Marisa Paredes

Un brindis con Marisa Paredes

Aunque tenía la firme intención de entrevistarla en esa ocasión, porque además ya venía de conversar en un En vivo con varios personajes vinculados al mundo del cine, no sé por qué solo me acerqué a ella para preguntarle: “¿Puedo tomarme una foto con usted?”

A mi querida Mar, que su corazón lo habita una Marisa Paredes

Ciudad de México, 18 de diciembre (MaremotoM).-  La madrugada del martes, 17 de diciembre, a punto de irme a dormir, me enteré a través de las malditas redes sociales, del fallecimiento a los 78 años de edad, de la actriz española Marisa Paredes. Fue así que en lugar de tumbarme en la cama, me puse a escribir una nota informando para esta revista, sobre la muerte de esta mujer de rostro icónico para el cine español y chica alguna vez y otras no tanto, en las películas de Pedro Almodóvar.

Recordé entonces que apenas el 6 de junio pasado, durante la presentación de la exposición Nazarín, Manuel Álvarez Bravo-Luis Buñuel, sucedida en el Museo de Artes Universidad de Guadalajara (MUSA) mi querida Michelle Freyría, fotógrafa ella, me hizo unas fotos con esa increíble mujer que ha habitado el cine de España y el mundo, el cual va desde los mexicanos ambivalentes Guillermo del Toro y Arturo Ripstein, así como el cineasta más longevo de la historia, ahora ya muerto, el portugués Manoel de Oliveira o el triangular chileno-francés, también allá trascendido, Raúl Ruiz, así como el lunático Alain Tanner, que se fue apenas un año atrás, como si fuese un satélite de Godard.

Aunque tenía la firme intención de entrevistarla en esa ocasión, porque además ya venía de conversar en un En vivo con varios personajes vinculados al mundo del cine, no sé por qué solo me acerqué a ella para preguntarle: “¿Puedo tomarme una foto con usted?”, de pronto ya nos estábamos mirando a los ojos, serios y en silencio, primero, y luego sonriendo, sin parpadear, hasta que Michelle nos capturó en su celular. Fue como un momento suspendido en el tiempo, “¿yo mirando y sonriendo con Marisa Paredes?”, me preguntaba, mientras chocábamos ligeramente nuestras copas -yo de vino tinto ella una margarita- para brindar por nuestro encuentro inesperado esa noche.

Ella seguro se sabía de sobra en qué consistían estas sesiones fotográficas con sus fanáticos, pero sus ojos miel me mostraron su naturalidad, su fuerza y su encanto de la gran actriz que fue y que parecía ser además, una mujer con la que fácilmente se podía entablar una amistad.

Marisa Paredes
Yo mirándome y tomando un trago con Marisa Paredes. Foto: Cortesía

Marisa Paredes estuvo de visita por Guadalajara en esa ocasión, para acompañar a su esposo, Chema Prado, por una exposición llamada Series, instalada en la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco Juan José Arreola. En una conversación de Enrique Vázquez Lozano, publicada en el sitio Balsía Producciones, con fecha de 7 de junio, Paredes dijo que acababa de terminar una película en Barcelona dirigida por Lluís Miñarro con el nombre de Emergency exit o Salida de emergencia. Ahora sabemos con tristeza que se estrenará de manera póstuma para el 2025. “Yo creo que puede ser una estupenda película, surrealista, moderna”, le expresó al entrevistador. “Considero que puede ser una gran película. Está recién calentita, todavía la están editando”, resumió.

No volví a ver esta tremenda artista de mirada vivaz y franca o tal vez sí, pero ya en el torbellino que fue el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, que comenzó al día siguiente y que traía además a Madrid como ciudad invitada. Fuimos, somos y seremos dos extraños que se miraron a los ojos por instantes. Aunque claro que yo a ella la conozco, sobre todo y como muchos, por su interpretaciones vista en la sala de cine todavía, de películas como Tacones lejanos, La flor de mi secreto, Todo sobre mi madre y La piel que habito, de Pedro Almodóvar.

Mientras estemos vivos extenderemos esa complacencia, mirandola en películas donde hizo dramas, como aquella en la que está simulando cantar en el escenario “Piensa en mí”, con la voz Luz Casal.

Fuente: Revista Los Cínicos / Original aquí.

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