Walter Lezcano

En un mundo atravesado por los filtros de Instagram, Bolaño era muy seductor: Walter Lezcano

Todos sus títulos son interesantes y reflejan a un autor de estos tiempos, capaz de hacer lo que le gusta en formato de libro y de debatir acerca de sus ídolos. Como un niño que se dedicara a indagar en los juguetes que le regalan, desarmándolos, rompiéndolos, Lezcano es un analista que parte de un fan, nunca mejor visión para la cultura reinante.

Ciudad de México, 9 de agosto (MaremotoM).- La deriva gangsteril de la literatura argentina es la más rica, dijo Roberto Bolaño en su famoso ensayo “Derivas de la pesada”. ¿Qué le pasaba al gran escritor chileno con esa literatura propia, tan distinta a la suya, por cierto también con grandes figuras, desde Pablo Neruda a Nicanor Parra? Desde ahí toma el periodista y escritor Walter Lezcano para construir en su libro Los puentes salvajes (Temátika) y construye a un Bolaño vivo y provocador para la literatura argentina.

Walter Lezcano nació en Goya, Corrientes en 1979. Es docente, periodista y escritor. Publicó el libro de cuentos Los wachos; las novelas Los mantenidos, Calle, Fractura expuesta, Rejas, Un millón de latitas, Y al fin el techo dejará de aplastarme, Luces calientes y Nunca seré policía; los poemarios 23 patadas en la cabeza, El condensador de flujo, Suena el afilador de cuchillos, Violencia doméstica, Punk rock, La velocidad de la sangre, Fuga de capitales, La lucha armada, Una noche de 24 horas, La conquista del desierto y Patear el suicidio hacia adelante; los ensayos Nací en una generación: periodismo, monotributo y cultura, Un regalo del diablo: 2 Minutos, Valentín Alsina y la reinvención del punk argentino, El resplandor de la mugre: The Strokes recupera la gloria de Nueva York, Los actos públicos, Aira y Terciopelo subterráneo: poesía y porno, La ruta del sol: la trilogía de Él Mató a un Policía Motorizado, Días distintos: la fabulosa trilogía de fin de siglo de Andrés Calamaro y Por qué escuchamos a Lou Reed.

Todos sus títulos son interesantes y reflejan a un autor de estos tiempos, capaz de hacer lo que le gusta en formato de libro y de debatir acerca de sus ídolos. Como un niño que se dedicara a indagar en los juguetes que le regalan, desarmándolos, rompiéndolos, Lezcano es un analista que parte de un fan, nunca mejor visión para la cultura reinante.

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“Lo que intenté con el libro es lo que faltaba establecer esos vínculos de un chileno errante con la literatura argentina. Desde sus declaraciones, desde sus textos, desde querer organizar un nuevo canon de la literatura argentina… y todo eso fue sosteniéndolo a lo largo de su apertura pública. Siempre trató de sostener eso, me parecía una tierra virgen en lo que era pensar a Bolaño, pensar a su obra”, afirma Walter Lezcano.

La cercanía de Bolaño con Jorge Luis Borges, al enfrentarse a él, definen también la obra del chileno. “Él empieza sosteniendo a un Borges poeta, que todos los dejan de costado, pienso en “El gaucho insufrible” como una reescritura de “Sur”. Estuvo Bolaño en gran parte de su obra discutiendo con él. La forma de subsistencia real con la literatura era cotidiana. Para él Borges no era un Dios de la literatura mundial, sino como alguien capaz de sostener su propia obra. Bolaño está en ese punto de intermedio: ¿qué es lo que funciona para escribir, la literatura o la experiencia? El gran debate del siglo XX. Bolaño borra esos bordes, siempre puso a la Biblioteca por encima de cualquier otra cosa”, dice.

Walter Lezcano
Los puentes salvajes: Bolaño y la literatura argentina. Foto: Cortesía

Bolaño es nuestro gran protector, cuando saca a la literatura latinoamericana del Boom.

“También tenía en su literatura, como le gustaban los géneros, hacer una novela de detectives con críticos literarios. La literatura como un ring de boxeo. Formaba familias enfrentadas a otras. Bolaño siempre estaba peleando. Decir por ejemplo que después de Cervantes hasta Borges no pasó nada en la literatura es provocador. Uno puede discutirlo, pero ya decirlo, él estaba insertando estas declaraciones para establecer un tipo de puente. Él no era cínico. Hubo un avance y él iba formando sus aliados. Echaba de la mesa a quien no consideraba una firma literaria valiosa. Era una protección cruda, la de Bolaño”, afirma.

“Hay algo que me conmueve de él, creo que cuando alguien viene de una procedencia de la que él surge hay un aporte a la lucha de clases. La academia es un lugar de pasajes que nos hace pertenecer a ciertos grupos sociales. Enemistarse con Carlos Fuentes no era pelear con un dinosaurio sino dar esa lucha acerca de lo establecido, como una persona de otra clase social frente a un enemigo que está en ese territorio”, agrega.

Walter Lezcano
La institución para Bolaño siempre es tratar de ver cómo visibilizar al enemigo. Foto: Cortesía

“Recuperar Los detectives salvajes como una carta de amor a la generación, esa generación que muere olvidada sin poder entrar en una institución que el poder crea. Podemos pensar una línea literaria en ese sentido. La institución para Bolaño siempre es tratar de ver cómo visibilizar al enemigo”, expresa.

Roberto Bolaño para Lezcano era “un seductor. Encontraba en la literatura algo accesible. Esto de lo errante siendo pobre, creando un mundo sobre aquello que le gustaba y seguir insistiendo con eso, la poesía como destino. En mundo atravesado por los filtros de Instagram, Bolaño era muy seductor”, dice.

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