Empieza la música y desde la nada misma aparezco yo con el pelo supercortito, las camisas de mi hermano, las alpargatas de yute caminando de arriba para abajo por Corrientes buscando libros en oferta que encima leía y subrayaba.
Ciudad de México, 1 de mayo (MaremotoM).- Antes que nada aclaro una cosa: soy de llorar, tengo la lágrima fácil y, si la situación lo amerita, lo hago con todo el cuerpo al punto de que al otro día me duelen los abdominales superiores.
Incluso acuñé una frase al respecto que sirve al menos en mi caso: “llorar hace bien para el cutis y pesimo para los intestinos”.
Dicho esto, y a pesar de esto, me sorprendí viéndome llorar a mares con cada uno de los ocho capítulos del Amor después del amor, la serie de Netflix que cuenta gran parte de la vida de Fito Páez. Y me sorprendí aun más cuando me fui enterando por las redes que no era la única ni muchísimo menos.
¿Entonces no era la menopausia ni esa copita de más que no debería haberme servido?
Porque no lloré cuando le mataron a la abuela o se le murió el papá, tampoco cuando se fue todo al diablo con Fabi Cantilo ( Nota aparte: ¡Te amamos Fabi!). No, no no.
La cosa es que suena el “Uh Uh Uh Uh, todos estos años de genteeee” o salta el “instantaneas de la calle” y ya le entro a lagrimear.
Empieza la música y desde la nada misma aparezco yo con el pelo supercortito, las camisas de mi hermano, las alpargatas de yute caminando de arriba para abajo por Corrientes buscando libros en oferta que encima leía y subrayaba.
“Ciudad de Pobres Corazones” y esa vez que nos recontrafumamos en lo del hermano de Edgardo- gran compa de la Facultad de Letras- y casi le quemamos la cocina intentando apagar unas milanesas que se estaban incendiando tirándoles agua. Esas risas no se repitieron nunca jamás.

De ahí ( creo) partimos en bondi a ver una recital de Fito. ¿Era el Amor después del amor en Vélez? Yo creo recordar su traje violeta. A mí de todas maneras me gustaba el Fito más reventado o el folcklórico de DLG ( escuchenla).
Tal vez escriba algo periodístico con esto, tal vez no.
En cuanto a la pregunta del comienzo. “¿Por qué lloramos con la serie de Fito?” Solo tengo hipótesis.
Tal vez porque, pese a todo lo vivido ( naci en el 68), nos queda algo de ternura.
O porque fuimos felices.
O por que fuimos felices con gente que perdimos.
O porque nos faltaba sabiduría pero nos sobraban ganas.
O porque nos extrañamos.
Sí, debe ser por todo eso.











