Nos dejó un genio del periodismo, al que tuve el gusto de conocer en el Mundial de Francia de 1998, un hombre muy ameno, que tenía grandes anécdotas. Un genio del periodismo Mundial, una persona irrepetible
Ciudad de México, 29 de marzo (MaremotoM).- El periodismo deportivo italiano perdió a su mejor exponente y el periodismo del mundo se quedó sin un hombre claro y un genio de la producción. Murió Gianni Miná, poco antes de cumplir 85 años, un intelectual como pocos que documentó con sus escritos y sus programas de televisión la historia viva de los últimos 60 años.
Miná fue la cara de los reportajes de la RAI, pero también hizo documentales muy exitosos sobre el Che Guevara, Muhammad Alí, Fidel Castro, Rigoberta Menchú, el subcomandante Marcos y Diego Armando Maradona. Además del Dalai Lama, Jane Fonda, Franco Battiato, Massimo Troisi y Pino Daniele.
Turinés de nacimiento, empezó su carrera en el diario deportivo Tuttosport en 1959, medio que llegó a dirigir entre 1996 y 1998. En 1960 entró en la RAI para cubrir los Juegos Olímpicos de Roma y allí empezó una popularidad que aprovechó para no encasillarse nada más que en el deporte, mostrando que los periodistas deportivos son primeros periodistas y después especializados en deportes.

Fue el periodista que mejor entendió a Maradona, con el que entabló una amistad hasta el día de la muerte del astro. Fue uno de los invitados a su fiesta de bodas con Claudia Villafañe en el Luna Park y también estuvo en el momento más difícil, cuando Diego se estaba rehabilitando de las drogas en Cuba.
Sobre su relación con Diego dijo: ”Mi relación con Maradona siempre ha sido muy franca. Respeté al campeón, al genio del fútbol, pero también al hombre, sobre el que sabía que no tenía ningún derecho, sólo porque era una figura pública y yo un periodista. Por eso creo que siempre ha respetado mis derechos y mi necesidad, a veces, de hacerle preguntas capciosas. Sé que la comunicación moderna muchas veces cree que puede tener una muestra, un artista sólo porque su fama lo obligaría a decir siempre que sí a las supuestas necesidades de la industria de los medios periodísticos y comerciales. Maradona, que ha rechazado muchas veces esta lógica ambigua, ha sido criminalizado muchas veces…”.
A lo que agregó: “Pero nadie, ni el presidente Ferlaino, ni sus camaradas (que por eso todavía lo adoran ahora) ni los periodistas, ni el público napolitano nunca ha tenido motivos para dudar de la lealtad de Diego. Así que, en definitiva, esta forma de comportarse de adulto y de niño lo llevó a superar todas las adversidades y peligros -incluso los que parecían imposibles- de su existencia. Del polvo de Villa Fiorito, en la provincia de Buenos Aires, donde comenzó su aventura como el mejor futbolista jamás nacido, a la militancia política en los partidos progresistas latinoamericanos por los que ha dado su rostro muchas veces. Ningún futbolista ha llegado nunca tan lejos. Diego, por una ironía del destino, partió de este mundo el mismo día que otro gigante, Fidel Castro. Al final nos arrepentiremos de ellos, como les pasa a los que han dejado una huella imborrable en el juego del fútbol y en la vida. Y ahora silencio. Su precio para el mundo del fútbol lo ha pagado durante mucho tiempo”.
En 1981 recibió del presidente de Italia, Sandro Pertini le entregó el premio Saint Vincent como el mejor periodista de televisión del año.
Cubrió periodísticamente ocho campeonatos mundiales de fútbol y siete juegos olímpicos además de decenas de campeonatos mundiales de boxeo, entre los cuales en aquella época, los de Muhammad Ali. Realizó una Historia del Jazz en cuatro episodios, programas sobre la música popular centro y sudamericana y una historia sociológica y técnica del boxeo en 14 episodios titulada Facce piene di pugni (Caras llenas de puños).
Fue uno de los fundadores de L’altra domenica (El otro domingo) con Maurizio Barendson y Renzo Arbore. En 1976, después de 17 años de precariedad, fue asumido en el Tg2 dirigido por Andrea Barbato y empezó a relatar el gran boxeo y la América del show-business, pero también los conflictos sociales de las minorías. En aquellos años iniciaron además los reportajes sobre América Latina que han caracterizado su carrera.
Nos dejó un genio del periodismo, al que tuve el gusto de conocer en el Mundial de Francia de 1998, un hombre muy ameno, que tenía grandes anécdotas. Un genio del periodismo Mundial, una persona irrepetible











