Con la presencia de tres grandes del flamenco, Karime Amaya, Patricia Guerrero y Eduardo Guerrero, el festival Ibérica Contemporánea vivió una de sus mejores noches consolidándose sin duda alguna como el mejor festival de flamenco en México.
Querétaro, 15 de julio (MaremotoM9.- Si hay un nombre importante en el mundo del baile flamenco es el de Carmen Amaya, que ha representado una estética y una escuela indiscutible del baile. Carmen recorrió medio mundo con su arte. Su visita a Nueva York, programada para un mes, se prolongó cinco meses más.
Tal fue así que Sabicas decidió quedarse en la gran manzana para el resto de su vida. Y Carmen, a través de su extraordinaria fuerza y su exuberante carisma, siguió recorriendo el mundo, cosechando éxitos acompañada de su familia.
Esta noche se rinde un homenaje a algunos de sus descendientes. Los “Amaya” que decidieron afincarse en México y desarrollar aquí su carrera artística y su vida personal. Carmen “la Chuny” Amaya, Mercedes “la Winy” Amaya y Santiago Aguilar. Mercedes y Carmen son hijas del cantaor Luis Algaba de nombre artístico “Chiquito de Triana” y de Antonia Amaya, hermana de Carmen Amaya. Con su esposo e hijos, Winy Amaya creó su propia compañía que ha girado por América y Europa y combina sus presentaciones con su labor como docente impartiendo enseñanza en su propia academia.
Patricia Guerrero abre el festival con una coreografía sentada llamada “La sorda bulería”, fundamentada en el solo compás de sus pies y sus palmas. Un alarde de soniquete bien hecho y la esencia del baile minimalista. Una bailaora sin ningún artificio, en entrega incondicional con su propio arte. Se hace acompañar por Raúl Botella en la percusión, Pau Vallet a la guitarra y Jesús Corbacho al cante para su siguiente coreografía llamada “Corazón coraza”, que va por Romance recordando al Negro del Puerto para terminar por bulerías. Aquí Patricia, con bata de cola, nos presenta lo mejor de sí misma, resolutiva, contundente y de gran dinamismo.
En el turno de Karime Amaya, sobrina nieta de Carmen Amaya, se hace acompañar de Pino Losada a la guitarra y al cante por Jesús Flores y Jesús Corbacho. Empieza por Seguiriyas, con un efectismo basado en el cruce de los dos cantaores en el temple. Ellos dos son un perfecto aval para las cosas bien hechas.
La fuerza de Karimé arranca una exclamación de los cantaores: ¡Quien manda, manda!. Continúa con una soleá en la que Pino Losada coquetea con la malagueña y con el fandango, para que Jesús Corbacho se arranque por Farina y posteriormente Flores por el Chocolate. Un ejercicio de toque clásico que recuerda a muchos grandes guitarristas del flamenco ortodoxo. Y sin parar, entran en soleá, labrando una estampa de flamenco de solera, con una Karimé muy bien arropada y regalando un flamenco de muchos quilates. Se gustan, hasta crear un ambiente perfecto para una fiesta.

Eduardo Guerrero cierra esta noche. Abre Corbacho por fandangos. Guerrero es un deportista de élite y lo demuestra en cualquier tesitura. Hoy tocan Tarantas, un palo en el que Corbacho está muy puesto, pese a su dificultad. Lo cierto es que Guerrero no se parece a nadie. Sus giros están llenos de magia, desafiando a la gravedad y su precisión es apabullante. Tras un solo de Losada, Gerrero aparece en escena para interpretar alegrías, con una flamencura desenfadada, pero dejando numerosos detalles de genio y de saber hacer. Son guiños que anuncian lo que vendrá a partir del silencio: fuerza, virtuosismo, agilidad, buen gusto, flamencura y unos pies verdaderamente prodigiosos.
Terminaron todos los artistas en el escenario con un impresionante fin de fiesta y con esto, Ibérica Contemporánea vuelve a sumar en su palmarés una velada flamenca de máximo nivel. Un lujo extraordinario que no nos podíamos perder. Tres artistas de talla internacional y una ocasión formidable para celebrar la vida, para celebrar el arte, para celebrar con Ibérica.











