Lo que hacemos con la asociación civil de machosahombres es una asociación civil que promueve el diálogo masculino, el cuestionamiento de los hombres y nuestra conexión con los cuidados. En mi caso particular como autor y como director y fundador, no estoy intentando proponer un nuevo paradigma, la verdad es que no es mi propósito. Sí es mi propósito establecer una contranarrativa que nos va a ayudar a que un montón de hombres que no encajan con ese estereotipo, se sientan validados.
Ciudad de México, 4 de marzo (MaremotoM).- A lo largo de la historia, la masculinidad ha estado asociada a la fortaleza, al dominio, al poder y al control. Pensar que sólo existe esta idea sobre el ser hombre no sólo es disfuncional sino contraproducente.
A partir de ocho ensayos breves, Posmacho Alfa (Grijalbo), de Nicko Nogués, formula ocho arquetipos que te ayudarán a traer de regreso todo el valor que alguna vez pusiste fuera, en una idea de masculinidad que probablemente no elegiste y a habilitar distintas capacidades que te permitan construir una masculinidad en tus propios términos, pensada desde el cuidado, la conexión con la naturaleza, el valor, el amor, la redefinición de la fortaleza, los afectos, el bienestar emocional y la amplitud de perspectivas.
Nicko Nogués es director creativo y estratégico con más de 20 años de trayectoria en proyectos dedicados a la despolarización cultural y la generación de conciencia social, ambiental y tecnológica. Fundador y líder de Miracle y del IDMAH, ampliamente conocido en redes sociales como Instituto demachoshombres.
En 2019, el gobierno de Francia lo reconoció como uno de los seis activistas más innovadores del continente americano. Ha sido asesor experto en masculinidades para ONU Mujeres en México y consultor de innovación social para marcas de renombre mundial como Patagonia, Nike y el BID. Participa habitualmente como conferencista internacional en diferentes foros alrededor del mundo. Es escritor en editoriales como Penguin Random House y Planeta.
–¿Qué es la nueva masculinidad?
–No me gusta denominar la nueva masculinidad. Desde hace años que trabajo el tema de las masculinidades y lo que suelo decir al respecto es, de entrada, como especie humana, nos encanta etiquetar las cosas y bueno, somos una especie ultra sofisticada que le ponemos nombre a todo y gracias a eso las cosas existen para nosotros. Algunas veces, de tanto etiquetar las cosas, pareciese que cuando hablamos de nueva masculinidad solo hubiese una nueva única forma válida. Ser hombre ahora no es lo anterior, sino que ahora hay que ser de esta nueva forma, porque parece que es el estereotipo que hay que seguir. La nueva masculinidad no me encaja a mí, porque pareciera que estuviésemos proponiendo un nuevo estereotipo rígido, inamovible… Me gusta hablar de masculinidades sanas, positivas, en el entendido de que bueno, sí, nos encanta etiquetar las cosas, pero en el entendido también de que son masculinidades en plural, tantas como hombres hay. Son positivas porque lo que se promueve aquí es alejarse de este estereotipo violento que hemos visto a lo largo de la historia de la humanidad. Basta con que miremos el panorama geopolítico de hoy, los líderes empresariales, culturales repercute el resurgimiento de este estereotipo de macho alfa, de hombre de alto valor, de vieja masculinidad o de masculinidad hegemónica, cada quien que le ponga la etiqueta que mejor le ayude a entender el concepto. En mi libro lo que hago es denominar ese después qué viene de ese estereotipo de macho alfa.

–Una de las cosas que planteo es que muchas de las cosas que tiene el patriarcado también la tienen las mujeres
–Es un libro que lo enfoco a una invitación hacia la población masculina, sin duda alguna, como tú comentas, es un libro que puede leer cualquier persona y en el que considero que hay, a nivel arquetípico, las suficientes herramientas, propuestas en el ensayo que planteo, para interpelar a cualquier persona que esté dispuesta a cuestionarse.
–Ahora, cuando dices que el mundo ha vuelto a recuperar un poco estos machos alfa que dominan el mundo, uno se pregunta si no ven a los niños que matan, han recuperado ese arquetipo con todas las letras
–Hay líderes geopolíticos que encarnan, sostienen, refuerzan ese estereotipo de masculinidad hegemónico y hay un resurgimiento de ese estereotipo. Es una masculinidad dominante, predominante, impositiva, avasalladora, controladora, violenta y le pongo todos esos adjetivos sin ningún tipo de disimulo ni eufemismo, porque son los adjetivos que llevan y que conllevan ese tipo de masculinidades. La tecnología se está tornando en una especie de tecnocracia, donde pues habrá gente que habrá votado al señor Donald Trump, pero desde luego no votaron a Elon Musk y lo tienen ahí prácticamente de vicepresidente. Es ¡una tecnología que ya lleva impresa en el código este mismo tipo de liderazgo avasallador, porque la tecnología no es neutra.

–¿Pensarías que este arquetipo de que intentamos salir, que intentamos, bueno, al mismo tiempo ignorar, se plantea a veces como una relación de secta?
–Interesante la forma en la que lo planteas, al final es una creencia, pero claro, creer mucho en algo no te hace más sabio, solo te hace más creyente, creer mucho en un tipo de masculinidad no necesariamente te hace mejor hombre, te hace simplemente pertenecer a una forma de entender la masculinidad. Lo que yo veo es que muchas veces ese tipo de creencia sobre ese tipo de idea de masculinidad hegemónica ni siquiera es una idea elegida, así como tú puedes elegir tu fe, tu religión y hay gente que se mete en sectas porque, decididamente, cree que eso le ayuda en su vida, independientemente de la creencia que persiga. El tipo de masculinidad hegemónica muchas veces ni siquiera es algo que es tan observado por el varón, tan estudiado y tan consciente. Hay varones que simplemente siguen no cuestionándose porque no ven que haya nada que cuestionar allí, ni siquiera se han puesto a observar con detenimiento si ese tipo de masculinidad es funcional en sus vidas, es decir, si les sirve realmente, si es útil, si les es beneficiosa, simplemente lo repiten porque no conocen nada más. No hay una diversidad de ideas divergentes allí de cómo quiero vivir mi propia experiencia masculina y creo que eso es lo que hace a este tipo de creencia, una creencia que muchas veces también en algún punto es una creencia que se adopta de forma inconsciente, en muchísimos valores.
–La primera es preguntarte si el hombre llora o no llora
–Por supuesto, lloramos y lloramos unas cuantas horas al año. De hecho, hay estudios muy interesantes que te pueden enviar el dato para no errarle, pero está más que estudiado que obviamente lloramos. Es algo que no entiende de géneros, entiende de higiene mental y a la higiene biológica de nuestros propios ojos, en este caso córneas, como el lubricante del llanto que tiene efectos calmantes a nivel de salud mental, a nivel psicológico. Entonces es una cualidad y una capacidad humana que no entiende del género.
–¿Qué función cumple la terapia? ¿Qué es la terapia en este contexto?
–En este contexto, en el cual se desmarca el libro, la terapia es esa conversación que tenemos pendiente con nosotros mismos y que a través de la otredad de un terapeuta, de una persona que nos pueda escuchar y a la que nosotros entrenemos nuestra capacidad de básicamente de ser, de mostrarnos vulnerables. Realmente esa otra persona es un interlocutor entre nosotros y nosotros y esto es lo que me parece bonito. Tener esa capacidad de darnos la oportunidad de entrenar nuestra capacidad de abrirnos vulnerablemente hacia nosotros mismos, en ese diálogo tan necesario que sigue estando pendiente y que ya nos toca empezar a tenerlo.
–Escribiste un libro, tienes una fundación, ¿te consideras como un paradigma ideal para los hombres nuevos?
–Lo que hacemos con la asociación civil de machosahombres es una asociación civil que promueve el diálogo masculino, el cuestionamiento de los hombres y nuestra conexión con los cuidados. En mi caso particular como autor y como director y fundador, no estoy intentando proponer un nuevo paradigma, la verdad es que no es mi propósito. Sí es mipropósito establecer una contranarrativa que nos va a ayudar a que un montón de hombres que no encajan con ese estereotipo, se sientan validados.











