Siguiendo un poco con “esta nueva moda Arguedas”, aunque por supuesto, no militando en ella, la escritora argentina Betina Keizman ha publicado recientemente El diablo Arguedas, que prontamente estará en México.
Ciudad de México, 12 de febrero (MaremotoM).- Dice la página de la Literatura Peruana que José María Arguedas (1911-1969) fue un escritor, antropólogo, poeta y profesor peruano, reconocido por ser el principal exponente del indigenismo. Su mundo literario, así como sus distintos artículos académicos, representan de manera fidedigna la relación entre el mundo andino y el de las élites limeñas. Este mundo literario ha tenido siempre el propósito de reivindicar, interpretar, mostrar y dialogar con el mundo andino.
Arguedas, deprimido, se suicidó en 1969 y durante su vida tuvo algún desencuentro con Julio Cortázar, una de las máximas figuras del boom literario de la época, pero eso no le ha restado importancia en el mundo latinoamericano, “las obras de José María retratan un escenario andino sumergido en nostalgia, acción y dolor. Cada una de ellas encapsula de manera amplia la problemática indígena y se desarrollan alrededor de los momentos vividos por su autor. Desde muy pequeño, Arguedas estuvo profundamente conectado con la cultura andina al vivir entre los indios y pongos que trabajaban en la hacienda de su madrastra. A raíz de esto, el pequeño Arguedas pudo absorber y reproducir con un gran cariño la vasta cultura andina. Estas experiencias influyeron en la obra literaria que escribiría José María Arguedas en un futuro”, afirma la teórica María Fernanda Rojas.
El 29 de marzo de 2023, la Real Academia Española (RAE) presentó una nueva edición conmemorativa, coordinada por la Academia Peruana de la Lengua y con la colaboración de Alfaguara: Los ríos profundos, de José María Arguedas.

Publicada en 1958 y considerada la novela más importante de Arguedas, en Los ríos profundos se trata por primera vez en la literatura latinoamericana la figura del indio y sus problemas desde una perspectiva cercana y realista. Narra el paso a la edad adulta de un chico de catorce años que descubre las injusticias presentes en el mundo y elige su camino. El relato recorre la geografía del sur de Perú en un viaje itinerante que le lleva a él y a su padre en busca de una vida nueva. En Abancay ingresa en un internado donde pasa a formar parte de un microcosmos que refleja cómo es la sociedad peruana y cuáles son las normas que imperan, su crueldad y su violencia. Fuera del colegio, los conflictos sociales forzarán su toma de conciencia.
La novela, considerada la obra maestra de Arguedas, inauguró, junto a Pedro Páramo, del mexicano Juan Rulfo, las bases del movimiento literario neoindigenista, caracterizado por la transculturalidad y el mestizaje. Desde este punto de vista, la obra de Arguedas integra el mundo indígena de manera natural, como realidad completa y compleja siempre presente, que desarrolla un punto de vista propio, y huye de mostrar exclusivamente el aspecto racial del indio, victimizado y marginal. Los personajes de Arguedas nos muestran su propia perspectiva, su particular visión del mundo.
Esta nueva edición de Los ríos profundos va acompañada de un conjunto de estudios monográficos y breves ensayos. Abre la serie un trabajo de Mario Vargas Llosa, premio Nobel y académico de la Española y de la Peruana, que recorre la obra y la vida de Arguedas. El premio Cervantes y académico nicaragüense Sergio Ramírez desentraña los significados de la obra, sus personajes y su contexto. Partiendo de la faceta antropológica de Arguedas, el director de la Real Academia Española y presidente de la ASALE, Santiago Muñoz Machado, se centra en aspectos fundamentales del indigenismo y los derechos de los pueblos originarios. Cierran el volumen las colaboraciones de Marco Martos Carrera, Ricardo González Vigil, Alonso Cueto y Rodolfo Cerrón-Palomino, de la Academia Peruana de la Lengua, y de la profesora e investigadora titular en la Universidad Nacional Autónoma de México Françoise Perus.
Siguiendo un poco con “esta nueva moda Arguedas”, aunque por supuesto, no militando en ella, la escritora argentina Betina Keizman ha publicado recientemente El diablo Arguedas, que prontamente estará en México.
Editada en Buenos Aires por la editorial Entropía, la sinopsis cuenta que en una ciudad distópica y latinoamericana una mujer abre su peluquería y se le aparece “una presencia extemporánea, se le manifiesta en medio del salón. Se trata de un ser bestial, de pezuñas embarradas e indudablemente satánica: un diablo. Enseguida, sin embargo, cuando la mujer lo mira de nuevo, ya no luce como un demonio sino como un hombre abatido, con cierto aire familiar, el cutis macilento y verdoso. ¿Un zombi?, ¿un ladrón?, ¿un mudo? Hasta que por fin cree reconocerlo: ¿se trata de José María Arguedas, el escritor genial, el poeta, el etnólogo?”
“¿Puedo quedarme?”, dice el presunto Arguedas. Y la mujer, contra todo sentido común y prudencia, lo alojará en el sótano de su local, que a partir de ese momento será epicentro de una red de intrigas entre peinadoras y coloristas, policías y especuladoras inmobiliarias de baja estofa; escenario de pequeñas estratagemas sobrenaturales, traiciones y ardides”.
Una novela de horror y de presencias estrafalarias, El diablo Arguedas trata sobre la posteridad de los escritores, remite por supuesto a Juan Rulfo y ve hacia el futuro la función del escritor: “¿qué es un escritor sino un fantasma venido a menos, una sombra sospechosa, un buscador de información en tratos espurios con el más allá?”, dice la sinopsis.
Betina Keizman es escritora, traductora y ensayista. Ha obtenido Licenciatura en Letras en la Universidad de Buenos Aires y luego se doctoró en Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México. Es autora de las novelas El diablo Arguedas (2023), Recurso de Amparo (2018), Los Restos (2014), El Museo de los Niños (2007) (infantil) y El Secreto de Marlene Rochoelle (1997) (novela juvenil) y el libro de cuentos Zaira y el profesor (1999). También escribió el libro de ensayos Promesas radicales en las literaturas del presente (2022).
ENTREVISTA EN VIDEO A BETINA KEIZMAN
“Yo había leído a Arguedas hace muchísimos años, en la facultad. Volví a Arguedas con El zorro de arriba y el zorro de abajo y me partió la cabeza. Empecé a ver su actualidad, sus textos entrarían dentro de lo documental, es como una novela y entiende formalmente su vigencia. Me acordaba también los debates con Julio Cortázar, él hubiera representado un poco lo anticuado y Cortázar era el cosmopolita. Me llevó a pensar mucho en todo eso. Volví a leer todo José María Arguedas, me pareció de nuevo como una escritura que mantiene una vigencia extrema. Esta modernidad que veo en la escritura es una respuesta a un problema, desde un rigor ético y la muestra de que lo que él quería expresar. No soy una experta en literatura peruana, con todos los huecos que pudiera tener mi lectura que los tiene, pienso que José María Arguedas en estos tiempos no podría existir”, afirma Betina Keizman en entrevista.

“Empecé a leer a Passolini y él es como Arguedas. Una escritura con una funcionalidad, buscar las fuentes, tienen un montón de puntos de contacto. Yo cuando escribo no soy una autora programática, ni quiero decir algo, soy mucho más intuitiva y pensé que si Arguedas apareciera sería un diablo, alguien alejado del mundo. Que es medio zombie porque está desengranado del universo”, agrega.
“La ciudad es distópica, como un espacio latinoamericano”, afirma.
“Tengo una formación muy argentina en mis lecturas y leo a Arguedas como si leyera a un extranjero”, dice esta estudiosa de la literatura latinoamericana que en 2014 ha sacado Los restos y que en 2018 publicó Recursos de amparo (La Pollera), una novela demencial y al mismo tiempo solitaria, encerrada en sí misma, como si contara la historia de un incendio en una discoteca donde mueren 77 personas, en un relato de un muerto o de un loco. Allí decía Keizman que “la ficción se reivindica más allá de la información” y en este caso lo que plantea es que la literatura de Arguedas se lee como si fuera un documental, como si estuviéramos leyendo una no ficción. Entre estos dos polos la literatura de Betina recorre un camino fructífero, lleno de debates literarios.
“Cuando estaba empezando la primera versión de la novela, había ido a la feria de Lima y la sala donde me tocó hablar se llamaba Arguedas. Me preguntaron sobre lo que estaba escribiendo y conté un poco el tema de la novela y se lo tomaron muy bien. Tengo la sensación que la novela tiene una línea Arguedas, pero que a la vez la novela tiene cierto registro de distopía, de ciencia ficción, de literatura fantástica”, afirma.
“Lo que me interesaba era que se pudiera leer lo diabólico, del trato con el Diablo y que se pudiera leer como otras líneas de literatura posible”, expresa.
“A estos autores hay que leerlos desde el presente y en ese sentido también desde la incertidumbre del presente. No pensaba si era zombie o no, pero pensaba que en realidad somos todos una especie de zombies porque el mundo está yendo hacia una dirección que no podemos articular”, dice.

No es una novela en clave, que tiene un código para que el lector lo saque, sino que es fruto de una escritora que cree en la literatura fantástica y que al mismo tiempo está todo el día pensando hacia dónde va el mundo, hacia dónde van las letras.











