Todos los que odiaban a López Obrador, trasladan ese odio a Claudia. Y todos los que amaban a López Obrador, trasladan ese amor a Claudia. Y creo que los dos están errados. Porque las razones por las cuales te podría gustar López Obrador, no son las mismas por las cuales te puede gustar Claudia Sheinbaum. Son dos personajes muy distintos. Lo que sí creo es que hay que sacarle emoción al asunto.
Ciudad de México, 12 de marzo (MaremotoM).- El análisis de Emilio Lezama en el libro 4T 2.0: Narrativa de una transformación, donde se pregunta ¿Podrá la 4T aprovechar la oportunidad histórica que tiene por delante? es justo pero contundente. En el espacio de transición entre el gobierno del que probablemente sea la figura política más interesante en el país en las últimas décadas, Andrés Manuel López Obrador y la primera presidenta de México, Claudia Sheinbaum, el autor trata las circunstancias, los símbolos y los relatos construidos en torno a la 4T. Repasa también el papel que jugó la oposición para terminar de encumbrarla y su miopía política ante la realidad que ha polarizado al país durante sexenios: la desigualdad.
–La primera pregunta es qué es escribir sobre la 4T, porque la oposición parece ser que para ella no existe, digamos, y no hay que analizarla y no hay que verla
–El objetivo del libro era hacer un análisis. En los últimos seis años en México, la opinión pública se ha dividido y polarizado. Y eso es el caso de la opinión pública general, pero también de la opinión informada, es decir, de los líderes de opinión, que han decidido que analizar la política es tomar bando. Y o todo está mal o todo está bien. O es el peor presidente de la historia López Obrador o es el mejor presidente de la historia. Y la verdad nunca está en las trincheras de los extremos. La verdad tiene matices y es mucho más compleja. No busco la verdad. Lo que busco es analizar por qué funcionó como narrativa. Yo soy experto en comunicación. Tengo una agencia de comunicación estratégica que se llama Los Hijos de la Malinche y lo que me interesa es saber por qué funciona, cuáles son las herramientas, los discursos, los relatos que hacen que el discurso de López Obrador funcione en términos políticos electorales. Porque ahí sí no hay duda de que la narrativa triunfa. Y la narrativa triunfa tan apabullantemente que, bueno, en la última elección presidencial, hace unos meses, ganan con un porcentaje aún mayor que en 2018.
–El otro día con Trump y Zelensky, claro que Trump lo humilló a Zelensky, pero yo no me pondré jamás una camiseta con Zelensky en el pecho, digamos. Zelensky es un nazi, es un violento. Entonces, esta cosa de llevarnos siempre la polarización, cuando en realidad no funciona como elemento de pensamiento.
–La emocionalidad no funciona bien. Es decir, funciona muy bien en el arte y el arte es una forma del pensamiento. ¿Qué haríamos sin las emociones? Para escribir grandes novelas, para hacer grandes películas, pero en el análisis político, que es a lo que en este momento intento hacer en este libro, el análisis necesita salirse de la emocionalidad. ¿Y qué es lo que ha pasado en los últimos años en el mundo político? Se ha emocionalizado, en parte por las redes sociales y la nueva configuración de la opinión pública, que cada vez se amplía más. Y entonces la gente opina y la gente opina anónimamente y en tiempo real. Se generan todos los elementos para emocionalizar la discusión. Y figuras políticas, hay que decirlo, inteligentes, que han sabido aprovechar esto y usarlo a favor de una retórica y de una ideología política, sea de derecha o de izquierda. Es el caso de López Obrador. O sea, López Obrador lo que hizo muy bien durante seis años es constantemente emocionalizar la opinión pública. Y es lo que no supo ver aquellos que estaban en contra de él, que cada vez que él los señalaba, que él los atacaba, él los estaba llevando a ese límite emocional para que ellos respondieran emocionalmente en esos términos. Y los veías enojados, indignados, agraviados. Y eso le convenía a López Obrador, porque mantenía la discusión política en un término emocional, donde además era muy fácil plantear el buenos contra malos.

–Lo que planteas es que, más allá de los buenos y los malos, los izquierdistas o los derechistas, tú estableces la figura de Andrés Manuel López Obrador con muchas ventajas y al mismo tiempo con muchas desventajas. Lo analizas en vista de Claudia Sheinbaum, que no me parece que sea su heredera absoluta, para nada.
–Claudia va a ir adquiriendo personalidad a través de estos largos seis años y va a ir haciendo su propia presidencia. Hay un cambio muy poderoso. A ver, ¿cuál es el problema de Claudia? En el libro establezco, para hacer perspectiva política, se tienen que entender cómo están los mecanismos del poder. Hablo de cinco trampas que le deja el expresidente López Obrador a Claudia Sheinbaum. No hemos visto más Claudia separada de López Obrador por estas cinco trampas que están ahí, que todo el tiempo están jugando. La política interna en Morena está tan segmentada y estaba solamente consolidada por la figura de López Obrador que ahora vemos cómo cada quien jala por su lado. Y Claudia tiene que ser muy cuidadosa para no destruir ese conglomerado que le da el poder, pero al mismo tiempo cambiar algunas de sus formas de actuar, aunque ya vemos una Claudia diferente. Claudia es una mujer mucho más de izquierda que López Obrador. López Obrador es de izquierdas populares latinoamericanas que tienen elementos de derecha. Es muy parecido a lo que ocurría en Ecuador con Correa. Ocurre en muchos lados de esta izquierda latinoamericana.
–Tanto Correa como Andrés Manuel López Obrador no entienden el valor de la mujer en el tiempo político, por ejemplo.
–Ni de la mujer, ni de las minorías políticas, ni de las causas del progresismo socialdemócrata. No creen en nada de eso, no lo entienden. Es una izquierda petrolera de los años sesenta. Y es una izquierda que además es religiosa, es sumamente creyente. Que habla de Dios todo el tiempo. Por supuesto que Claudia Sheinbaum es una mujer mucho más de izquierda que López Obrador y tiene el método científico entablado en su espíritu. Es una mujer de metodologías, de procesos, de deber ser. Es una mujer que no ambiciona el dinero. Y que tampoco ambiciona el poder de la misma manera que Andrés Manuel lo ambicionaba. Y tiene una idea de país muy clara. En el México de López Obrador cualquiera podía ser bueno, cualquiera podía ser malo. Si convenía un día, Bartlett era bueno. Y si convenía otro día, era malo. En el de Claudia está mucho más claro, hay un espíritu empresarial, de izquierda en política social, pero acompañado de un fuerte componente más pragmático, económico y más científico.
– Ahí haces una muy buena diferenciación entre Andrés Manuel y Claudia. Sobre todo una diferenciación que no hace la oposición.
–Todos los que odiaban a López Obrador, trasladan ese odio a Claudia. Y todos los que amaban a López Obrador, trasladan ese amor a Claudia. Y creo que los dos están errados. Porque las razones por las cuales te podría gustar López Obrador, no son las mismas por las cuales te puede gustar Claudia Sheinbaum. Son dos personajes muy distintos. Lo que sí creo es que hay que sacarle emoción al asunto. Si no ves que Claudia es diferente a López Obrador, es que claramente estás enrollado en un tema emocional. En la ciudad pasó lo mismo. Se necesitaba un López Obrador para llegar a un Marcelo Ebrard en la Ciudad de México. Y creo que Marcelo Ebrard fue el mejor jefe de gobierno. Ahora, pasa algo muy parecido en la presidencia. No creo que López Obrador haya sido el mejor presidente de México para nada. Creo que fue un presidente muy en línea con sus antecesores. Ahora bien, sin López Obrador y su ruptura narrativa, no habría llegado Claudia Sheinbaum. Que en el papel es por lo menos la mejor presidenta que hemos tenido en los últimos treinta años.

– Dime tú al compás de analizar a Claudia Sheinbaum, si pensamos en otro presidente que enfrente, como ella está enfrentando, con suma paciencia, todos los ataques de Donald Trump. No me imagino a otra persona.
–No, lo está haciendo extraordinariamente bien. Creo que tiene una situación compleja, porque además lo interno no le está ayudando. Hay un desastre al interior de Morena, todo mundo jalando para su lado, hay figuras deleznables, el tema de Monreal y Adán Augusto. Es terrible, es lamentable. Tiene que ser muy fuerte en lo exterior y también en lo interior. Y eso creo que la pone en una situación bien compleja políticamente, tristemente, y uno de sus grandes retos es a largo plazo deshacerse de estos lastres en el interior. Ahora no es el momento, porque está tan delicada la situación exterior, que necesita todas esas piezas adentro para poder movilizar. Y esas piezas les vale el exterior, ellos quieren sus ranchitos y sus negocios, pero en cuatro años que Trump se vaya y le quede todavía año y medio, dos años a Claudia, podría haber una gran limpieza en Morena.
–Una de las fallas de Claudia Sheinbaum es que no cree en la cultura…
–La manera en que ha manejado la reforma judicial ha sido innecesariamente desgastante. Claro que la heredó y era un encargo político y tenía que hacerlo. Ya está muerto el Poder Judicial, ya lo destruyeron, lo desarmaron, ya Norma Piña no tiene ningún poder. Invitarla al día de la Constitución, a la celebración, no significaba nada para el Poder Ejecutivo y sin embargo era una manera de decir, ya te derroté, ya, ven, no pasa nada. Esa innecesaria manera de, no, vamos a celebrar el día de la Constitución sin el Poder Judicial y humillándolos con esta exageración de los símbolos patrios, a mí me parece que es el lado que tendrá que aprender a moderar porque ya venciste y no hay nada mejor que ser un buen ganador.
–Aunque en ese sentido, Emilio, creo que le faltan asesores también.
– Claudia tiene asesores y asesores buenos, lo que pasa es que tiene una visión muy clara de las cosas, tiene muchos compromisos y tiene un carácter muy fuerte. Claudia tiene un carácter, yo me atrevería a decir, más fuerte que el del expresidente López Obrador. Entonces, algo así debe pasar al interior, pero yo creo que estás generando unidad nacional en torno a un tema exterior, estás haciendo un buen trabajo para también cooptar a gobernadores de oposición, ya derrotaste al Poder Judicial, lo estás todos los días destruyendo en público, es un show en vivo para que todos lo veamos, es el día de la Constitución, invítalo, tómate la foto y adiós. Es un tema de formas, porque eso es lo que ayuda a apaciguar un poco el enojo social de los grupos anticlaudia. Me considero una persona que tiende a la socialdemocracia de la izquierda, pero lo que más me da miedo es la ultraderecha, y creo que este abuso y exceso de Morena en las formas, lo que está generando es el espacio para que la ultraderecha crezca en México y eso es lo que menos queremos. Entonces, esos gestos, esos pequeños gestos, ayudan a apaciguar a este México muy enojado con Claudia Sheinbaum, aunque es pequeño, que es minoritario, pero que está cada vez más enojado y esos pequeños gestos son oxígeno que les das para tranquilizar.
–¿Cómo se llama tu libro y qué cosas ahí esperaría encontrar en el libro?
–Mira, el libro se llama 4T 2.0, la historia de la narrativa de esta transformación política, creo que el lector va a encontrar ahí una posición distinta sobre las cosas y sobre todo entender, ya sea que te guste López Obrador y el 4T y quieras entender cómo se podría replicar un modelo político como ese o que no te guste López Obrador, pero quieres entender por qué tiene tanto éxito.











