El tema de la gente que va por la vida de apariencia perfecta. A mí esa gente me pone muy nervioso, me da susto, no me gusta. Me parece que si tú quieres parecer perfecto frente a otra persona es porque tienes una grieta demasiado grande que estás tratando de ocultar.
Guadalajara, Jalisco a 1ro de diciembre de 2023 (MaremotoM).- En la Feria Internacional del Libro de Guadalajara pude conversar con José Ignacio Valenzuela. Un autor bestseller que ha sabido evadir las fronteras entre la literatura, el cine, el teatro y la televisión, creador de la exitosa serie de Netflix ¿Quién mató a Sara?
Lo estoy esperando para la entrevista y cuando entra a la sala es imposible no notarlo, con su sonrisa amable y su cabellera alborotada, de ahí el cariñoso apodo con que lo nombran, el chascas. Uno pensaría que alguien tan luminoso no podría internarse en la oscuridad de sus personajes con tanta facilidad, pero así es.
—De alguna manera te regodeas en la luz y en la oscuridad de los personajes. Situaciones que están ahí, pero no percibimos a simple vista, a menos que sucedan eventos que detonen un cambio, el caos.
—A ver, yo creo que en este libro, Cuando nadie te ve (Penguin Random House) hay muchos temas que son obsesivos míos, de la vida y que ya he explorado en otros trabajos antes. El tema de la gente que va por la vida de apariencia perfecta. A mí esa gente me pone muy nervioso, me da susto, no me gusta. Me parece que si tú quieres parecer perfecto frente a otra persona es porque tienes una grieta demasiado grande que estás tratando de ocultar. Porque no encuentro otra razón por la cual alguien querría ser perfecto frente a los ojos de otras personas salvo que estés escondiendo algo muy grande, me explico. Ese tema ya lo he explorado en telenovelas, en series. Hay gente, supuestamente perfecta, que tiene una basura terrible escondida debajo de la alfombra. En ¿Quién mató a Sara? Lo exploré también. Aquí el detonante inicial es un marido muerto, con un tiro en la cabeza. ¿Qué pasaría si ese matrimonio perfecto, de pronto tiene que enfrentarse a eso? ¿Cómo reaccionaría la esposa perfecta, qué haría esta esposa perfecta? Decidiría investigar tal vez y qué pasa si esta esposa perfecta empieza a encontrar una podredumbre espantosa para la que no estaba preparada, cómo se sobrevive a eso. Todas esas preguntas fueron el motor de arranque de esta historia y como es literatura, a diferencia de una serie, aquí me pude meter adentro de la cabeza de los personajes, pude navegar en las emociones más que en las acciones. Cuando uno escribe para la televisión, lo importante es lo que le pasa a los personajes, no lo que los personajes están pensando, pero aquí sí, es muy importante lo que los personajes están experimentando dentro de su cabeza. Son los ingredientes del cóctel con el cual preparé este trago.

—En el libro le das mucha importancia al agua, en albercas, en tormentas, etc. El simbolismo del agua que los arrastra y no les permite descanso.
—Absolutamente. Yo me acuerdo cuando estaba la universidad, me tocó hacer un seminario sobre Freud y me acuerdo de que fue muy interesante porque para Freud el agua son las emociones, es el inconsciente. Son esas emociones que están en el fondo de tu mente, de las que no estás siempre consciente, pero que están ahí. Tengo una amiga que lee el tarot y me cuenta que las copas también son el agua, entonces siempre se me ha quedado eso dando vueltas y decidí en este libro usarlo como una metáfora. Por eso al comienzo del libro hay un epígrafe, que dice: “El agua sucia no puede lavarse.” Para mí la alberca donde Beatriz nada, representa el inconsciente de ella misma. Se sumerge en esa agua buscando relajarse, pero lo que hace es meterse en su propia memoria. Y, sin hacer espóiler, ahí dentro de esa alberca pasan cosas terribles y el agua está presente permanentemente. El libro está diseñado de esa manera, hay agua por todos lados. Cuando se revela la gran verdad hay una lluvia espantosa que moja los personajes, o sea, el agua está permanentemente ahí para recordarnos que esto es un libro de emociones inconscientes, de emociones profundas de esas que están ocultas y por eso la alberca está en la portada y en la contraportada la escalerita, como invitando al lector a meterse ahí, junto a los personajes, echarse un clavado en la historia.
—Con tu obra pasas de la literatura a otros formatos visuales, ¿dejas mucho de tus personajes de lado cuando haces ese cambio de medio?
—No necesariamente, porque sé muy bien para qué formato voy a escribir. Cuando empiezan a llegar las ideas, no se me ocurren para telenovela, teatro, cine. Es algo libre, se me ocurre una idea, como una gelatinita amorfa, así sucedió con esto. Se me ocurrió esta idea y una vez que la tenía armada, que había hecho mi sinopsis, que la había como bajado todo a papel, empecé a pensar para dónde es mejor este contenido. Para un libro, para una película, para una serie, ¿para dónde? Decidí que este contenido era mejor para un libro, para una novela, porque sabía o intuía que me iba a tener que meter en la mente de los personajes mucho y eso es algo que no puedo hacer en la pantalla. Entonces aquí, por ejemplo, no dejé de lado nada con respecto a los personajes. Por ejemplo en ¿Quién mató a Sara? decidí que sería un formato audiovisual, porque lo importante no era la mente, no eran las acciones. En el fondo le doy la mejor vida a los personajes según lo que necesiten, así que no los traicionó, nada queda inconcluso o no sufren.

—Te mueves en diferentes formatos creativos. ¿Ves alguna diferencia entre los fans de un formato a otro?
—Fíjate que los fans literarios son más apasionados que los fans audiovisuales, tal vez porque uno se demora más leyendo un libro. Le das más de tu tiempo. Esos son los que llegan con tatuajes de mi personaje o disfrazados, los que me hacen regalos. Son los que están más inmersos en mis historias, son esos a los que yo amo y trato siempre de darles más contenido, para que sigan gozando a través de las letras.
—¿Está en planes llevar esta novela a la pantalla?
—Sí, no puedo contar mucho por qué tampoco voy a estar tan involucrado. Estoy escribiendo otras cosas, pero sí, ya se vendieron los derechos y participaré como productor ejecutivo.











