No es una novela sobre la Revolución, sino que la Revolución está de fondo. “Es un pequeño lapso de la Revolución donde integré a esas mujeres que fueron revolucionarias. También es una novela sobre la revolución sexual, donde las mujeres lesbianas salen a la escena. La aportación en este caso es la liberación, como el salir de la casa, dejar de ser ama de casa, la sirvienta de la casa”, afirma.
Ciudad de México, 24 de julio (MaremotoM).- Como Svetlana Aleksiévich, la escritora Sofía Guadarrama Collado ha escrito una historia de mujeres en la Revolución Mexicana. La guerra la han hecho también las mujeres es una de las motivaciones de Las soldaderas (Ediciones B), donde la narradora es Cecilia –Adelita– y cuenta cuando las mujeres se incorporaron a los sectores laborales como oficinistas, telegrafistas, periodistas, editoras de periódicos, enfermeras, parteras y médicas, algo que la sociedad veía con malos ojos y que consideraba ocioso, innecesario y peligroso, pues por siglos las mujeres habían sido educadas para el matrimonio, la maternidad y las labores del hogar.
Fueron las periodistas y editoras quienes integraron e impulsaron el inicio de los movimientos a favor de la mujer e hicieron los primeros reclamos al gobierno sobre los abusos de género en todo el país.
Las soldaderas rescata del olvido la imprescindible labor de las mujeres en un periodo crucial de la historia de México, poniéndole un rostro humano a la lucha armada.
“La Revolución había comenzado. Nunca más volveríamos a ser los mismos. Yo era apenas una señorita de casi dieciocho años cuando inició el conflicto armado.”
ENTREVISTA EN VIDEO A SOFÍA GUADARRAMA COLLADO
Este es un libro distinto al anterior de Sofía Guadarrama Collado, que eligió la confesión y la autobiografía para hablar de El origen de todos los males (Plaza & Janés). Ha vuelto ahora por la historia para contar las aventuras de Adelita y para poner una reflexión en la pasada Revolución Mexicana.
Las soldaderas es un título atractivo, sobre todo si viene de esta autora, que escribió en 2017 la novela feminista Adelita, una mujer, una revolución.
“Hace algunos años me percaté que la historia tenía una sobreproducción sobre Pancho Villa, Francisco I Madero, de Emiliano Zapata. Descubrí que no había nada sobre las soldaderas, hay algunos libros, pero académicos. Generalmente no son novelas, no son dirigidos para el público en general”, dice la autora, en un contexto donde la guerra no se hace solamente con hombres.

“En México nos crearon una idea muy romántica de la Revolución. Entre ellas las películas del cine de oro, donde estaban estos hombres machos, bien charros, las que secuestraban a las mujeres como si fuera costal. Lo romantizaron porque eso ocurrió en la Revolución. La foto que está en la portada. Son mujeres que están bajando del tren. Las que hacían actos sexuales iban adentro del vehículo. Eran cocineras, lavadoras y lo que traté de rescatar la historia de esas mujeres, para demostrar lo mucho que hicieron incluso antes de la Revolución. Hacían un movimiento feminista en México, que inician en el Porfiriato”, cuenta Sofía Guadarrama.
La romantización del abuso sexual en el cine todavía sigue cosechando algunas ideas equivocadas sobre el papel de la mujer, algo que no analiza profundamente Sofía, pero lo menciona para la reflexión.
Mirar la historia es también pensar sobre México, que tuvo “una época muy buena en los 50, con López Mateos, con Díaz Ordaz, a pesar de que la gente no lo quiera por la matanza de Tlatelolco. Luego vinieron Echeverría y José López Portillo y lo arruinaron todo. En el 2000 mejoramos algo, pero luego vinimos para abajo. Son los mexicanos los que eligen a los gobernantes y no al revés”, afirma.
No es una novela sobre la Revolución, sino que la Revolución está de fondo. “Es un pequeño lapso de la Revolución donde integré a esas mujeres que fueron revolucionarias. También es una novela sobre la revolución sexual, donde las mujeres lesbianas salen a la escena. La aportación en este caso es la liberación, como el salir de la casa, dejar de ser ama de casa, la sirvienta de la casa”, afirma.
“Aquí tenemos el mal hábito de si ves a una viejita vendiendo en las terminales, dices, son las indígenas luchonas, pero no es así. Una mujer no debería seguir trabajando a los 80 años, como esclavas de la familia”, expresa Guadarrama Collado.
La novela también relata el asesinato por parte de Pancho Villa de 102 mujeres en un pueblo. “A Pancho Villa nos lo han pintado como héroe, pero en realidad era un genocida”, dice.











