A partir de esas lecturas fue que se desarrolló este ensayo sobre la pena, sobre las ausencias, sobre las frases dichas que pudieron ser un aviso del final de una vida, sobre todo aquello que nos negamos a ver hasta que es demasiado tarde.
Ciudad de México, 20 de marzo (MaremotoM).- El esposo de Joan Didion, John G. Dunne murió de un ataque fulminante al corazón antes de la cena, un 30 de diciembre del 2003, mientras su hija estaba en coma en el hospital a causa de un problema en los pulmones. El suceso fue tan inesperado para la escritora que le costó un buen tiempo procesarlo.
Didion se sentía perdida y obligada a parecer una mujer fuerte, ya que no podía compartir la noticia con su hija, que aún estaba inconsciente. Por dentro estaba destrozada, así que su manera de afrontarlo fue a través del conocimiento, de los libros. Buscó refugio en los ensayos, textos y estudios clínicos sobre el duelo y los problemas psicológicos y cognitivos que afectan a los deudos después de la muerte inesperada de un ser querido y a través de ellos entendió parte de su proceso, entendió por qué le costaba tanto aceptar que John había muerto y entendió como la negación ante su muerte le hacía creer que él aún podía regresar a la vida y volver a la cotidianidad en la que ambos compartían pasiones y obsesiones, tiempo de calidad y amor.

A partir de esas lecturas fue que se desarrolló este ensayo sobre la pena, sobre las ausencias, sobre las frases dichas que pudieron ser un aviso del final de una vida, sobre todo aquello que nos negamos a ver hasta que es demasiado tarde.
Joan Didion decidió escribir sobre ese estado de negación en el que se encontraba y sobre este periodo de su vida al que llamó El año del pensamiento mágico (Literatura Random House).
Todos los que hemos perdido a un ser querido de manera inesperada nos podemos ver reflejadas entre las páginas de este libro y de alguna manera también nos sentimos acompañadas, pero sobre todo comprendidas. Didion expone que el dolor ante la pérdida puede llegar a ser tan profundo que afecta de manera física a quién sobrevive a esa muerte, por lo que muchos de ellos enferman o incluso mueren tiempo después.
Los deudos pueden parecer racionales pero todos desean una sola cosa imposible, que el fallecido vuelva a la vida, por eso les cuesta deshacerse de su ropa, de sus zapatos, de todas las pertenencias que son parte de una historia compartida, porque y si vuelven qué usarán.
Joan Didion habla desde su experiencia y sobre las etapas del duelo. La realidad de la muerte es desgastante, desorienta, se pierde la concentración y se pierde capacidad cognitiva en todos los niveles y eso afecta tanto en lo profesional como en lo personal, pero aún así no hay suficiente información, estudios o atención psicológica o médica que acompañe durante el proceso, porque además el tiempo es completamente subjetivo y la única manera de salir de ello es a través de dar con las herramientas que le funcionen a cada persona.
Sin duda un libro doloroso, lleno de recuerdos, conversaciones y ausencias, lleno de reflexiones sobre la muerte y la vida. Lo pueden encontrar en cualquier librería del país en su versión física, digital y también lo encuentran en audiolibro.











