Felipe Ávila

¿El padre de la democracia es Francisco I.Madero?: una entrevista al historiador Felipe Ávila

“Lo que Emiliano Zapata significa de lucha campesina por la tierra, la justicia y la libertad o Morelos y Miguel Hidalgo como los padres de la independencia de México, los padres fundadores, creo que Madero está al mismo nivel que ellos”, dice Felipe Ávila.

Ciudad de México, 22 de enero (MaremotoM).- “La democracia mexicana debe mucho a Francisco I. Madero, uno de los políticos más agudos, reflexivos y analíticos en la historia de nuestro país. Fue el primero en entender que el sistema político porfirista estaba anquilosado y que entraría en crisis. Tenía muy claro su objetivo de que México fuera un país democrático, del contexto y de las condiciones que había que transformar, y de los instrumentos y estrategia necesarios para conseguirlo.”

Eso es parte de la contraportada que el gran historiador Felipe Ávila pone en su libro El padre de la democracia, editado por Debate. Lo que no dice en la contraportada es que desde hace seis o siete años que comprende realmente a Madero. Leyendo libros y trasladándose a esa época que hoy tiene grandes coincidencias con la nuestra.

“A pesar de que Madero ha sido un personaje muy estudiado, no ha sido bien comprendido. A partir de múltiples fuentes, entre las que destacan el propio diario de Madero, su correspondencia y artículos de su autoría, en estas páginas se recrean sus años de formación, sus inicios en la política y la lucha revolucionaria, la insurrección, su tiempo en el poder y su muerte, entre muchos otros pasajes clave en su vida”, sigue.

El padre de la democracia es la biografía definitiva de una figura extraordinaria. Es un libro donde Madero habla, piensa, discute, se pelea, pero también donde vive un Madero cariñoso, apasionado, generoso.

“Lo que Emiliano Zapata significa de lucha campesina por la tierra, la justicia y la libertad o Morelos y Miguel Hidalgo como los padres de la independencia de México, los padres fundadores, creo que Madero está al mismo nivel que ellos”, dice Felipe Ávila.

Felipe Ávila
Editó Debate. Foto: Cortesía

–¿Cómo definiría usted a Francisco I.Madero, se parece a San Martín?

–Bueno, no conozco mucho de la historia de Argentina, pero me parece que Madero es un referente internacional, latinoamericano por lo menos, porque está su nombre asociado indisolublemente a la palabra democracia. En México, hablar de democracia nos lleva a hablar de Francisco I.Madero, porque por mucho tiempo fue el único antecedente de construir un México democrático. Y aunque fue derrocado, asesinado y el sueño maderista se quedó trunco por casi 100 años, pues ha sido un referente obligado para las generaciones mexicanas del siglo XX y del siglo XXI, que ven en él pues a su principal fuente de inspiración.

–Madero es como uno de los grandes personajes de la historia nacional y está indisolublemente ligado al proyecto de hacer de México un país democrático, pero miramos alrededor y la democracia está cada vez menos en la boca de los políticos.

El momento que estamos viviendo en el mundo es un momento gris. Desde hace algunos años se advierte un desencanto por la democracia. La democracia liberal, sobre todo en las últimas décadas en donde ha prevalecido el neoliberalismo, es un sistema político que no ha podido resolver los grandes problemas de la humanidad, de la miseria, la marginación. El desencanto con la democracia ha permitido el ascenso de lo que se conoce como regímenes populistas, que hemos visto en los últimos años cómo han podido sacar provecho de esta decepción. Y han ofrecido soluciones fáciles a sus electorados y apoyados en sistemas muy eficientes de propaganda, de manipulación de los medios públicos y de las redes sociales. Han ido construyendo realidades alternativas que, por desgracia, han tenido el respaldo de muchas sociedades que han votado por estos proyectos populistas que creo que representan una muy grave amenaza para la democracia, para las instituciones, para los derechos y para las libertades que con tanta dificultad se pudieron ir construyendo durante el siglo XX y durante lo que va del siglo XX. Muchas de estas libertades y derechos se están perdiendo con la llegada de gobiernos como el de Donald Trump o el de Javier Milei en Argentina.

–Vivo hace muchos años en México y uno de los principales próceres que me interesó fue Francisco I.Madero, leí un libro de Paco Taibo y me hizo incluso soñar con él, porque lo veía y lo sigo viendo como un político mucho más avanzado que los que estaban alrededor. ¿A usted qué le pasó con él?

–Vengo de una tradición de izquierda universitaria, digamos en mi experiencia política nosotros no éramos partidarios de lo que llamábamos la democracia burguesa. Nos parecía que no resolvía los grandes problemas estructurales y que eran un obstáculo para un proyecto socialista y que era la causa con la que yo me había comprometido desde mi juventud. Desde ese punto de vista cuando me hice historiador simpaticé muchísimo más con Francisco Villa y con Emiliano Zapata.

–¿Y con Francisco I.Madero?

–Para mí Madero era un enemigo, era quien había contribuido a la derrota de Zapata y de Villa y del proyecto más radical de la revolución. Fui parte de este prejuicio acerca de Madero y hasta mucho tiempo después me di cuenta pues de que realmente no lo estaba entendiendo.

–¿En qué momento cambió?

–Hace algunos años, cuando estaba yo escribiendo una biografía de Emiliano Zapata me di cuenta de que era indispensable explicar la compleja relación que hubo entre Madero y Zapata porque no sabía que Madero había sido padrino de boda de Emiliano en 1911.  Cuando Zapata proclamó el plan de Ayala, en donde acusó a Madero de ser peor que Porfirio Díaz y llamó a derrocarlo, a levantarse en armas contra él, advertía que todo ese sentimiento de rechazo y de odio hacia Madero por parte de Emiliano Zapata, no era solo por una diferencia política y por haberse sentido traicionado, sino que había algo más profundo.  Ahí fue cuando me dije que tenía que entender más a Francisco I. Madero, estudiarlo no con los ojos de Villa o con los ojos de Zapata, sino con los ojos de él mismo. Entonces traté de ponerme en los zapatos de Madero, que es lo que se tiene que hacer cuando se hacen biografías históricas. Esta decisión de hacer una biografía comprensiva fue lo que me llevó a meterme en el personaje y cambió completamente la idea, el prejuicio que tenía de él y esto comenzó a ocurrir hace unos seis o siete años.

– Muchos libros ya se han escrito sobre Madero, pero este libro lo pone en su punto justo

–Es lo que intenté hacer, desde luego en historia y en ciencias sociales no se puede ser imparcial, no existe la neutralidad, siempre uno toma partido, pero a pesar de esto, puede uno tratar de investigar los personajes o los procesos históricos hasta donde es posible con la mayor objetividad. Sabiendo de las limitaciones que uno tiene, de las circunstancias que uno vive y tratar de que eso no deforme la visión que tenemos sobre nuestros objetos de investigación. Traté de hacer una aproximación sin prejuicios, sin valoraciones, sino tratar de evaluar al personaje en sus justos términos.

Felipe Ávila

Felipe Ávila: Sociólogo por la UNAM y doctor en Historia por El Colegio de México. Autor de los libros: El pensamiento económico, político y social de la Convención de Aguascalientes; Los orígenes del zapatismo; Entre el Porfiriato y la Revolución. El gobierno interino de Francisco León de la Barra; Las corrientes revolucionarias y la Soberana Convención; Breve historia del zapatismo; Zapata. La lucha por la tierra, la justicia y la libertad; Carranza, el constructor del Estado mexicano; Las compañeras de Zapata; Álvaro Obregón, luz y sombra del caudillo. Profesor de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Además de la investigación y docencia ha hecho divulgación histórica al dirigir el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México y como conductor del programa Perspectivas históricas en Canal Once y el programa de radio Historia viva, la voz del pueblo de México en Radio Educación.

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