SNCA

POLÉMICA POR LA DESIGNACIÓN DEL SISTEMA NACIONAL DE CREADORES

El programa, que garantiza un estipendio durante dos años a los seleccionados para que desarrollen un proyecto artístico, fue anunciado con la solemnidad habitual, pero el eco ha sido distinto: reclamos por favoritismo, acusaciones de nepotismo y señalamientos sobre la falta de renovación generacional.

Ciudad de México, 29 de septiembre (MaremotoM).- La reciente designación de los nuevos beneficiarios del Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA) ha desatado una ola de críticas en el ámbito literario y en redes sociales. El programa, que garantiza un estipendio durante dos años a los seleccionados para que desarrollen un proyecto artístico, fue anunciado con la solemnidad habitual, pero el eco ha sido distinto: reclamos por favoritismo, acusaciones de nepotismo y señalamientos sobre la falta de renovación generacional.

De acuerdo con los lineamientos oficiales, el comité evaluador eligió a los ganadores en virtud de la solidez de sus proyectos. Sin embargo, la polémica se encendió cuando comenzaron a circular nombres y vínculos familiares. Un caso señalado es el de la poeta  Mercedes Luna Fuentes, cuya hermana formó parte del jurado, lo que alimentó las sospechas de conflicto de interés.

La crítica no se limita a los parentescos. Escritores de distintas generaciones han señalado la ausencia de voces jóvenes y la sobrerepresentación de autores nacidos en los años 70.

David Miklos
David Miklos, novelista y cuentista mexicano. Foto: Cortesía

“Sí, el Sistema Nacional de Creadores es un mal sistema, porque no termina de ser un sistema, en realidad. Piénsese en el SNI: uno accede al sistema y, si cumple con sus obligaciones, puede gozar del estímulo de manera permanente y cambiar de nivel con el tiempo, hasta ser emérito. El estímulo es un complemento a un salario base y cada miembro pertenece a una institución de carácter académico”, es el post de Facebook del escritor David Miklos.

“Esto no ocurre en el SNC, en donde no hay permanencia asegurada ni continua del estímulo, además de que está acotado a muy pocas personas creadoras: 200 cada año, en coincidencia con las 400 de los años anteriores: un total de 600 estímulos, para una comunidad mucho, muchísimo más amplia, con características laborales muy distintas a aquellas de los colegas investigadores. Es claro el distingo que el Estado (no el gobierno, aunque en México el gobierno suela encarnar al Estado todo, en el peor sentido) hace entre creadores e investigadores (hoy ya no tanto, aunque el SNI sigue siendo una galaxia y el SNC un sistema solar, por así decirlo). Y es claro que, al mismo tiempo, la gente no piensa a fondo las críticas que le hace a dicho sistema y, más que discutirlas, acabamos todos hundidos en el mismo mar de confusión y otras desgracias que no mentaré. Lo que sí me queda claro es que la creación artística no debe ir de la mano de la ideología política en turno ni crear obra con contenido, digamos, social y acorde a los tiempos y las causas del mercado activista en turno. En fin. Mucho de qué hablar, aunque se hable mal de todo esto”, agregó.

María Rivera
Casi toda mi obra es un debate con los otros. Foto: Cortesía Facebook

La poeta María Rivera acusó al sistema de borrar generaciones: “Es extrañísimo, pero la generación de poetas nacidos en los cuarenta y cincuenta ya no existe. Sí, todo un fenómeno. Ahora los únicos creadores con trayectoria son los nacidos mucho después que ellos, nacidos en los setenta y ochenta”, remarcó

“Auto-Desparecieron, sencillamente, se esfumaron con sus más largas trayectorias de las listas del SNCA. Vaya, que la cuatroté cultural supo muy bien cómo eliminar a toda una generación de creadores “privilegiados”. Bastó con eliminarlos deliberadamente como jurados para que solo hubiera jurados de generaciones más jóvenes becándose entre sí. Este año volvió a ser vergonzoso, la verdad. El año pasado lo evitamos felizmente y por ejemplo, entró Ricardo Castillo y otros autores de su generación.Seguramente, las injusticias este año son enormes, nuevamente. Por la sencilla razón de que los autores ya mayores tienen más trayectoria y reconocimiento que los jóvenes y la beca del SNCA es para autores con trayectoria, se supone.Yo no sé, además, cómo no les da vergüenza no apoyar a quienes son mayores y se merecen el apoyo. En fin. Todo el SNCA debería ser reformado, a fondo. Debería ser un verdadero sistema, como el SNI y no esto. Creo que no necesito decir que yo no pedí la beca, porque la tengo y que este sistema, si deja afuera a los autores con las mayores trayectorias y méritos, es una burla cuatrotera”, afirmó.

¿Quién necesita la ayuda?

Otro ángulo de la discusión tiene que ver con la necesidad económica. El SNCA fue concebido para ofrecer estabilidad a creadores mientras desarrollan un proyecto, pero muchos opinan que los seleccionados son autores que ya cuentan con reconocimiento, publicaciones y premios.

Alma Mancilla
Su literatura intenta certificar lo académico. Foto: Cortesía

Las personas que lo han ganado tienen otra perspectiva. “Oigan, qué pena, la verdad, leer que para algunas personas (incluidos algunos colegas) el hecho de haber obtenido una beca SNCA automáticamente te convierta en un “parásito del sistema”, un “mal escritor”, un miembro de una supuesta “mafia literaria.” ¿De verdad? ¿Dónde? ¿Cuándo?”, se pregunta la excelente escritora Alma Mancilla.

“Los que me conocen saben que soy una persona muy privada, que convive poco con gente del medio literario. Si me ven de vez en cuando en ferias de libros y presentaciones es porque eso tambien es chamba. No, amigos, los jurados no son mis compas ni mis amantes, no me veo con ellos a escondidas para pactar cuál es la siguiente beca que me van a dar. Digo todo esto porque comentarios generalizados como muchos de los que he leído de ayer a hoy invalidan el trabajo de quienes competimos de buena fe por esos apoyos, además de ocultar el hecho de que el verdadero e innegable problema es la escasez de los mismos. En fin. Por mi parte vuelvo a lo mío y haré lo que siempre he hecho, con y sin becas, que es trabajar”, agregó.

En redes sociales, la discusión se volvió más áspera: se acusó a los jurados de favorecer a sus círculos cercanos, de ignorar a nuevas generaciones y de perpetuar un esquema que mantiene a flote a unos pocos.

Algunos han relativizado la polémica recordando que en países como Argentina no existe un programa equivalente. La paradoja es evidente: se reclama por los defectos de un sistema que, pese a sus fallas, sigue siendo único en América Latina.

Quienes defienden el programa aseguran que las críticas son en parte injustas.

Claudina Domingo
Claudina Domingo Foto: Cortesía Facebook

“Los que se quejan porque no les dieron beca este año y dicen que es una mierda el SNCA, ¿qué dirán cuando les toque? ¿”Felicitaciones al jurado, que esta vez fue sabio y en su sabiduría me eligió”? Sí me parece que hay conflicto de intereses cuando haces dizque una crítica política, cagándote en todos los elegidos, pero en el fondo sufres (con justos motivos financieros) porque no te la dieron. Es normal: cuando el sol alumbra el jardín ajeno nos dolemos, pero por dios, decir que porque no te dieron la beca el sistema está corrompido es un poquito cínico. En fin, lo dice su amiga acusada desde siempre de nepobaby, así que no pelen”, afirmó la poeta y narradora Claudina Domingo.

Otros, sin embargo, creen que es momento de replantear el modelo. La percepción compartida es que todas las críticas son ciertas, al menos en parte. Hay nepotismo, pero también hay calidad. Hay exclusiones, pero también oportunidades. Hay escritores que no necesitan el dinero y lo reciben y otros que lo necesitan y quedan fuera.

Más allá del ruido mediático, el SNCA sigue siendo un instrumento valioso. La polémica de esta edición revela que la legitimidad del sistema depende no solo de la calidad de los proyectos, sino también de la percepción pública sobre su transparencia y equidad.

En los próximos meses, los beneficiarios comenzarán a trabajar en sus proyectos. Afuera, el debate continuará: ¿es el SNCA un verdadero estímulo a la creación o un reflejo de los privilegios que atraviesan el campo cultural mexicano?

Comments are closed.