Nélida Piñón

Muere Nélida Piñón, la que dedicó su vida a descubrir lo ignorado

Con ese nerviosismo que me hacía pensar que de Brasil sólo conocía a Clarice Lispector (que la empecé a leer a los 12 años, cuando yo entendía pocas cosas de todo, pero la música de ese país me creaba alas) y más tarde, gracias a Zeca Baleiro, a la poeta Hilda Hilst, que se había hecho una casa especial para los perros, donde ella vivía, me acerqué a ella con voz temblorosa.

Ciudad de México, 17 de diciembre (MaremotoM).- Fue el viernes 8 de septiembre en el Teatro de la República. Era 2017 y me tocaba esa tarde tener una conversación pública con Nélida Piñón.

Con ese nerviosismo que me hacía pensar que de Brasil sólo conocía a Clarice Lispector (que la empecé a leer a los 12 años, cuando yo entendía pocas cosas de todo, pero la música de ese país me creaba alas) y más tarde, gracias a Zeca Baleiro, a la poeta Hilda Hilst, que se había hecho una casa especial para los perros, donde ella vivía, me acerqué a ella con voz temblorosa.

Pero algo pasó, le hablé de una casa de cuando era chica y de unos perfumes a unas flores que ahora no recuerdo y algo en su cara se dulcificó y a partir de allí la conversación fluyó y nos molestaba haber cumplido la hora estipulada.

Era la escritora brasileña Nélida Piñón, miembro de la Academia Brasileña de las Letras, una de las voces más importantes de la literatura contemporánea de su país. Galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2005 y con otros muchos premios por su trabajo literario. No sé por qué siempre me hizo acordar a Luisa Valenzuela, otra escritora argentina que adoro. Esa facultad de unir como si nada pasara, como si no hubiera dimes y diretes, a la academia con la creación.

En esos tiempos recordaba mucho a Carmen Balcells, odiaba que la fueran a grabar y que no la hayan puesto en el documental dedicado a la gran agente literaria, cuando ella en realidad era su gran amiga.

No sé por qué me uní a ella. Sentirme abrazada y besada era un poco reflejar a la gran madre que tuve. Fuimos a la fiesta de Alfaguara en el Hay y hablamos mucho. Yo le preguntaba cosas y ella contestaba pidiéndole precisiones a su acompañante.

Hoy me entero que ha muerto. Tenía 85 años. Estaba en Lisboa, capital de Portugal.

Autora de 25 libros, incluyendo novelas, cuentos, ensayos y memorias, fue la primera brasileña en recibir los principales premios de la literatura iberoamericana, como el Juan Rulfo o el Menéndez Pelayo y también la primera mujer en presidir la Academia Brasileña de las Letras (ABL).

Nélida Piñón
Piñon debutó en la literatura con la novela Guía-Mapa de Gabriel Arcanjo, lanzada en 1961. Foto: FIL en Guadalajara / Cortesía

Piñon debutó en la literatura con la novela Guía-Mapa de Gabriel Arcanjo, lanzada en 1961 y su última obra fue Un día llegaré a Sagrés (Récord), presentada en Brasil en octubre de 2020.

La escritora, junto con Jorge Amado y Paulo Coelho, es uno de los nombres de la literatura brasileña más conocidos en el exterior e hizo parte del denominado del “boom latinoamericano”, en el que también figuran autores como el colombiano Gabriel García Márquez, el argentino Julio Cortázar, el peruano Mario Vargas Llosa y el mexicano Carlos Fuentes.

–Su nueva novela, Un día llegaré a Sagres, es un viaje de iniciación de un paria, un bastardo de una aldea del norte de Portugal al que le fascinan Camões y el infante Enrique. Es también una novela de aprendizaje.

–Mateus, el protagonista de la historia, se da cuenta de que tiene una cierta vocación para las palabras, el verbo lo nutre, él se convierte en otra persona mientras está aprendiendo a hablar. Se queda fascinado con Camões y con los grandes cronistas de los siglos XVI y XVII que construyeron un lenguaje irrenunciable, pero sobre todo con la figura del infante Enrique, el Navegante. También descubre que es heredero de la grandeza de un reino, de una nación. En su búsqueda desesperada por reconciliarse con la realidad portuguesa, Mateus piensa que tal vez la figura del infante pudiera acogerlo. Eso forma parte de las fantasías humanas, de la capacidad de fabulación del ser humano. Con la fabulación, con la imaginación, uno puede llegar donde quiera. Uno puede ser Ulises, Aquiles, puede ser un héroe.

–El libro reivindica la idea de la peregrinación, del viaje constante. Pessoa rescató un dicho de los antiguos navegantes: “Navegar es necesario, vivir no”.

–Veo una contradicción muy grande en ese enunciado, porque navegar es vivir, peregrinar es vivir. Si estudiamos el siglo XII, Saladino, la conquista de Jerusalén, las cruzadas, vemos que la gente se iba no tanto por una convicción religiosa, sino como parte de una aventura. Todo era una peregrinación. Las historias nos cuentan que el objetivo era salir hacia otro sitio. Somos seres hechos para descubrir lo que está ignorado.

“Somos seres hechos para descubrir lo que está ignorado”, una declaración reciente al periodista César Calero, para Nodo50, siempre la definió. Sin ser maestra, enseñaba con su mirada y su eterna sonrisa. Los seres inteligentes no mueren nunca. Ella tampoco.

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