El escritor tiene esa capacidad de abstraerse del tiempo y el espacio y llevarnos a ese lugar que habita en su memoria, así como en el deseo de un futuro lejos de idealizaciones, donde rija la claridad emocional y la verdad.
Ciudad de México, 27 de febrero (MaremotoM).- Cuanta claridad hay en Manuel Vilas para escribir sobre el pasado y ponerlo frente al presente en un juego de autorreflexión biográfico. En esta novela FINALISTA DEL PREMIO PLANETA 2019, Alegría (Editorial Planeta) el escritor nos cuenta que está a punto de cumplir cincuenta y seis años, el éxito de su novela anterior ha traído momentos que él desconocía de la vida de sus padres y lo ha puesto a reflexionar sobre la relación que tiene con su joven esposa y los hijos de su matrimonio anterior.
Entiende las etapas de la paternidad desde ambos lados y se juzga por lo que fue, por lo que no expresó, por todo ese amor que se guardó y ahora no puede dar a sus padres muertos. También se juzga por el padre que es, porque a veces no basta con entender todo lo que implica amar, educar y dar libertad a los hijos, porque no hay expresión suficiente para hacerles entender lo mucho que se les ama.

Vilas escribe sobre el origen, su padre y su madre, el núcleo familiar para redimirse, pero también escribe sobre sus hijos, porque son la continuación de sus raíces, sus extremidades más allá de la muerte, porque desea que ellos puedan entenderlo cuando ya no esté.
El escritor tiene esa capacidad de abstraerse del tiempo y el espacio y llevarnos a ese lugar que habita en su memoria, así como en el deseo de un futuro lejos de idealizaciones, donde rija la claridad emocional y la verdad. Esta obra es un viaje entre tiempos, sensaciones, amores, ausencias y perdones. La muerte de las personas, los momentos y las cosas aparecen para enseñarnos el remanente, las cargas que se apoderan de nosotros y nos empujan a convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos o nos bloquean para nunca más avanzar. Todo dolor, tarde o temprano, se transforma en Alegría, el problema con ese proceso es la paciencia y madurez que tenemos para afrontarlo.
Vilas se pregunta cómo será recordado, en qué objetos habitará una parte de él, qué momentos vendrán a la mente de sus hijos y lo regresarán a la vida cuando ya no esté. En las escenas que recuerda de sus padres está lo cotidiano, acciones simples y frases dichas en una comida o en una llamada telefónica, porque el amor siempre estuvo ahí, incluso en los momentos que parecían insignificantes: “No comprendo por qué te recuerdo tanto, por qué mi vida no es sino una entrega a tu memoria. No entiendo esta grandeza. No la entiendo. Porque tu memoria me succiona, y me lleva a la sala de las almas, un lugar donde se funden misterio, belleza y alegría.”
El libro lo pueden encontrar en cualquier librería del país en su versión física, en digital y también en audiolibro.











