Tela de sevoya de Myriam Moscona (Tusquets) es un poema hecho crónica, ensayo y novela, un texto que juega con los ámbitos de la realidad, los recuerdos y las pesadillas, un rumiar del judeoespañol como resistencia al olvido. La memoria es lo que nos conforma, lo que nos modela y nos convierte en personas tan únicas, porque aunque sea una historia compartida, cada sujeto hace sus propias abstracciones de momentos que atesora y a los que se aferra para sobrevivir.
Ciudad de México, 5 de agosto (MaremotoM).- Libros así de bonitos y profundos se agradecen y se gozan. Este es un paseo no sólo por la historia familiar, es también un viaje por la historia de la migración judía y su lenguaje, las palabras que en la actualidad mantienen sus raíces ladinas y el poder que poseen para marcarnos el alma.
Tela de sevoya de Myriam Moscona (Tusquets) es un poema hecho crónica, ensayo y novela, un texto que juega con los ámbitos de la realidad, los recuerdos y las pesadillas, un rumiar del judeoespañol como resistencia al olvido. La memoria es lo que nos conforma, lo que nos modela y nos convierte en personas tan únicas, porque aunque sea una historia compartida, cada sujeto hace sus propias abstracciones de momentos que atesora y a los que se aferra para sobrevivir.

La narradora viaja a Bulgaria en busca de su padre, madre y de los últimos hablantes del ladino, lengua romance hablada por los sefardíes, descendientes directos de los judíos que no quisieron convertirse al cristianismo y fueron expulsados de la península ibérica en 1492. A través de esta narración nos habla de la evolución lingüística, su vida familiar, el odio, la guerra, el amor y la sobrevivencia.
El eco de la migración, la pérdida para el lugar que dejan y la ganancia para el que llegan. Un libro sobre la comunidad que nos arropa fuera del hogar y la que vamos conformando con aquellos que logran descifrarnos a pesar de hablar diferentes lenguajes. La riqueza que nos alcanza con la mezcla de culturas, emociones, sensaciones y palabras que surgen, cambian y evolucionan a partir de los otros.
Yo lo escuché en la aplicación de audiolibros, narrado por la misma autora y lo disfruté muchísimo, porque además lleva la entonación perfecta cuando el ladino hace su aparición, pero creo que es un libro que merece ser leído, subrayado, señalado y saboreado también desde sus páginas en papel. Sí son amantes de las palabras, léanlo, les juro que no se arrepentirán.











