Daniela Spenser

DANIELA SPENSER: LA HUMANIDAD ESTÁ HECHA DE MIGRACIONES

Errantes no es solo la memoria de una familia europea; es también un espejo que devuelve preguntas urgentes sobre migración, identidad y justicia. Spenser logra que el lector se acerque a los cataclismos del siglo XX y reconozca, en ellos, los dilemas del presente.

Ciudad de México, 24 de septiembre (MaremotoM).- En su libro Errantes. Una historia de vidas fragmentadas por la guerra y la paz fría (Crítica, 2025), la historiadora Daniela Spenser, una de las especialistas más reconocidas en América Latina sobre la Guerra Fría y el comunismo, reconstruye la memoria de su propia familia para mostrar cómo los grandes cataclismos del siglo XX marcaron destinos individuales y colectivos.

Con base en archivos personales y públicos, Spenser recorre la vida de los Ornstein, los Groll y los Tosek, familias atravesadas por invasiones, exilios y retornos, desde la Checoslovaquia ocupada por los nazis hasta la Primavera de Praga, pasando por campos de concentración, detenciones y huidas clandestinas. La autora coloca la experiencia íntima en el centro de la gran historia, subrayando que lo personal y lo político se entretejen en un mismo tejido de violencia, resistencia y memoria.

—Bueno, yo un poco nerviosa al hacerle esta entrevista porque como está el mundo pareciera ser que todo ha vuelto a empezar, ¿verdad?

—Soy de la opinión de que no estamos empezando, estamos cosechando problemas, conflictos acumulados y no resueltos. Si hubiéramos llevado a cabo la historia después del 45, después del 48, después del 17… si lo hubiéramos hecho de otra manera, hoy estaríamos en otras circunstancias.

Daniela Spenser
Editó Crítica, de Penguin Random House. Foto: Cortesía

—Claro, usted habla del 48, cuando se funda el Estado de Israel.

—Sí, en una tierra que no era de ellos. Ahí convergieron la culpabilidad de los países que habían participado en la Segunda Guerra Mundial. Lo que veo hoy es esa mitología judía de que esa es nuestra tierra y nosotros somos el pueblo elegido. Esa mitología le hace daño al mismo pueblo judío y, por supuesto, no está consciente de ello.

—Por otro lado, los judíos fueron muy importantes en Argentina y en el mundo. Pero ahora cuesta mucho entender a Israel, cuando antes parecía entendible.

—El problema comienza definitivamente en 1948, cuando se les otorga la tierra que no era de ellos y no supieron dividirla de tal manera que se diera una convivencia justa.

—En Errantes usted narra la historia de su familia, marcada por Checoslovaquia.

—Es una historia de exilios y retornos, emigraciones y retornos. Empieza en 1939, cuando Checoslovaquia es invadida por los nazis. Los judíos estaban divididos en varias posiciones y generaciones. Mi abuelo, con 40 años, tomó a su hija de 13 años y decidió salir clandestinamente hacia Inglaterra, mientras mi abuela se quedó. Mi papá también salió tarde, escapando por el Danubio, hasta terminar prisionero de guerra en manos de los alemanes. Él no era sionista, lo que quería era salvar su vida y luego regresar a Eslovaquia, donde murió en 1975.

Daniela Spenser
Dice que Errantes es su libro más personal y que también será el último. Foto: Cortesía

—El libro también habla de 1968, con la ocupación soviética.

—Sí. Yo tenía 20 años y era impensable vivir en un país ocupado. Mi madre y su segundo marido, periodistas, tampoco podían quedarse. Fue otro exilio. Y luego vino el retorno en 1989-90, tras la caída del Muro, pero ya no había retorno verdadero: se volvía físicamente, pero el país ya era otro.

—Donald Trump dijo ayer que uno de los males del mundo era la emigración.

—La humanidad está hecha de migraciones. Hemos migrado desde hace milenios; es parte de nuestra naturaleza. Estados Unidos es un país de migración.

—Entonces, ¿Errantes es también una reflexión sobre lo actual?

—Quizás sí. Porque para mí la migración nunca ha sido un problema. Yo misma emigré dos veces: de Checoslovaquia a Inglaterra y de Inglaterra a México. En 1968 el mundo nos abrió las puertas. Hoy, en cambio, las condiciones de migración han cambiado radicalmente.

—¿Por qué escribió Errantes?

—Cuando murió mi mamá en 2013, un escritor me sugirió que había una biografía ahí. Nunca se me hubiera ocurrido, pero esa idea me dio siete años de trabajo muy productivo. El libro empezó siendo sobre Ruth, mi madre y se fue transformando. Quería investigar y dar a conocer la historia europea del siglo XX a través de sus protagonistas, pero de una manera personal, emocional y estructural al mismo tiempo.

—Usted plantea también la relación entre historia y memoria.

—Sí, porque los testimonios no son fidedignos por sí mismos. Necesitan respaldo historiográfico. Mi mamá fue silenciada en su momento por haber sido judía y por participar en la Royal Air Force. Su testimonio solo pudo contarse décadas después. Yo busco esa reconciliación entre pasado y presente.

—¿Es este su libro más importante?

—Es mi libro más personal, sin duda. ¿El más importante? Quizás no: la biografía de Lombardo Toledano fue muy importante porque contribuyó a la historia de México y América Latina. Pero Errantes tiene la fuerza de lo íntimo y lo político entrelazados. Está escrito para que pueda leerse con fluidez, disfrutarse y, al mismo tiempo, aprender.

Errantes no es solo la memoria de una familia europea; es también un espejo que devuelve preguntas urgentes sobre migración, identidad y justicia. Spenser logra que el lector se acerque a los cataclismos del siglo XX y reconozca, en ellos, los dilemas del presente.

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