Georges Perec

LUGARES, DE GEORGES PEREC: EL MONUMENTO INACABADO DE LA MEMORIA Y EL ESPACIO

Lugares no es un libro “acabado”, pero su valor no radica en su cumplimiento, sino en su trazo hacia lo infinito: en cómo plantea la memoria como geometría, en cómo convierte espacios ordinarios en depositarios de la vida completa de un hombre.

Ciudad de México, 12 de septiembre (MaremotoM).- El lector contemporáneo tiene ahora en sus manos Lugares (Anagrama), una obra póstuma monumental de Georges Perec que recrea un plan trazado en 1969: describir doce lugares de París con dos versiones —una evocación de la memoria, otra descripción in situ— a lo largo de doce años.

El proyecto quedó incompleto por la muerte del autor, pero ofrece lo suficiente para apreciar la grandiosidad de su ambición: un libro-ciudad que desafía al lector a mirar, recordar y reconstruir al mismo tiempo.

Para Diario de Sevilla, Lugares es “el magno proyecto inconcluso con el que Georges Perec quiso cartografiar la realidad y el recuerdo de los principales escenarios de su memoria parisina”.

En La Razón se dice que la obra “mezcla el juego, el azar, los lugares, las historias, las descripciones, los espacios, la memoria y, por encima de todo… la escritura y la vida misma”.

Zendalibros la recomienda como “un retrato casi documental del espacio” que dialoga con la ficción, destacando “la tensión entre lo fabulatorio y lo material burbujea y estalla al interior de una obra siempre desbordada de ingenio”.

Desde JotDown resaltan que el volumen —traducido al español por Pablo Martín Sánchez— pesa 1,04 kilos y tiene 824 páginas, testimonio físico de la obsesión de Perec por la ciudad, por los detalles, por el pulso constante entre el recuerdo y la descripción inmediata.

Memoria + espacio: Perec consigue que los lugares no sean solo escenarios, sino espejos de la infancia, de pérdidas, de rituales cotidianos. Las evocaciones tienen fuerza emotiva, las descripciones precisas tienen elegancia.

Ambición estructural: el esquema de doce lugares, dos versiones por lugar, doce años fue parte de una arquitectura literaria que trasciende lo autobiográfico: es un intento de capturar no solo lo vivido, sino lo percibido, lo cambiante, lo que el tiempo desdibuja.

Estilo y juego: la escritura de Perec siempre contiene una tensión entre lo exacto y lo fragmentario, entre la precisión de lo material y el fluir de lo subjetivo. Esa tensión hace que Lugares no sea solo un ejercicio de contemplación, sino también de participación: el lector se vuelve explorador de memorias propias y ajenas.

Georges Perec
Editó Anagrama. Foto: Cortesía

Como era de esperarse, la naturaleza incompleta del proyecto genera momentos de discontinuidad: hay lugares o años que se sienten más desarrollados que otros, evocaciones más densas que descripciones, lo cual puede producir que algunos pasajes parezcan más bosquejo que pieza terminada.

Algunos lectores extrañarán más contexto histórico o referencias externas: Perec no pretende hacer historia urbana ni ensayo sociológico completo, sino su cartografía personal. Esa elección puede resultar frustrante para quienes esperaban datos documentales más robustos.

El peso físico del libro —824 páginas, más de un kilo— lo convierte en un objeto exigente; su lectura no es liviana, requiere paciencia, tiempos de contemplación y retorno al texto.

Georges Perec nació en París en 1936; su padre murió en la Segunda Guerra Mundial y su madre fue deportada a Auschwitz. Fue criado por sus tíos.

Estudió sociología y también trabajó como archivista-bibliotecario, lo que le dio una sensibilidad hacia los inventarios, los espacios y los restos de la vida diaria.

Fue miembro del grupo Oulipo desde 1967, lo que significa que muchas de sus obras se construyen mediante juegos formales, restricciones verbales, experimentación literaria.

Entre sus obras principales se cuentan Las cosas (1965, premio Renaudot), W o el recuerdo de la infancia (1975), La vida instrucciones de uso (1978, premio Médicis) y otros textos de experimentación como La desaparición (sin la letra “e”) o Espèces d’espaces.

Perec murió en 1982 en Ivry-sur-Seine, Francia, de cáncer de pulmón.

Lugares no es un libro “acabado”, pero su valor no radica en su cumplimiento, sino en su trazo hacia lo infinito: en cómo plantea la memoria como geometría, en cómo convierte espacios ordinarios en depositarios de la vida completa de un hombre.

Leer a Perec hoy —con ciudades crecientes, con olvido acelerado, con memorias fragmentadas— significa recuperar el gesto de mirar despacio, de caminar los bordes del tiempo, de entender que un espacio palpita siempre con lo que se fue. Lugares nos recuerda que somos, también, los lugares donde hemos pasado y que en lo que olvidamos se juega lo que somos.

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