Caña dulce y caña brava, Cecilia Toussaint, El David Aguilar, Sarah Curruchich y las armonías características de su banda Sonido Púrpura, compuesta solo por músicas, acompañaron a la compositora y cantautora mexicana, Vivir Quintana. Juntas iluminaron el inicio del fin de un gris fin de semana.
Ciudad de México, 19 de febrero (MaremotoM).- Como dice la canción —“En cada luna de mi infancia / Dejé colgada una canción”— esta presentación en vivo regaló una colección de temas con sonidos folk y del regional norteño mexicano. Vestida totalmente de negro, acompañada con sus músicas de saco de rojo y un coro también en color negro, Vivir Quintana rindió tributo a la luna como fuente inagotable de inspiración artística y cantó para las mil personas que lograron el sold out de su concierto en el Lunario del Auditorio Nacional la noche del pasado viernes 16 de febrero.
Los ojos se enfocaron principalmente en Vivir Quintana, la impulsora del corrido feminista, recorriendo todo el escenario, tocando su guitarra acústica, emocionándose hasta los ojos mientras se unió a su coro. La casa de la esquina es la canción que abrió el primer Lunario para la coahuilense y el primer track de su primer álbum, Te mereces un amor, un disco cuyas letras hablan, entre otros temas, de las violencias hacia las mujeres en México. La unión de voces e instrumentos ofrecieron un espectáculo excelente.

Como corresponde a una intérprete que adoptó los sonidos desde la polka, el vals, la mazurka hasta la tarantela y los fusionó con versos que narran las violencias que viven las mujeres en el país, los esfuerzos de Vivir Quintana suelen ser contagiosos, eso demostraron los escuchas al entonar Yo te espero, Las vecinas y Corazón de ave. Esta presentación en vivo llegó después de algunos reconocimientos particularmente importantes en la carrera de la artista. El lanzamiento de Te mereces un amor significó un punto cumbre en la meteórica carrera en ascenso de la cantante que inició con la adopción como himno de lucha de Canción sin miedo por los colectivos feministas.
Te mereces un amor es uno de los mejores álbumes lanzados el año pasado en México, está lleno de preguntas imprescindibles fruto de una valentía extraordinaria. En él hay todo tipo de respuestas a los tiempos que vivimos. Te mereces un amor es absolutamente uno de los ejercicios musicales más enjoyados porque privilegia las cuestiones políticas y morales por encima de la belleza y la gratitud musical lograda, con tanto esfuerzo, sobre la desesperación. Así lo grita el: “Yo te quiero viva / Cierta y decidida / Con la piel despierta / Amando a quien quieras / Con tus manos libres, con tu cuerpo tuyo / Con tu voz sorora”, estrofa de Sorora que interpretó con Sarah Curruchich.
La misión de la música de Vivir Quintana no es darle la vuelta al mundo, sino cambiar opiniones y perspectivas, en decir algo sobre los tiempos que está tocando, y, a veces, descubrir que lo que dice remite también a otros momentos de la historia. La noche del viernes, Vivir Quintana cantó lo que canta y también habló: porque Vivir Quintana es una música que se expresa de modo diáfano sobre los acontecimientos actuales, su música está llena de una belleza y un mensaje expansivo e iluminado por el sol, sus preocupaciones tienen más capas que un mil hojas.

Sorprendentemente, el comienzo es donde terminó esta santificada unión de voces, protestas, mensajes, declaraciones e instrumentos. Con una Vivir Quintana que agradeció en todo momento a sus escuchas, las dos horas que duró la presentación pasó por varios invitados, distintos temas, ritmos variados que, incluso, llevó a Quintana a interpretar, sola con su guitarra acústica y un saxofón, Adiós, Adiós.
No es que no se nos haya advertido. El Instagram de Quintana anunció que desde las 15:00 horas del día viernes los boletos se encontraban agotados, y en sus primeras intervenciones dijo: “estoy muy contenta de compartir esta velada. Les agradezco mucho el tiempo a pasar esta noche tan esperada durante tantos meses, pero aquí estamos, por fin, para darnos mucho amor”. Justo con Te mereces un amor, unas semanas antes, la intérprete de Al tiro protagonizó la nueva campaña de Dior en México. En general la cantante supo aprovechar cada instrumento y a su coro encarnando el sentimiento de compañerismo que Quintana ha pregonado tantas veces. Caña Dulce y Caña brava, El David Aguilar y Cecilia Toussaint también acompañaron, fugazmente, a la cantante para la emoción del público que no cabía de alegría.

Tal como estuvieron las cosas, Quintana se dirigió al punto cumbre de presentación. Con Cecilia Toussaint interpretó Pasarás y después de un gesto casi imperceptible en la que la interpreté de Sirena de trapo le cedió el micrófono —casi como un simbólico cambio de estafeta— Quintana cantó ¿Quién Cuida al Pueblo? Después Canción sin miedo le pidió a Vivir que se olvidará de las reservas. Así lo hizo y celebró a las mujeres que la inspiran, muchas de ellas la acompañaron y cantaron sin miedo pidiendo justicia. Aquí las aguas corrieron profundas, la canción hace referencia al hartazgo ante la impunidad, el empoderamiento y la protesta. Pero Quintana realmente está comprometida en la tarea de pensar que la música puede salvar al mundo. La lista de antepasados emparentados con Quintana que lo lograron es larga —Joan Baez, María Elena Walsh, Violeta Parra, Mercedes Sosa son algunas de ellas— las convicciones de la cantante y la ayuda de músicas le agregan un plus. El concierto de esa noche estuvo dedicado a todas esas mujeres y a las contemporáneas también. Al reconocer más mujeres con las que está en deuda, Quintana incluyó en su repertorio canciones de Ely Guerra, Carla Morrison, Julieta Venegas, Mon Laferte y Natalia Lafourcade. Todo Cambia de Mercedes Sosa estuvo incluida en el homenaje.
Hace años, Vivir Quintana luchó contra la angustia existencial y se prometió que comunicaría algo con su música. La magnifica canción que interpretó en el encore, Te mereces un amor, es una de esas canciones que en el canon de la música popular mexicana debería sonar a través siglos como un patron cultural regulador de las relaciones sentimentales, tal como lo hizo la pasada noche en el Lunario.
La música de Vivir Quintana parece ser una especie de respuesta de esa búsqueda. Un puñado de sus canciones más hermosas trasmiten soluciones.
La casita de la selva fue la última canción de ese concierto que ahora parece corto. Aquí, Quintana le cuenta a alguien acerca de los distintos tipos de amores, en los que no encuentra cómo identificarse. En lo que parece ser una despedida larga y dura, un invierno que desojó su corazón, sus palabras son un bálsamo. “El futuro se rompió / Sobreviven los más fuertes al temblor / Hay dolores que deshierven con los años” cantó Quintana.











