Sobre la polémica del libro de Jazmina Barrera: La reina de espadas

El patriarcado funciona así. Nada molesta tanto como una mujer con talento excepcional. Mujeres con autodeterminación, que han incomodado,  siempre ha habido, pero no todas con talento excepcional.  Y en el fondo eso es lo que molesta al patriarcado literario.

Ciudad de México, 9 de agosto (MaremotoM).-   Quiero aclarar que soy una lectora de Jazmina Barrera y la considero una gran promesa literaria. Por ello me sorprende que siga el juego a la narrativa  patriarcal editorial y literaria más feroz y rancia que pone a Elena como su propia enemiga, autodestructiva,  envés, imprudente y no sé qué cosa más.

Jazmina Barrera
Editó Lumen. Foto: Cortesía

No, Elena no era compleja. No era autodestructiva,  no era imprudente.  Era una mujer con una muy clara ideología, una congruencia y una voz potente que ejerció a través (y principalmente) en sus letras ¿era realmente esa voz que se reveló contra el statu quo lo que molestaba o era su talento? Sabemos que nos van a querer convencer de lo primero para que de la Elena talentosísima no se hable.

¿Quién diablos era Elena Garro?

El patriarcado funciona así. Nada molesta tanto como una mujer con talento excepcional. Mujeres con autodeterminación, que han incomodado,  siempre ha habido, pero no todas con talento excepcional.  Y en el fondo eso es lo que molesta al patriarcado literario.

Contra esas narrativas hemos luchado,  por ello sorprende que Jazmina Barrera en todas sus entrevistas diga lo que ya ha dicho el más rancio patriarcado. Puedo imaginarme a su hija Helena, indignada, al ver que por un lado llaman homenaje a una obra subjetiva y personal, pero ¿saben cuál es el mejor homenaje a cualquier escritor o escritora? ¡Leerla¡ No se compliquen. Allí está la verdadera Elena: en su gran crisol literario.

Su hija Helena ya no está,  pero estamos nosotras.  Y repito: esto no se trata del talento de Jazmina, del cual no tengo la más mínima duda, sino de su desafortunado juego narrativo que en entrevistas concede al patriarcado y a la historia oficial que borró a Elena.

Comments are closed.