Con un estilo introspectivo y melancólico, la novela profundiza en el carácter de una heroína llena de defectos, cicatrices y contradicciones, reflejando así una lucha constante contra sus propios miedos y la sociedad que la rodea.
Ciudad de México, 1 de diciembre (MaremotoM).- El escritor español Óscar Fernández publica su décimo tercer libro Yo, Matadora, protagonizado por una torera que lucha por hacerse un nombre en un mundo dominado por hombres y marcado por la violencia y la tradición de la tauromaquia.
Viene en el medio de una gran polémica, pues son muchas las editoriales que no han querido comprometerse en la publicación de un tema “comprometido”. El autor no ha hecho caso a las voces que se han puesto en contra de su novela juvenil y la presenta hoy a las 20 horas, en el salón C, Área Internacional de la Expo Guadalajara, acompañado por la afamada escritora Raquel Castro.

Esta obra está ambientada en la tauromaquia y fue inspirada en la matadora Maripaz Vega. Con ello, Óscar Fernández da continuidad a explorar los deportes que son identitarios como en su novela anterior, El color de la lucha, donde recrea la lucha libre, aunque el año entrante publicará una novela sobre Haití.
En Yo, Matadora, a lo largo de la historia, Maripaz enfrenta desafíos personales, desde el abandono y la traición de su madre hasta las duras embestidas emocionales que le impone el ruedo de la vida.
La narrativa, llena de simbolismos y con un trasfondo profundamente psicológico, se centra en los conflictos internos de Maripaz, mientras trata de rescatar el legado de su padre, un famoso matador que murió trágicamente. La relación de la protagonista con sus mentores, la influencia de su progenitor y la presencia de adversarios en su vida conforman un entorno que pone a prueba sus creencias, su coraje y su destino.
Con un estilo introspectivo y melancólico, la novela profundiza en el carácter de una heroína llena de defectos, cicatrices y contradicciones, reflejando así una lucha constante contra sus propios miedos y la sociedad que la rodea.

-¿Por qué te empeñaste en presentar aquí Yo, matadora?
-Es una forma de rebelión, como lo hace en la novela la misma matadora. ¿Por qué vamos a aceptar que nos cataloguen como taurinos o como no taurinos si la novela no está a favor ni está en contra? Habla de los sentimientos de una chica que se encuentra por medio de ese deporte, que para muchos es una brutalidad. En lo personal, soy muy fan del folclore, pero no soy fan de la muerte del animal, aunque no importa la opinión del escritor. El escritor puede escribir de un homicidio sin ser asesino.
-No la leyeron desde ese matiz de grises
– El personaje amerita. Es una mujer que se abre paso en un mundo de hombres. Es una mujer súper dura, mi madre fue novillera también y me va a presentar Raquel Castro y en la conversación me decía que una vez ella estaba hablando mal de los toros y su abuela se enfadó, dijo que no sabía nada de la vida y descubrieron el secreto de la abuela, que también había sido novillera. Hay esos secretos que nos avergüenzan por haber sido parte de esto y los toros le han dado a nuestro lenguaje muchísimo.
-Participé hace poco de una exposición en el Zócalo y antes hablaron sobre la tauromaquia y hubo una protesta terrible
– Sí y fíjate que es de los dos lados, porque presenté la novela con Maripaz Vega en España y el gobierno, la diputación de Málaga, estaban en contra, porque pensaban que les tenía una triquiñuela, que dentro del libro iba a hablar mal de la tauromaquia, entonces me examinaron con rayos X. Después, del otro lado, pasa lo mismo: este es un carnicero y no quedas bien con nadie, ni con la barrera de sol ni con la barrera de sombra, eres sospechoso para todo el mundo. Todas las corridas son de Maripaz Vega, cómo se movió ella en el ruedo y ella es muy estricta con eso, revisó todo.











