BEF está construyendo puentes entre mundos, épocas, géneros y lectores. Desde el Cretácico hasta el cosmos, desde el cómic hasta la novela, su obra es una exploración apasionada y lúcida del mundo que habitamos y de los muchos que podríamos habitar.
Ciudad de México, 10 de julio (MaremotoM).– Bernardo Fernández, mejor conocido como BEF, no necesita presentación entre quienes aman el cómic, la ciencia ficción o la literatura de la imaginación, pero si aún no lo conoces, basta con decir que es uno de los narradores gráficos más importantes de habla hispana. Autor de novelas, novelas gráficas y crónicas que van del noir al futuro interplanetario, ahora vuelve a un amor de infancia: los dinosaurios.
“Fue un romance de toda la vida. De niño, lo primero que me marcó fue una visita al Museo de Historia Natural. Ahí vi por primera vez el esqueleto de un Diplodocus, y me enamoré para siempre”, recuerda BEF.
Su reciente obra gráfica Rex Régum (Oceáno) se sitúa en el Cretácico, en lo que hoy es el noroeste de México. Una historia donde no hay palabras, apenas un diálogo, pero sí una narrativa visual poderosa que rescata los dinosaurios que habitaron territorios mexicanos, un enfoque pocas veces visto.

De la mano de un pequeño Tiranosaurio Rex vemos cómo era la dinámica de estos grandes animales, desde su nacimiento hasta un momento antes del impacto de Chicxulub, el asteroide masivo que impactó Yucatán y cambió el curso natural de la vida en la superficie terrestre, terminando con el reino de los dinosaurios.
Chicxulub no sólo exterminó a las grandes especies de dinosaurios que dominaban la Tierra, el cambio climático fue tan grande que plantas, insectos, diversas formas de vida sucumbieron. Esta novela histórica grafica está documentada por paleontólogos del Museo del Desierto en Saltillo.
“La historia se ubica en México. Todos los dinosaurios que aparecen vivieron aquí. Es como decir: en el terreno de los dinosaurios, el sur también existe”, dice.

UNA NOVELA GRÁFICA PARA TODOS
Aunque los dinosaurios suelen asociarse con niños, BEF quiere llegar mucho más lejos.
“No es un libro solo para niños. Me interesa que alguien como tú, que tal vez nunca pensó en dinosaurios, se acerque y se maraville con la historia de nuestro planeta”, afirma.
Y añade con humor: “Un niño me dijo en la presentación: ‘Lo voy a colorear porque le falta color’. Ese es mi público natural. Pero yo tengo esta ambición de proyectar la novela gráfica hacia lectores no especializados”.
BEF ha hecho de la democratización del cómic una bandera. En sus obras sobre busca romper el gueto del “cómic para frikis” y cruzar las fronteras de géneros y públicos.
“He intentado llevar la literatura a los cómics y los cómics a mis novelas”, dice con convicción.
LO QUE VIENE: DESIGUALDAD GALÁCTICA
Después de los dinosaurios, BEF se embarca en una trilogía de ciencia ficción sobre el futuro de la colonización espacial.
“Mi nueva novela parte de una pregunta: cuando la humanidad se expanda por la galaxia, ¿cómo se reflejarán ahí las desigualdades entre países ricos y pobres?”
La idea es provocadora: “Los mejores planetas serán para los países ricos. El cascajo galáctico, para Latinoamérica y África. Porque hasta en el espacio, las jerarquías persistirán”.
También estará presente el conflicto por el agua, la fragilidad de la vida y, claro, una crítica directa al auge del autoritarismo y la ultraderecha.
“El meteorito de Chicxulub es una gran metáfora. La vida puede desaparecer en cualquier momento. Esa fragilidad es el corazón del libro”.

Para BEF, la ciencia ficción no es solo navecitas y láseres, sino un espejo del presente.
“La ciencia ficción explora cómo la tecnología —no solo los celulares, también la rueda o el martillo— transforma nuestra vida. Hoy nunca habíamos tenido una relación tan íntima con ella”.
Y aunque su obra se conecta con tradiciones anglosajonas como la de Edgar Allan Poe, también reivindica una genealogía latinoamericana poderosa: Elisa de Gortari, Andrea Chapela, Cecilia Eudave, Mariana Enríquez.
“Nuestra literatura es tan rica que puede haber espacio para Julián Herbert y para mí. No me quejo, me siento parte de una historia de éxito”.
SER PAPÁ, DIBUJAR CON LUZ, ESCRIBIR CON SOMBRA
La rutina de BEF es la de un artista comprometido con su obra y con su paternidad.
“Dibujo con luz y escribo cuando se pone el sol”, dice.
“Cuando están mis hijas, el tiempo es 100% para ellas. Y cuando estoy solo, busco al menos tres cuartillas por jornada si escribo o una página dibujada o entintada si estoy ilustrando”.
BEF defiende que la novela gráfica está más viva que nunca. Para él, el cómic no es un género, sino un medio capaz de contar cualquier historia.
“Hay cómics para todo: historias cotidianas, testimonios, confesiones, didácticosNo son solo superhéroes. Es un lenguaje cotidiano y accesible. Por eso creo que explotará muy fuerte en México muy pronto”.
Y aunque algunos lo tachen de “autor de aeropuerto”, BEF lo toma con humor y altura:
“¡Ojalá lo fuera! Porque los autores de aeropuerto venden muchísimo, Pero no, yo he llegado a lugares que antes eran solo para la alta literatura. Y me siento afortunado de haber movido la literatura de la imaginación del subterráneo hacia el centro”.
BEF está construyendo puentes entre mundos, épocas, géneros y lectores. Desde el Cretácico hasta el cosmos, desde el cómic hasta la novela, su obra es una exploración apasionada y lúcida del mundo que habitamos y de los muchos que podríamos habitar.











