Eusebio Poncela (1945–2025): el ídolo solitario que abrazó la libertad
Ciudad de México, 27 de agosto (MaremotoM).– Eusebio Poncela, el ángel y el diablo al mismo tiempo, falleció este miércoles a los 79 años en su hogar en El Escorial tras librar una batalla contra el cáncer.
Icono de la Transición española, su trabajo quedó para siempre ligado a películas de culto como Arrebato y esencial en el cine de Pedro Almodóvar (Matador, La ley del deseo). Probablemente sea el mejor actor español de todos los tiempos.
Nacido en el barrio de Vallecas (Madrid), su infancia rebelde y provocativa presagió la figura singular que se construiría. Fue expulsado de ocho colegios, se formó en la RESAD y pronto destacó en teatro, antes de dejar una huella imborrable en cine y televisión.
Poncela nunca buscó encajar: “Soy un exceso en mí mismo, de tonto tengo lo justo para no ser perfecto”, confesaba, orgulloso de su autenticidad.
El video en el que aparece Eusebio Poncela junto a Los Fabulosos Cadillacs es “Matador”, el icónico videoclip de la banda argentina estrenado en 1993. Poncela interpreta al personaje central, “El Matador”, en esta pieza dirigida por Pucho Mentasti.
Este video fue tan impactante que en 1994 recibió el premio “Video de la Gente” en los MTV Video Music Awards Latinoamérica
Estricto en su independencia, decía de Pedro Almodóvar que era “un gran artista” y que, aunque no veía sus películas por ser “obsesivo compulsivo”, sabía que el director le tenía en buena consideración
Su colaboración con Almodóvar marcó un hito. En La ley del deseo (1987), interpretó a un cineasta homosexual atrapado en una historia de obsesión y transgresión emocional, junto a Antonio Banderas y Carmen Maura.
Esa película fue clave en la liberación representada en el cine español y Poncela, con su magnetismo escénico, se convirtió en símbolo de esa honestidad emocional.

Protagonista de Arrebato (1979), filme que se convirtió en obra de culto, Poncela fue también un rostro distintivo de la televisión con Los gozos y las sombras (1982).
Su talento fue premiado en varias ocasiones: recibió Premios Sant Jordi por El arreglo (1983) y Martín (Hache) (1997), fue nominado al Goya por Intacto (2001) y reconocido con galardones como el Cóndor de Plata en Argentina y el Premio Nacho Martínez.
El hombre que vivió a su manera
Su lucha contra la adicción lo llevó temporalmente a Argentina, donde se reinventó y forjó un nuevo camino emocional y artístico.
En palabras propias: “Jamás haría nada distinto”, afirmaba cuando hablaba de su carrera. Apostó siempre por la libertad, la autenticidad y la resistencia de ser él mismo, incluso cuando eso lo aisló.
Hoy, la cultura española llora a uno de sus intérpretes más intensos y libres. Su presencia inolvidable en pantalla y su voz inclasificable lo convierten en una figura única: incomprendido para algunos, admirado por muchos.
Poncela fue un faro para artistas y espectadores que buscaban la verdad, más allá de las convenciones: un ángel y diablo, solitario, inalcanzable…











