En muchas de las descripciones de este libro me vi reflejada, sin duda soy una amante de los libros, de las historias que puedo descubrir en ellos, de todo lo que puedo aprender de culturas lejanas y cercanas, de esta realidad y tantas otras existentes sólo entre páginas.
Ciudad de México, 30 de julio (MaremotoM).- La responsabilidad de un bibliófilo radica en tener siempre a la mano algo que leer, por todos aquellos que no lo hacen. El lugar es lo de menos, es algo que se puede hacer en un sillón desde casa, una mesa de trabajo, un escritorio en la oficina, una biblioteca o en el transporte público.
El bibliófilo encontrará siempre la manera de meterse entre palabras, ya sea a través de un libro o las simples etiquetas que se crucen en su camino desde temprana edad, la necesidad de palabras encontrará una manera de ser satisfecha.
Estas son algunas de las afirmaciones y reflexiones que Ricardo E. Tatto hace en este libro, Bestiario del bibliófilo (y otras fieras literarias) (Nitro/Press), donde ahonda en la psicología de los tipos de lectores, la saturación de información, los distractores externos que roban tiempo a la lectura y la resistencia del bibliófilo a seguir devorando libros ante los tiempos convulsos y acelerados.
En muchas de las descripciones de este libro me vi reflejada, sin duda soy una amante de los libros, de las historias que puedo descubrir en ellos, de todo lo que puedo aprender de culturas lejanas y cercanas, de esta realidad y tantas otras existentes sólo entre páginas.

Yo fui esa niña que leía las etiquetas, las revistas en salas de espera y hasta los letreros en las calles. Ahora soy una acumuladora de libros, también una devoradora y alguien que goza de compartir sus lecturas, porque estoy segura de que los que acepten la invitación, desearán otros libros e iniciarán un camino sin fin repleto de emociones diversas y universos improbables.
Este es un libro conformado de ensayos sobre lo literario, la cultura y el análisis crítico. La manifestación artística como expresión y como víctima de la corrección política. Ni hablar de la censura que algunas veces es exigida a gritos y las valoraciones que ni siquiera pertenecen al mundo del arte. El autor se regodea en la conversación y discusión en torno a lo textual y la sobre estimulación y saturación de la información a nuestro alcance.
El libro lo pueden conseguir en diversas librerías del país y directamente en la página de la editorial: nitro-press.com











