo que pasó en el momento en el que él iba llegando al anfiteatro, en el momento del ataque, cómo lo percibió, lo que fueron esas primeras horas hospitalizado, lo que fue la operación, lo que fue recibir las noticias de la pérdida irremediable de su ojo, lo que fue valorar a la familia, lo que fue valorar ese amor de la gente, ese estar siempre al pendiente de su propia vida.

También esto es la entrada del libro y eso va a llevar a Salman Rushdie a reflexionar justamente lo afortunado que es en la vida. Esto es lo gran paradójico del odio, que cuando alguien nos odia lo que nos hace realmente valorar es cuánta gente también nos ama y es así que el libro da paso a que Salman Rushdie nos cuente en un tono. Eso es algo que yo disfruté muchísimo del libro y que sólo lo recordaba justamente de las memorias de Joseph Anton porque no es una prosa que se acerque a la prosa con la que él trabaja sus novelas y sus textos de ficción en general.

Aborda este tono intimista de la confesión, este tono casi oral que adopta alguien cuando en medio de la noche bajo la luz tenue de una lámpara con un cigarro a la mano y un café o un whisky de pronto en la compañía estricta del mejor de los amigos se pone a confesar la vida, se pone a confesar los pecados, los arrepentimientos y eso lo lleva a reflexionar sobre lo afortunado que ha sido, sobre la gente que lo ama y es así que Salman Rushdie nos va a contar cómo fue que él conoció a su esposa, la poeta y también fotógrafa Elisa, lo afortunado que se sintió cuando la encontró, todo lo que implicó para él explicarle a ella lo que implicaba ser pareja de Salman Rushdie.

Lo que implicaba vivir siempre con esa Diana colgada de la espalda, al grado de que él creía que ya no iba a estar nunca acompañado y cómo esta mujer le transforma la vida y entonces va a ser ya no sólo un ataque hacia él, sino también indirectamente hacia ella, hacia sus hijos y es como empieza a pensar y a valorar y a ponderar todo lo que hay de bueno en la vida y cómo es que vale la pena ser valiente y seguir diciendo y seguir denunciando los abusos y seguir estableciendo de forma más clara los límites de la tolerancia.

De eso va esta obra maravillosa que es el libro número 20 que justo también nos cuenta Salman Rushdie, que él en ese momento estaba ya preparando la salida de un nuevo libro, de una novela que se vio interrumpida ya no sólo evidentemente por los sucesos, por la hospitalización, por todo lo que fue el proceso de recuperación, terapia física, etcétera, sino también porque este libro se le impone a lo largo del día, no puede hacer otra cosa más que pensar en ello y eso Salman Rushdie hace lo que hacen todos los escritores, agarra ese momento complejísimo de su vida, ese momento de profundo dolor y lo convierte en una obra de arte.

Esto es la grandeza de este libro, que no importa si ustedes son algunos o algunas de aquellas que ya son lectoras de Salman Rushdie, si el nombre de este escritor sólo les es familiar por estas noticias del escritor que fue atacado, del escritor al que se le impuso una pena de muerte .pero que nunca lo leyeron

Este es un gran momento para leerlo, porque independientemente de lo que sea la vida y la obra de Salman Rushdie, este libro es un testimonio de valentía sobre lo que implica la libertad de expresión, sobre lo que implica la tolerancia, sobre lo que implica la convivencia entre personas y qué cosas debemos de tolerar y qué cosas no pueden ser tolerables.

El fundamentalismo, el fanatismo, esas formas cerradas de imponer no sólo la razón, no sólo las ideas propias, sino las supuestas verdades absolutas, contra eso no podemos ser tolerantes y creo que ese es el gran valor de este ensayo, de esta crónica que es Cuchillo, que nos dice qué podemos tolerar y cómo debemos tolerarlo y cómo debemos enfrentar siempre con un buen entusiasmo y con un buen ánimo estas tragedias que se dan cuando la gente ejerce su capacidad de abuso.

Estoy seguro de que Cuchillo va a ser uno de los grandes libros de este año, precisamente porque es un libro que nos invita a reflexionar, que nos invita a saber poner límites, a identificar qué sí es un discurso de odio y qué no lo es, que tampoco podemos estar ofendiéndonos y vengándonos sólo porque alguien nos hizo algún mal.

En el libro justamente hay una, digamos, falsa entrevista donde Salman Rushdie visita en la cárcel a su agresor, a su intento de asesino, a esta figura y habla con él y lo perdona. Habla con él con los fines de entenderlo pero sobre todo con los fines de perdonarlo porque el perdón es algo que es mutuo, es algo que sí puede compartirlo. Al perdonarlo él se libera de una carga.

Jonatan Frías
Cuchillo es uno de los grandes libros de este año. Foto: Cortesía Facebook

Nada, Cuchillo es uno de los grandes libros de este año, este libro de Salman Rushdie que no tengo ninguna duda que se convertirá en uno de los libros fundamentales en esta ya larga obra, en esta obra de 20 libros de este autor y que es a su vez un triste acompañamiento del otro libro de las memorias de Joseph Anton.

Digo triste porque eso, más de 30 años después de que se le impusiera esta pena de muerte, uno pensaría que ese castigo que sufrió Salman Rushdie, ese injusto castigo que lo llevó a vivir más de 10 años en el anonimato, escondido, escoltado, siempre ya no era necesario en este nuevo siglo, en este nuevo milenio y es triste entonces que haya tenido que escribir un segundo libro Salman Rushdie donde aquella amenaza dejó de ser tal y se volvió una oscura realidad. Hasta aquí es todo por este momento terminamos y nos vemos muy pronto, ya saben nos escuchamos muy pronto aquí mismo en YouTube, en Spotify y en Amazon con algún otro libro.

Mi nombre es Jonathan Frías, cuídense.

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