Gloria Trevi

No volver después de Gloria Trevi

En estos asuntos de votar por lo que uno cree y saber que la cantante mexicana Gloria Trevi llena los lugares donde participa, hubo un corte en mí que produjo este cruel escepticismo. Sí, porque ese sentimiento encierra dolor, desilusión y es un estado de ánimo de donde no se vuelve.

Ciudad de México, 14 de agosto (MaremotoM).- Durante años, para muchos intelectuales la cantante Gloria Trevi fue un símbolo de libertad y progresismo. Un presidente de gobierno que era buenísimo (Raúl Salinas de Gortari) y terminó siendo un innombrable para la política mexicana y un denostado por todas las clases sociales aztecas. Una estrella de rock (Gloria Trevi) que quería ser presidente de la República, defendía los derechos de la mujer, abogaba por la libertad sexual, denunciaba las matanzas de indígenas en Chiapas y pasó sus tardes en una cárcel de Río de Janeiro para ser extraditada al DF, donde debió enfrentar cargos como el de corrupción de menores, alianza con el narcotráfico y violación.

Un líder universitario (Alejandro Echeverría) peinado a lo rasta, apodado Mosh (por el grupo Plastilina Mosh) a causa de sus dreadlocks parejitos que le daban una imagen cool y que a raíz de sus posiciones ultras en el conflicto de la UNAM (Universidad Autónoma de México), todos consideran un infiltrado del PRI, el partido de gobierno. Y el tequila que acaba de ser clonado. Así es, en un laboratorio de Guadalajara, unos científicos lograron replicar artificialmente el agave, sustancia vegetal con la que se fabrica la bebida alcohólica de mayor popularidad en México. Así las cosas, si mañana los mexicanos amanecieran con la noticia de que Marcos, el admirado líder zapatista, es pornostar en sus ratos libres, no se sorprenderían demasiado.

Cultura y simulacro es un libro escrito por el filósofo francés Jean Baudrillard (1929/2007), que describe como ninguno las características de las sociedades modernas, enunciadas siempre por los medios masivos de comunicación, que muestran lo que les conviene, nunca la verdad.

Gloria Trevi
Durante años, para muchos intelectuales la cantante Gloria Trevi fue un símbolo de libertad y progresismo. Foto: Cortesía

México vivía una democracia incipiente y el lenguaje de la televisión se había aggiornado. Hasta el monstruo Televisa tenía entre sus filas a un cómico llamado Adal Ramones, que poseía la virtud de mostrarse como un cuate tan común y cercano como el propio vecino, diciendo cosas tales como “nos damos cuenta de que estamos envejeciendo cuando queremos explicarles a los adolescentes que antes, no mucho antes, había un único partido de gobierno y que estas tres opciones (el PRI, el PAN y el PRD) que disputarán la presidencia en julio, son nuevas, muy nuevas”.

En este contexto, el caso Trevi había sido fuente de dinero para los medios amarillistas y motivo de dolores de cabeza para los intelectuales que vieron en la Gloria desfachatada y políticamente correcta un símbolo para las nuevas generaciones. El caso, también, había minado la confianza en ciudadanos que, cuando apenas empezaban a jugar con la libre expresión y la multidiversidad de opiniones, descubren que es gato lo que se les ha querido vender por liebre. Y así, entre la simulación de quien se dice ser lo que no es, el escándalo Trevi se había convertido en una lupa por donde los analistas más encumbrados de la realidad mexicana miraban la etapa denominada “transición”.

Arturo García Hernández, un periodista que trabajaba en La Jornada y que investigaba el caso Trevi, no duda en calificar de “enorme” la trascendencia de Trevi ante una sociedad que compró millones de sus discos, cientos de sus calendarios eróticos y la mimó hasta el cansancio haciéndose cómplice de todos sus discursos revolucionarios.

Arturo García Hernández
Todas las cosas que hacía Trevi, sus películas, sus conciertos, sus entrevistas, eran motivo de discusión pública. Foto: Cortesía

“Todas las cosas que hacía Trevi, sus películas, sus conciertos, sus entrevistas, eran motivo de discusión pública, tanto entre los niños que la adoraban, como entre los ambientes intelectuales más prestigiosos e incluso entre políticos”, comenta.

Trevi hizo su aparición hacia finales de los 80 y principios de los 90. Su primer gran éxito se llamó “El doctor Psiquiatra”, una canción insólita en la que la chica le dice a su psicólogo que no le mire más las piernas, que “no estoy loca y quiero hacer mi vida”. “El tema se convirtió de inmediato en un himno de inconformidad juvenil de los 90”, afirma Arturo García. “Su éxito se basó en la provocación permanente y fue muy bien pensado por su amante/verdugo y representante, Sergio Andrade, quien tiene la sensibilidad necesaria para saber cada una de las reacciones del público a distintas expresiones artísticas, si cabe llamarlas así”.

Desde la aparición masiva de la Trevi, no hubo adolescente en México que no se sintiera identificada con algunas de las posturas radicales que la cantante propagandizaba en sus canciones. Y este nivel de influencia puede entenderse sólo aceptando que México es una de las sociedades más victorianas del continente latinoamericano, donde algunas consignas que ya eran casi viejas en los 70 (como la chica que se quiere ir de casa, que se opone a los padres, que defiende apasionadamente su libertad sexual) resultaban absolutamente novedosas aquí en los 2000.

“En muchas de las canciones de Gloria hay un discurso antiautoritario, contra los padres, contra el maestro, contra el sistema”, afirma Arturo García. Y agrega: “No fue la primera persona en cantar estas cosas, pero ese tipo de discursos había estado a cargo de los cantores independientes, que desarrollaron su música fuera de las discográficas multinacionales, gente como Jaime López o el grupo de rock Botellita de Jerez. Muy inteligentemente, Andrade y Trevi recuperan ese discurso para el México de la transición y comienzan a difundirlo en forma masiva. Y eso era lo emocionante para mucha gente, entre la que me incluyo, de que existiera una Gloria Trevi. En una democracia sui generis, cuando el unicato (N.d.R: la hegemonía del PRI como partido de gobierno) estaba llegando a su fin, sus canciones, sus actitudes, representaban todo lo nuevo, lo que finalmente podíamos expresar sin miedo y en libertad”.

Gloria Trevi
Hoy tiene 56 años y llena conciertos. Foto: Cortesía Facebook

La novela lineal de Trevi ha sido difundida hasta el hartazgo en medios nacionales e internacionales. Desde su noviazgo con “El señor de los cielos”, poderoso narcotraficante de Juárez, hasta su manera de “enganchar” a adolescentes que luego Andrade violaba y sometía a castigos inclasificables (retiro de alimentos, golpes, encierros…), pasando por la culpabilidad (aún no expuesta ni analizada) de los padres que, en busca de fama y dinero para sus hijas y por ende para ellos mismos, entregaban a sus niñas sin chistar y sin hacer averiguaciones previas, al ahora denominado clan-Trevi. Todo ha sido motivo de truculentas crónicas amarillistas y no tanto.

Carlos Monsiváis
Monsivais inmortalizó a Gloria Trevi Foto: Cortesía

Lo que más pesaba entonces es la desilusión. Famosos intelectuales como Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska (“Creo que es la más auténtica de las artistas mexicanas y es desde ahora parte esencial de la realidad nacional. Para mí, Gloria es una muchacha pensante que nunca evita un tema, que nunca contesta mal o se sale por la tangente, que habla del tema de las madres solteras, del aborto, de la delincuencia… ella es parte de los jóvenes y sobre todo de este país joven en que la gran mayoría son muchachos y muchachas ávidos de libertad, hartos de hipocresía y de mentiras”, dijo la escritora en 1995), “compraron” el paquete-Trevi con moño y todo y ahora no saben cómo hacer para despegarse de la ex estrella.

Los niños para quien Gloria era su heroína, las adolescentes para quien la Trevi era su hermosa y desenfadada líder sindical y que no temen en confesar cosas tales como “Yo soy lo que soy gracias a sus canciones, gracias a ella me interesa la política, me intereso como mujer, cobré más seguridad en mí misma…” también están decepcionados.

A partir de Trevi, los mexicanos se abonarían con resignación al refrán “ya no se puede creer en nada” y cada vez que beban tequila, mirarán desconfiados la copa, no vaya a ser cosa que esté clonada.

Ahora bien, en estos tiempos desastrosos (uso ese adjetivo, pero podría usar otros, igual de contundentes) de aquella famosa líder del Clan Trevi no se acuerda ni ella misma. A los 56 años (merced a cirugías y maquillajes parece de 30) tiene los boletos agotados para la gira 2023/2024 y nadie se mete con ella salvo para admirarla o cantar sus canciones.

En los tiempos del #metoo, muchas teorías también intentan verla como una víctima del salvaje Sergio Andrade, que es el mismísimo Diablo y hoy está desaparecido de la sociedad mexicana.

 

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