La difusión de sermones de dos rabinos israelíes, Eliyahu Mali y Ronen Shaulov ha puesto bajo la lupa el papel del extremismo religioso en el conflicto en Gaza y la forma en que estos discursos influyen en el imaginario social y militar del país.
Ciudad de México, 3 de septiembre (MaremotoM).- La difusión de sermones de dos rabinos israelíes, Eliyahu Mali y Ronen Shaulov, ha puesto bajo la lupa el papel del extremismo religioso en el conflicto en Gaza y la forma en que estos discursos influyen en el imaginario social y militar del país.
La difusión de sermones de dos rabinos israelíes, Eliyahu Mali y Ronen Shaulov ha puesto bajo la lupa el papel del extremismo religioso en el conflicto en Gaza y la forma en que estos discursos influyen en el imaginario social y militar del país.
Eliyahu Mali: justificar la muerte de mujeres y niños
En marzo de 2024, el rabino Eliyahu Mali, director de la escuela religiosa Shirat Moshe en Jaffa, fue grabado durante una lección en la que sostuvo que la ley judía (halajá) permite la muerte de mujeres y niños palestinos.

“No toda alma debe vivir, esto incluye a los niños, que serán la próxima generación de terroristas y a las mujeres que los engendran”, dijo.
El video provocó indignación en Israel y el extranjero. La líder laborista Merav Michaeli pidió al Ministerio de Defensa que rompiera vínculos con la escuela religiosa, donde muchos estudiantes realizan servicio militar. La Liga Anti-Difamación calificó sus palabras de “grave injusticia ética que daña la imagen de Israel”.
El discurso provocó una denuncia penal por incitación. Sin embargo, según reveló Haaretz y confirmó The New Arab, la policía recomendó cerrar el caso, aunque la decisión final corresponde a la Fiscalía.
Que un rabino pueda declarar el exterminio de Gaza y no enfrentar consecuencias legales les da aire a posturas que muchos consideran antidemocráticas y peligrosas. Esto, mientras millones sufren la violencia del conflicto, refuerza la percepción de que ciertos discursos ultraortodoxos tienen impunidad dentro del sistema.
Ronen Shaulov: el hambre como condena colectiva
Un año después, en julio de 2025, otro rabino volvió a encender la polémica. Ronen Shaulov, religioso israelí de origen daguestaní, apareció en un video que rápidamente se viralizó declarando:
“Toda Gaza y cada niño en Gaza debería morir de hambre”.
Shaulov, conocido por su retórica incendiaria —fue denunciado en 2022 por difamación contra la familia del ex primer ministro Naftali Bennett—, llevó el discurso extremista a un nivel de deshumanización absoluta, proponiendo el hambre como método de exterminio.
Medios críticos como Middle East Eye y portales internacionales advirtieron que sus palabras constituyen una incitación al genocidio y normalizan el uso del hambre como arma de guerra, algo prohibido por el derecho internacional humanitario y por el sentimiento humano.

Los casos de Mali y Shaulov no son aislados. Se inscriben en una larga tradición de rabinos extremistas que han buscado justificar la violencia contra los palestinos: desde el Torat Hamelech de Yitzhak Shapira y Yosef Elitzur, que explora en qué condiciones sería lícito matar no judíos, hasta las declaraciones de Dov Lior y Yitzchak Ginsburgh, quienes avalaron masacres como la perpetrada por Baruch Goldstein en Hebrón.
Aunque no representan a la corriente principal del judaísmo, estos mensajes circulan en entornos de colonos, escuelas religiosas y espacios militares, con capacidad de influencia sobre jóvenes soldados en servicio.
Las palabras de Eliyahu Mali y Ronen Shaulov revelan cómo ciertos líderes religiosos han cruzado una frontera peligrosa: convertir la fe en justificación para la violencia indiscriminada contra civiles. Frente a un conflicto que ya acumula miles de muertos, la ausencia de sanciones contundentes por parte del Estado y el silencio de líderes religiosos moderados alimentan el temor de que el extremismo halájico gane terreno en el debate público.
Más que episodios aislados, estos discursos configuran un síntoma de la radicalización ideológica que erosiona no sólo los derechos humanos, sino también el tejido moral de la sociedad israelí.
El rabino Eliyahu Mali ha pronunciado uno de los discursos más explícitamente violentos en años recientes, respaldado por una interpretación extrema de la ley judía y con influencia en círculos militares. Su llamamiento a matar mujeres y niños en el contexto del conflicto no sólo ha provocado repudios nacionales y morales, sino que también visibiliza el peligro de normalizar el extremismo religioso en tiempos de guerra.
Este hecho reviste especial gravedad en un contexto donde la comunidad internacional observa con preocupación el deterioro del respeto a los derechos humanos y el aumento del discurso de odio. La respuesta estatal y social a tales instancias será clave para definir el rumbo ético de la educación religiosa y militar en torno al conflicto.











