Esta es una novela breve que juega con la fantasía en un escenario contemporáneo, pero se adentra, sin rodeos, en lo profundo del ser humano, ya sea que esté vivo o sea el fantasma que observa todo sin pestañear.
Ciudad de México, 19 de mayo (MaremotoM).- Al inicio, el autor nos muestra a una mujer que prepara una casa para recibir a los posibles compradores y ahí, en medio de la habitación, aparece un niño que no pertenece al entorno, no sólo por las circunstancias físicas y temporales, sino por las emocionales. El cuerpo de la protagonista reacciona al detectar que algo está fuera de lo normal, pero lo acepta intrigada y se acerca a esa presencia inocente y sombría, casi como si no pudiera evitar dejarse arrastrar por esa ola de posibilidades. Los cambios se accionan a partir de ese encuentro con la casa, con el niño y con su reflejo, para transformar aspectos de la historia ancladas a sus miedos.
Andrés Barba además dota al tiempo y a la casa con cualidades protagónicas, las energías contenidas entre esas paredes con el pasar del tiempo, empujan a los personajes a espacios de profunda reflexión sobre la vida, la culpa, el amor y la muerte. También pone los escenarios perfectos para revelar las emociones ocultas, los malos entendidos y el dolor que se nos cuelga al alma, como una cadena, como una condena, como una repetición infinita del quiebre interior.

Es una novela de añoranzas, de duelos, de redención y de fantasmas que se sostienen a través de los vínculos con el pasado y el presente. La angustia que busca consuelo, el espectro que necesita una salida a su bucle temporal y las recompensas inherentes al drama de la existencia.
El libro se puede encontrar en su versión física en cualquier librería del país, también está en digital y en audiolibro.











