GAZA

PORQUÉ HABLAR DE GENOCIDIO ES JUSTO: ESTO NO ES LA GUERRA, ES LIMPIEZA ÉTNICA

Académicos israelíes, entre ellos estudiosos del Holocausto, han sido claros: lo que ocurre en Gaza encaja con la definición que Naciones Unidas dio en 1948 al genocidio. Pero más allá de las cátedras, lo confirman quienes lo viven.

Foto de portada: Khames Alrefi

Ciudad de México, 11 de septiembre (MaremotoM).- El olor a polvo y a sangre se mezcla con el humo de los hospitales bombardeados. En las calles de Gaza, donde ya no hay lugares seguros, las palabras parecen haberse agotado, pero hay una que vuelve una y otra vez en las voces de quienes resisten: genocidio.

No es una guerra, es la eliminación sistemática de nuestro pueblo”, dice Samira, enfermera que ha perdido a dos hijos bajo los escombros. “Si fuera guerra, habría dos ejércitos enfrentados. Aquí solo hay niños muertos y madres gritando”.

Nombrar lo que sucede es, para muchos palestinos, el único acto de resistencia que aún les queda.

Académicos israelíes, entre ellos estudiosos del Holocausto, han sido claros: lo que ocurre en Gaza encaja con la definición que Naciones Unidas dio en 1948 al genocidio. Pero más allá de las cátedras, lo confirman quienes lo viven.

Hani, un maestro de primaria que ahora sobrevive en un campo de desplazados, lo resume con crudeza: “Nos quitan la comida, el agua, la electricidad. Nos bombardean cuando corremos al hospital, cuando buscamos pan, cuando enterramos a nuestros muertos. ¿Cómo lo llaman si no es genocidio?”.

Adania Shibli
“Nombrar genocidio es una forma de cuidar la memoria”. Foto: Cortesía

Desde el exilio, la escritora palestina Adania Shibli sostiene que “nombrar genocidio es una forma de cuidar la memoria”. Y en Gaza, artistas anónimos pintan murales sobre muros derrumbados con una sola palabra: Sumud, resistencia.

El músico británico Brian Eno también lo advirtió: “Cuando un pueblo entero es reducido al hambre y a la enfermedad, no podemos llamarlo otra cosa que genocidio”.

La antropóloga Rita Segato llevó más lejos la reflexión: “Prefiero morir antes que ver ese dolor. Palestina somos todos”.

Medio Oriente / Rita Segato
Todos somos Palestina. Foto: Internet

Sánchez vs. Netanyahu: la batalla diplomática

En Europa, el presidente español Pedro Sánchez se ha convertido en una de las voces más firmes contra la ofensiva israelí. Reconoció al Estado palestino y denunció en foros internacionales la masacre. Netanyahu respondió acusándolo de “alinearse con el terrorismo”.

Pedro Sánchez
El Gobierno de España planea reconocer al Estado palestino en este primer semestre del año. Foto: Cortesía

Esa confrontación refleja lo que está en juego: no solo Palestina, sino el propio sistema internacional que prometió, después del Holocausto, que nunca más se permitiría la aniquilación de un pueblo.

En los pasillos de los hospitales improvisados, los médicos hablan bajo la presión de la falta de anestesia. “Operamos a los niños sin medicamentos. Lo que está ocurriendo es una forma de tortura colectiva”, explica un cirujano voluntario.

En los campamentos, los juegos infantiles se han convertido en simulacros de huida. Y cada funeral es un recordatorio de que, en Gaza, la infancia es la primera víctima.

El periodista israelí Gideon Levy escribió que lo que vemos es “un genocidio retransmitido en directo”. Y la historia parece darle la razón: mientras las imágenes circulan por las redes, los gobiernos discuten sobre semántica, pero en las ruinas, la semántica no existe. Solo queda la voz de Fatima, madre de tres niños: “No queremos lástima. Queremos vivir. Queremos que el mundo diga la verdad: nos están matando por ser palestinos”.

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