“Acapulco es un pretexto literario, pero también una advertencia —dice Vite—. Nos recuerda que la belleza, cuando se corrompe, puede dar más miedo que cualquier monstruo.”
Ciudad de México, 4 de noviembre (MaremotoM).- El escritor Federico Vite ha publicado Tibia cercanía nocturna (Universidad de Sonora, 2025), un libro de cuentos que se adentra en el miedo desde una perspectiva profundamente humana. Más que sustos o fantasmas, los relatos que lo integran invocan la violencia cotidiana, la descomposición urbana, la soledad y la desconfianza: el verdadero terror contemporáneo.
Ambientados en un Acapulco nocturno, portuario, devastado, los textos funcionan como espejos deformados de una ciudad que ha perdido su brillo y su inocencia. “No sé si sea un libro de terror —dice Vite—, lo que sí sé es que trata de mostrar que hay un rasgo de humanidad incluso en esos temas. Salir más allá del escalofrío y la imagen del susto, dotarlo de cierta naturalidad.”
Vite, nacido y criado en Acapulco, vivió veinte años lejos del puerto antes de regresar durante la pandemia. Ese retorno se convirtió en detonante de los cuentos. “Llegué a una casa nueva y empezaron a pasar cosas raras —relata—. Vivo cerca de una plaza de toros abandonada, de hoteles de cinco estrellas que ahora son puro ruido y lo curioso es que donde menos esperé que me asustaran fue en la casa. Ahí comenzó todo.”
En Tibia cercanía nocturna, Acapulco no es un decorado sino un personaje colectivo: un cuerpo vivo que respira, se corrompe y envejece. “Quise someterlo a un espacio específico, las casas de los personajes, como si el principio fuera lo gótico”, explica. “Hay en el puerto una sensación constante de amenaza. Basta salir a la calle para sentir que todo puede ocurrir.”

El terror latinoamericano: lo sobrenatural de lo real
Aunque el libro podría catalogarse dentro del género de terror, Vite prefiere definirlo como una narración paranormal. No hay monstruos ni fantasmas convencionales, sino presencias que surgen del desgaste social y del miedo cotidiano.
“Lo que entiendo como terror es distinto. Es un tipo de escalofrío que se origina en la realidad misma. Aquí el mal se siente en todas partes: en las calles, en la política, en las ruinas.”
El autor menciona que su infancia en los años ochenta fue testigo de “la época dorada” del puerto, y que regresar dos décadas después fue como entrar a un espejo roto. “Antes la ciudad era totalmente nocturna, había libertad. Hoy todo se apaga temprano, y eso es devastador para la gente que vive del servicio. Tibia cercanía nocturna es, en el fondo, una manera de tocar esa devastación.”
Acapulco, un canon literario
Más allá de la oscuridad, el libro plantea una declaración de amor a la ciudad. Para Vite, Acapulco no es sólo un lugar: es un canon literario. “Hay muchos libros escritos sobre Acapulco por mexicanos, españoles, alemanes, ingleses… Es un escenario que obsesiona. Wislawa Szymborska escribió un poema, Volver a nacer, donde dice: ‘Solo en Acapulco es posible volver a comenzar’. Tenía razón.”
El autor cita también Acapulco Blues de David Martín del Campo y “Último atardecer en la Tierra” de Roberto Bolaño, quien —según una anécdota local— habría visitado los bares del puerto. “Acapulco devora a sus hijos —dice Vite—, como Saturno, pero al mismo tiempo, los inspira. Esa contradicción lo hace tan literario.”
Los cuentos de Tibia cercanía nocturna se alimentan de esa paradoja: belleza y ruina, deseo y miedo, paraíso y violencia. Con un lenguaje preciso, sin alardes, Vite transforma el terror en una forma de observación social. “El verdadero miedo es que nos acostumbremos a lo siniestro —dice—. Que la violencia deje de sorprendernos.”
En el fondo, el libro es también una reconciliación con la escritura. “Durante la pandemia retomé borradores viejos, algunos de hace más de veinte años. Fue como probar un pan viejo, con los ingredientes de antes. Lo esencial era volver a escribir, volver a sentir esa cercanía tibia con la noche.”

Publicado por la Universidad de Sonora, el libro encuentra en esa editorial una segunda casa. “Fue importantísimo saber que uno de mis libros puede tener una casa allá. Vivo en Acapulco, me asumo como acapulqueño, pero tener ese refugio en Sonora es una alegría inmensa.”
Tibia cercanía nocturna no busca asustar: busca inquietar. Desde su primera línea, los cuentos exponen la vulnerabilidad de quienes habitan un territorio que alguna vez fue paraíso y hoy parece condenado a su propio fantasma.
“Acapulco es un pretexto literario, pero también una advertencia —dice Vite—. Nos recuerda que la belleza, cuando se corrompe, puede dar más miedo que cualquier monstruo.”











