Carla Guelfenbein

El deseo es poner en el otro un arma cargada que puede disparar y matarte: Carla Guelfenbein

“Es como un hospital que está pasado por cloro. El amor es barroso, es sucio”, dice la autora que recuerda la historia de Annie Ernaux en Pura Pasión y la emparienta con S, la protagonista de su novela “arrasada por la pasión”.

Ciudad de México, 14 de diciembre (MaremotoM).- Esta es la novela sobre una pasión y sobre los apasionados. Le digo a Carla Guelfenbein, autora de La naturaleza de un deseo, si no es una historia para redimirnos.

Lo cierto es que nada más ausente que una cuestión de género, en un sentimiento que llevan ambos: el hombre y la mujer,

“Una pareja construye durante años una intensa relación, paralela a la vida que cada uno lleva en su país, reuniéndose en distintas ciudades del mundo y manteniendo una obsesiva comunicación escrita y telefónica. La protagonista es una escritora que vive en Londres y que se ha separado hace un tiempo tras la muerte de su hijo. Al conocer a F., un abogado chileno atractivo y presuntuoso, se le despierta el deseo de forma inmediata y voraz y se rehabilita en el cariño, la confianza y la capacidad de disfrutar. Pero los desencantos están lejos de acabarse”, esa es la sinopsis de un material que está entre La pura pasión, de Annie Ernaux y de Madame Bovary, de Gustave Flaubert, aunque la autora insiste en la influencia de Lolita, de Vladimir Nabokov.

Carla Guefelbein
Editó Alfaguara. Foto: Cortesía

Con algunas dificultades en el zoom, hemos entrevistado a Carla Guelfenbein, de nacionalidad chilena, autora entre otros libros de El revés del alma (2002), La mujer de mi vida (2005), El resto es silencio (2008), Nadar desnudas (2012), Contigo en la distancia (Premio Alfaguara de Novela 2015), Llévame al cielo (Nube de Tinta, 2018), La estación de las mujeres (2019) y No huiré de la lluvia (Columbia University, 2021).

ENTREVISTA EN VIDEO A CARLA GUELFENBEIN

“No creo que esta capacidad o incapacidad de poner todo en el otro sea un asunto de género. Creo que atraviesa los géneros, atraviesa que seas una mujer o un hombre. Cuando se entra en el juego de la pasión, una vez que estás adentro, las posibilidades de caer en este juego de pasión desenfrenado trascienden los géneros”, afirma la autora.

“En el hecho de que las mujeres y los hombres han vivido esa pasión y eso habla bien de ellos. La novela se llama La naturaleza del deseo, no del amor. El deseo, lo dijo Ovidio, se exacerba ante la imposibilidad. La palabra deseo tiene implícito lo que no puedo tener. Cuando lo tengo, desaparece el deseo. El que está dispuesto a ese juego o a esa experiencia, que puede ser incluso trascendente como Eloísa, que amo a Abelardo hasta el final. Uno puede perfectamente elegir, aunque no creo que se pueda elegir”, dice.

La gestión de derechos se ha vuelto conservadora. Todas las terapias son conservadoras.

“Claro que sí, todas estas nuevas formas de amor, que en apariencia son terriblemente modernas, el poliamor, por ejemplo. Sin embargo, es súper conservador, está todo normado…todos esos elementos trazan la cancha para asegurar el no dolor, el no sufrimiento. Tú me vas a proteger del dolor. El deseo no es eso. El deseo es poner en el otro un arma cargada que puede disparar y matarte. Es ese riesgo el que exacerba el deseo”, expresa.

Carla Guelfenbein
Es ese riesgo el que exacerba el deseo. Foto: Cortesía

“Es como un hospital que está pasado por cloro. El amor es barroso, es sucio”, dice la autora que recuerda la historia de Annie Ernaux en Pura Pasión y la emparienta con S, la protagonista de su novela “arrasada por la pasión”.

“Yo soy feminista, creo que en este punto las feministas nos hemos equivocado, de protegernos frente al amor pasional, como si fuera algo patriarcal, algo de sumisión”, afirma.

Le digo es que el feminismo es el discurso, pero debemos analizar a las feministas, ¿qué sentirán ellas? “Cómo se ha construido el discurso feminista, de una forma en la que el amor pasional es concebido como una forma patriarcal”, expresa.

“Lo que está puesto en mi novela es el Eros y el Tanatos. Ella es una mujer que ha perdido un hijo en un accidente, destruye su matrimonio y ha tomado la decisión profunda de no exponerse a ninguna emoción que involucre a su corazón. Está terriblemente resguardada en el Tanatos y llega el Eros y arrasa con esto. Es poner en juego a estos dos elementos y gana el Eros”, afirma.

“La mayoría de las cosas ocurre. La primera imagen que tenía era la de una chica caminando por el hielo de una forma absolutamente temeraria, arriesgando su vida, como si fuera una heroína. Esa es la semilla de una novela, yo sabía que ahí adentro había elementos ocultos”, agrega.

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