Buika

Vestida de dorado, Buika destruye y reconstruye nuestro corazón

La sala estaba llena y a esta cantante que dice ser loca y que a esta edad (51 años) todo le importa “una vela”, comenzó cantando “Que nadie sepa mi sufrir” y poco a poco (quizá también con la bebida que tomaba) a encenderse y hacerse fuego hasta la propia destrucción y renacimiento de la intérprete.

Ciudad de México, 4 de marzo (MaremotoM).- Vestida de dorado, descalza como la caboverdiana Cesaria Évora, Concha Buika entró dichosa y tal vez un poco nerviosa al escenario del Teatro de la Ciudad.

La sala estaba llena y a esta cantante que dice ser loca y que a esta edad (51 años) todo le importa “una vela”, comenzó cantando “Que nadie sepa mi sufrir” y poco a poco (quizá también con la bebida que tomaba) a encenderse y hacerse fuego hasta la propia destrucción y renacimiento de la intérprete.

Resultó un poco molesto que el público le pidiera otra canción cuando ella no había dado todo, “Sí volveré”, “El último trago”, “Siboney”, “Delirio”, “Lo dudo”, fueron dando motivos para esbozar el gran discurso de Buika: “Estas son mis tetas, mi cuerpo y si alguien no quiere mis tetas y mi cuerpo es porque no le gustan. Ya vendrá otro a quién le gustarán”, “Dedico con todo mi amor a todos los cabroncetes que están hoy en el teatro”, “Amate a ti misma”, todo un show dedicado a la condición de ser mujer y al orgullo que representa ello. “A brillar, porque la luna no deja de brillar”, dijo al lado de los músicos que entre gente de la Ciudad de México, de Cuba, de Venezuela y de Miami, acompañaron en todo sentido a la cantante.

Buika
Ella no canta con coro. Fue un gran concierto de Buika. Foto: Cortesía Luis Ortas

Una nota en Libertad Digital dice que “La libertad es para ella un concepto innegociable en su vida” y eso es lo que demostró en su concierto en la Ciudad de México.

Habló de que en el medio del recital iba a ir a cambiarse de vestido, pero estaba tan concentrada en su repertorio, viviendo con el público canción a canción, que decidió quedarse en el escenario.

Tuvo a dos hermosas muchachas que le hicieron coro, quizás lo único sobrante entre los músicos. Ella no canta con coro. Fue un gran concierto de Buika. La improvisación es su motor. Me hizo acordar mucho a Omara Portuondo, a Billie Holliday, a Nina Simone. Buika no está loca, es loca y saltando los abismos a todos nos consuela.

Con una vasta discografía que le ha dado prestigio internacional, la cantante y su virtuosismo interpretativo rinden tributo al romanticismo musical, que lo fusiona con su novedoso repertorio y diversidad de géneros que la identifican, como son el jazz, el soul, el reggae, el folk, el afro-pop, el flamenco, la copla española y la canción ranchera.

Buika le canta a México y homenajea a los grandes compositores de nuestro país de todos los tiempos. En el presente espectáculo, con dirección musical de Santiago Cañada (el trombonista que dice Buika que es su nuevo novio), la artista pone en pie a cada uno de los integrantes del público y los consume en su fuego, su pasión.

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