Cuando las labores interminables de la maternidad arrinconaron a Daniela Rea en un espacio oscuro, hizo lo que mejor sabe hacer, periodismo. Para entender su nueva circunstancia, buscó a otras mujeres que maternaban y cuidaban; escucharlas la llevó a entrevistar a su madre para cuestionar su propia crianza.
Ciudad de México, 8 de febrero (MaremotoM).- Daniela Rea, una de las nuevas y valiosas voces del periodismo nacional publica a través de ediciones Antílope el valioso libro Fruto. Se trata de un trabajo en donde ella se cuida a sí misma en la voz de otras mujeres y relata la maternidad a través de testimonios que nos obligan a pensar incluso las que no fuimos madres en ese poder de la crianza, de generar una persona que aprenda a convivir con los demás, en un país –como bien dice Brenda Navarro- “que existe gracias a la vida que construyen las mujeres”.
En la vida de Daniela, nació Naira, que se plegó a su hermana Emilia –eso de que es la segunda no deja nada en claro que es fácil criarla, se quejaba dulcemente Dani. Inició su labor periodística en Veracruz y trabajó en el periódico Reforma. Sus crónicas y reportajes se incluyen en los libros País de muertos, Generación Bang, Nuestra aparente rendición, Entre las cenizas y 72 migrantes.

En 2013 recibió los premios Excelencia Periodística, otorgado por PEN Club México y el Género y Justicia, entregado por ONU Mujeres y la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
“Cuidar nos conserva, nos sostiene y nos reúne, pero también nos arrasa y nos agota. En Fruto, las contradicciones del cuidado se tratan a partir de catorce voces que se van trenzando para construir un libro transgeneracional que explora una obviedad poco reconocida: las historias de crianza no se reducen a las madres, sino que nos involucran a todas. No todas somos madres, pero todas hemos cuidado y hemos sido cuidadas”, dice la editorial.
Cuando las labores interminables de la maternidad arrinconaron a Daniela Rea en un espacio oscuro, hizo lo que mejor sabe hacer, periodismo. Para entender su nueva circunstancia, buscó a otras mujeres que maternaban y cuidaban; escucharlas la llevó a entrevistar a su madre para cuestionar su propia crianza.
Mientras escuchaba aquellas experiencias de cuidados en circunstancias límite, su propia historia encontró un lugar y un sentido. Fruto es un conjuro de mujeres, el resultado de prestar oídos a nosotras mismas para encontrar lo que nos convoca.
A Daniela Rea le interesa trabajar las tensiones entre el horror y la belleza, así como la construcción de espacios de escucha.











