Sylvester Stallone

SYLVESTER STALLONE, HÉROE DE LA CLASE OBRERA

Da Silva sostiene que ese tránsito —del obrero al guerrero— coincidió con la llegada del reaganismo y el auge de un patriotismo agresivo, donde el cuerpo masculino de Stallone se convirtió en metáfora del poder militar. “Hollywood”, dice el autor, “hizo de su cuerpo un mapa del alma estadounidense: musculoso, herido y disciplinado”.

Ciudad de México, 9 de octubre (MaremotoM).- “Rambo soy yo antes del café de la mañana. Rocky soy yo después del café”, dijo alguna vez Sylvester Stallone, el actor que supo transformar la vulnerabilidad de los perdedores en mito de la resistencia.

En el ensayo Sylvester Stallone, Héroe de la clase obrera (MalPaso Ediciones), el historiador y crítico de cine David Da Silva examina cómo el protagonista de Rocky y Rambo se convirtió en un símbolo del sueño americano, la clase trabajadora y las tensiones ideológicas de los años setenta y ochenta.

David Da Silva
David Da Silva analiza la evolución de Sylvester Stallone. Foto: Cortesía

El libro, publicado recientemente, ofrece un análisis cultural y político de uno de los íconos más complejos de Hollywood, un actor que transitó del heroísmo obrero al emblema reaganiano, del boxeador marginado al soldado patriota. “Stallone es una síntesis de la América herida”, escribe Da Silva, “un cuerpo que pasa de la derrota a la redención, del anonimato al poder”.

El autor traza el recorrido de Stallone como una parábola del poder: de la clase trabajadora a la maquinaria política del espectáculo. Nacido en una familia humilde de inmigrantes italianos, Stallone conoció el desempleo, la precariedad y la frustración antes de alcanzar el éxito con Rocky (1976). Aquella historia de un boxeador de barrio simbolizó la dignidad del hombre común en un país cansado de la derrota en Vietnam.

Sin embargo, con Rambo (1982), ese héroe del pueblo se transformó en el soldado que Estados Unidos necesitaba para reinventar su orgullo nacional.

Da Silva sostiene que ese tránsito —del obrero al guerrero— coincidió con la llegada del reaganismo y el auge de un patriotismo agresivo, donde el cuerpo masculino de Stallone se convirtió en metáfora del poder militar. “Hollywood”, dice el autor, “hizo de su cuerpo un mapa del alma estadounidense: musculoso, herido y disciplinado”.

David Da Silva
Editó Malpaso. Foto: Cortesía

En los próximos meses, Sylvester Stallone presentará su autobiografía, un proyecto largamente anunciado que promete revelar el lado más íntimo y también más polémico del actor. Cercano a Donald Trump y admirador del estilo político de John Wayne, Stallone ha asumido sin disimulo su filiación republicana, desmarcándose del Hollywood mayoritariamente demócrata que alguna vez lo celebró como héroe del pueblo.

Esa biografía —de la que ya se conocen fragmentos— podría confirmar lo que Da Silva sugiere en su libro: que Stallone encarna las tensiones de un país dividido entre la nostalgia obrera y el poder conservador, entre la épica individual y la violencia estructural del sistema.

El autor —argentino, nacido en 1976, doctor en Estudios Culturales por la Universidad Complutense de Madrid— ha publicado ensayos sobre Clint Eastwood, Oliver Stone y Martin Scorsese y es considerado uno de los analistas más rigurosos de la masculinidad en el cine contemporáneo.

En tiempos de incertidumbre política, Da Silva propone leer a Stallone como un espejo: el del hombre que lucha contra el sistema y termina siendo su rostro. Un héroe que pasó del sudor de la fábrica al brillo del poder.

 

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